The Life Aquatic

¿Qué pasa cuando juntas en una habitación a Bill Murray, Wes Anderson y Owen Wilson? El resultado es una de las comedias más hilarantes de esta primera década del siglo XXI. En muy pocas películas he podido leer críticas tan dispares. “The Life Aquatic” es un largometraje que no deja indiferente. Muchas personas la tachan de pretenciosa, sosa e incluso estúpida, otras, en cambio, la califican como una película soberbia, con humor especial y con una esencia que la hace sencillamente irresistible. Bien, como amante del cine que soy, y gran fan de Bill Murray, todo hay que decirlo, me dispuse a ver esta película. La historia se me presentaba de la siguiente manera.

Steve Zissou, comandante y director de documentales, presenta su nueva aportación a la humanidad en un cargado anfiteatro. Todos los asistentes se quedan atónitos al observar que el esperado documental dura unos minutos escasos y se cierra súbitamente con la muerte del mejor amigo de Zissou a manos de una misteriosa criatura a la que Steve bautiza como tiburón jaguar. Una vez que la pantalla de proyección se ha quedado en blanco, Zissou expone a los atónitos espectadores su siguiente travesía: encontrar al tiburón jaguar, no por amor a la ciencia, sino por venganza. A partir de ese momento la película se embarca en un viaje difícil y surrealista donde se nos presentan al resto de personajes.

Cuando las dos horas de película pasaron ante mis ojos no pude más que esbozar una de las mejores y más sentidas sonrisas. Cierto es que la película hace gala de un humor un tanto excéntrico, incluso macabro, pero esta llevado de una forma tan magistral que no resulta chocante, sino anecdótico. Bill Murray encarna a la perfección a Steve Zissou, un amago de Jack Cousteau con gorro rojo incluido, que, al mando del Belerofonte, nos conduce por un camino de intensas, ridículas y arriesgadas aventuras. Esto último es una de las cosas que mas me llamó la atención, es una película en la que encontraremos escenas de piratas, tiroteos, infiltración, inmersión, romance, documental e intriga familiar, todo esto aderezado con ese toque de humor que ya hemos comentado antes. Una vez descrito esto nadie puede dudar que Bill Murray encaja a la perfección en este personaje, un ser amargado, orgulloso y algo infantil, muy parecido a algunos papeles que ya había interpretado como Bob Harris, principal de “Lost in translation” y posteriormente como Don Johnston, protagonista de “Flores rotas”.

El resto de interpretaciones son muy correctas, destacando a la ex esposa de Zissou, encarnada por Anjelica Huston que repite con Wes Anderson en “Viaje a Darjeeling” o en “Los Tenenbaums” y participa en “Misterioso asesinato en Manhattan” o en “Delitos y faltas” del genio Woody Allen. William Dafoe también aporta algo importante al desarrollo de la película encarnando al mejor amigo de Steve Zissou, casi un hijo. En cambio, Owen Willson se repite en otro de sus papeles insulsos, que pasa sin pena ni gloria, y por último destacar la a parición de Jeff Goldblum, un veterano que aparece en películas como “Parque Jurasico” y “Mundo Perdido”, que encarna al enemigo de Zissou, coprotagonizando las mejores escenas del largometraje.

Comentario especial referido a la banda sonora de la película. La parte cantada corre a cargo del fantástico Seu Jorge, que reinterpreta las mejores canciones de David Bowie, las cuales toca en directo en la película, ya que también encarna a un miembro de la tripulación del Belerofonte, acompañado únicamente de una guitarra acústica. Esta música mágica acompaña a Zissou durante todo el viaje e imprime un aura cálida y familiar que hace que la película llegue al espectador.

En la película se suceden escenas insólitas que sorprenderán a todo el mundo, como por ejemplo, las escenas documentales grabadas por la tripulación del Belerofonte, en las que la vida marina se plaga de criaturas fantásticas de cuento de hadas que pueblan unas imágenes en las que para simular el agua solo es necesario un filtro azul y unas burbujas.

En definitiva es una película que da un soplo de aire fresco a las comedias que últimamente se paseaban por el panorama actual, original, surrealista e incluso ridícula. Fundamental no perderse la escena de los cascos de buzo con radio, como bien dice mi amigo Steve:

– Cousteau los inventó, pero nosotros lo mejoramos.

Resumen:

Película magistral que aúna escenas de variopintos géneros, todas ellas unidas por un humor ridículo y surrealista que te obligará a mantener una sonora carcajada, cuando menos una sonrisilla, a lo largo de todo la película. Especialmente recomendada la banda sonora de Seu Jorge.

Melchian

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