Alicia en el país de las maravillas

– ¿Quién eres?

– Soy Alicia.

– ¿Eres tu la verdadera Alicia?

– No lo se.

Las frases que ven aquí arriba describen a la perfección la película que fui a ver hace unas semanas. La nueva Alicia, “Alicia en el país de las maravillas”, del famoso director Tim Burton produce una situación de confusión tan clara como la que presenta Alicia a lo largo de toda la película.

Todo el mundo ha podido ir viendo el desarrollo de este largometraje incluso un año antes de que se estrenara, estamos en una época mediática, y los medios centran su atención en este tipo de obras. Alicia, en un principio, se suponía un remake, personas de toda índole la vapulearon por ello, después se averiguó que era una historia nueva y diferente, esas mismas personas, muy hábiles, volvieron a vapulearla. Todo este revuelo se acrecentó con el nombre de su director, Tim Burton, creador de magnificas y entretenidas películas como “Pesadilla antes de navidad”, “Big fish”, “Batman” y un largo etcétera, por lo cual, sus fans esperaban incondicionalmente otra obra maestra, y los menos fans se cansaban de su estilo repetitivo. Todo el mundo deseaba verla en cartelera para poder opinar con fundamento. Bien, ese momento llegó.

Los primeros pasos de “Alicia en el país de las maravillas” son cautelosos, lentos e incluso predecibles, rozando el topiquismo, hasta que Alicia se cae por la madriguera de un atareado conejo. Es en ese momento cuando la película llega a su máximo pico y a partir de aquí cae estrepitosamente. El mundo fantástico que recorre Alicia en la más de hora y media que dura la película es espectacular, llena los ojos y te deja con la boca abierta, maravillas de la tecnología, pero ahí acaba todo. Los personajes que lo pueblan están vacíos, son desnutridas sombras de las personalidades que plagan la historia original. Un ejemplo claro es el de Johnny Depp encarnando al Sombrerero Loco. Debo reconocer que yo mismo estaba ansioso por ver a Depp desenvolverse en su salsa de excentricidades y locuras, pero me quedé con las ganas. El Sombrerero Loco está menos loco que nunca. Depp encarna a un personaje que esta más cerca de un protagonista dramático de Shakespeare que del sombrerero excéntrico de la historia.

En realidad, la película es una lucha continua entre dos partes bien diferenciadas, ese estilo propio de Tim Burton, algo oscuro y original, con la productora, esa gran amiga, Disney. Esta claro que la lucha final la ganó Disney, poblando ese mundo fantástico de personajes infantiles con comportamientos tópicos y una trama que desde el principio sabías como acababa.

Entre las pocas cosas que quedan por destacar se podría hablar de la Reina de Corazones, encarnada por Helena Bonham Carter, la cual, realiza una interpretación que anima en gran medida el encefalograma plano de película protagonizado por Alicia, el sombrerero y la reina blanca, en orden creciente de hastío producido.

Definitivamente una gran oportunidad desperdiciada en la que abundan los clichés infantiles y escasea la originalidad que caracteriza a Tim Burton.

Resumen:

Solo para fans incondicionales de Alicia, Tim Burton o Johnny Depp, sobre todo si su edad no sobrepasa los 10 años.

Melchian

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