Mi tío – Mon oncle

Cuando en 1927 se estrenó “El cantor de Jazz” y las nuevas ondas de sonido acompañaron a los fotogramas en blanco y negro, se pensó que una era había acabado, la era de pianos melódicos acompañando gestos esperpénticos, la era del cine mudo.

Muchos actores de esta etapa sin sonido calificaron esta innovación como prematura, “el cine mudo tenía mucho que mostrar todavía” como bien dijo Charles Chaplin. Era imposible pensar que, casi 20 años después, un no tan joven director, estrenaría el primero de una serie de largometrajes que nos harían creer que el cine mudo resurgía de sus cenizas. Este primer largometraje lucía el alegre título de “Jour de fête” o bien, “Día de fiesta” para los hispano parlantes. Su director Jacques Tati, un hombre francés que comenzó sus andadas por el cine con varios cortometrajes que precedieron a sus únicos seis largometrajes. De estos últimos, el que mas me impresionó, fue el estrenado en 1958, “Mon oncle” (“Mi tío”).

Esta película narra las aventuras y desventuras de Mr. Hulot, un veterano en las historias de Tati, interpretado por él mismo. En este caso, Hulot, vive en un pequeño pueblo francés, con su bar, sus vecinos cotillas y su plaza mayor. Es un personaje despistado, educado y de buen corazón. Sus únicas ambiciones en la vida parecen ser vivirla y estar con su pequeño sobrino. Este último personaje vive con sus padres en una nueva y elitista urbanización de casas modernas y automatizadas. Su padre es director de una exitosa fábrica de mangueras y su madre se encarga de cuidar la tecnológica casa. Los 110 minutos de película narran los encuentros entre estas dos clases sociales, los cuales, son siempre divertidos y alentados por el pequeño sobrino de Hulot.

Hasta aquí parece una comedia al uso, pero los mensajes subliminales se van sucediendo uno tras otro sin dejar tiempo al observador para asimilarlos. El odio que el padre del chiquillo profesa a Hulot es palpable en todo el largometraje y alentado por las diferencias entre los dos personajes. Sin embargo, la madre, hermana de Hulot, siempre intenta “ayudarlo”, intentando por todos los medio acercarlo a esa vida elitista en la que Hulot se siente como un extraño. Escena increíble la de la comida en el jardín de la casa de los padres. Así, la película se va desarrollando con ritmo, sin caer en el aburrimiento.

Una de las cosas que más me sorprendió fue la cantidad de información que Tati hace que transmitan sus fotogramas. El film no posee muchas líneas de dialogo y todo lo que tiene que contar lo hace a través de las imágenes. Para ello, recupera muchas características del cine mudo, gestos exagerados, expresiones largas y marcadas e, incluso, Tati como Hulot, adopta una forma graciosa de andar y moverse que lo caracterizará en todas sus películas. Dicho esto, uno no puede evitar hacer comparaciones con uno de los mejores cómicos de la historia, Charles Chaplin, del cual bebe, y mucho.

Resumen:

Mon oncle” es una formidable película, de un gran director, el cual, nos vuelve a traer a casa lo mejor del cine mudo, pero ahí esta la gracia, con sonido.

Melchian

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