Arrástrame al infierno

El término de serie B, aplicado al cine, ha sido siempre un confluir de elogios, fanatismos, insultos, desprecios y, lógicamente, de buen y mal hacer. Numerosos amantes del cine encuentran en este tipo de películas un arte desenfadado, libre de las cadenas de los productores, un apartado donde el director puede hacer casi cualquier cosa y donde el público tiene ganas de ver cualquier cosa. Esta filosofía ha creado muchas grandes películas que por su estilo, narración, historia, actuaciones o inventiva se han hecho un hueco en el cine de culto. Dentro del panorama del terror, obras de este calibre son, la clásica “Re-animator”, la trilogía de “Posesión infernal”, los comienzos de Peter Jackson con “Braindead” y “Bad Taste”, “La noche de los muertos vivientes” de Romero y un largo etcétera. Todas estas películas tienen un algo en común, un estilo propio, libre, en todas ellas se puede ver algo nuevo que no se había visto antes. Desde entonces muy pocas películas actuales han conseguido captar ese estilo.

Hace un par de años apareció una noticia que sorprendería a los fans del cine terrorífico: Sam Raimi vuelve al género que le hizo famoso. El director de la ya nombrada trilogía “Posesión Infernal” y de “Darkman”, valuarte del cine de terror de serie B, volvía a dirigir una película de esta temática después de casi 10 años donde había rodado la olvidable trilogía de “Spiderman”, entre otras. El título de esta película iba a ser “Drag me to hell” o “Arrástrame al infierno” que fue el nombre que llevó en los cines españoles. Las expectativas eran grandes, y como en todo, había detractores y entusiastas, y la crítica se había hecho eco de ello.

La película nos presentaba a Christine Brown, una joven mujer que trabaja en un banco concediendo préstamos, con una vida personal plena, novio, casa, trabajo. Un día se presenta en el banco una anciana gitana, que pide un retraso en las mensualidades de su hipoteca, porque está enferma y no puede pagarlas. Christine, para impresionar a su jefe, se lo deniega, comenzando una ola de terror que durará la hora y media de película.

Cuando salí del cine tuve que parar un momento a reposar la película, pero transcurrido escasos cinco minutos no pude afirmar otra cosa; que es la mejor película de terror que se ha hecho en mucho tiempo. El largometraje posee las mejores cualidades que Sam Raimi había hecho gala en sus primeras películas, una trama elaborada, acción sin respiro y cierto suspense. Si a todo esto le sumamos la casi inexistencia de los sustos sorpresa de los que tanto hacen gala las películas de terror actuales (subida repentina del volumen del sonido) tenemos un largometraje increíble.

Básicamente la película tiene dos puntos fuertes. El primero de ellos es el “malo” de turno, en este caso, la anciana gitana. Lo tiene todo, un físico aterrador, miedo a lo desconocido y a la vez transmite cierta sensación falsa de seguridad, es una anciana, ¿Qué puede hacerte? Todos estos aspectos crean un personaje que hace aparecer un escalofrío cuando lo ves, manteniéndote en tensión durante toda la película, ya que siempre esta ahí, ya sea física o subliminalmente.

El segundo punto fuerte es la mezcla de terror y comedia que realiza Raimi. En muchas escenas de la película no sabrás que hacer, si asustarte o reírte, y en otras tantas harás las dos cosas a la vez. “Arrástrame al infierno” es un largometraje donde encontraras numerosos toques cómicos y gores que no se veían desde hace mucho tiempo. Un claro ejemplo es la escena en la que a la anciana le cae un yunque en la cabeza, al mas puro estilo Looney Tunes.

Estos dos aspectos crean un ambiente propio que recuerda a las películas de serie B de los setenta y ochenta sin dejar de lado el buen hacer de Raimi. A parte de todo esto hay que hablar de las partes negativas de la película, entre ellas, algunos actores no cumplen, como es el caso del novio de Christine, interpretado por Justin Long al que pudimos ver en “Jeepers Creepers” y en “Jeepers Creepers 2” y a la propia Christine, encarnada por Alison Lohman que aparece en “Beowulf” y “Big Fish”, les falta algo para hacer que sus interpretaciones cuadren con el resto de la película. Otro aspecto negativo es el desenlace final, el cual, es muy esperable.

Los que hayan tenido la suerte de ver “La noche del demonio” habrán podido observar muchas coincidencias con esta película. La misma maldición, el demonio que persigue al protagonista, brujería, tres días de trama e incluso el final se desarrolla en el mismo sitio. Demasiadas coincidencias como para no hablar de ellas.

En definitiva es una película que rompe con la estética presentada por sus semejantes en una época en la que el cine de terror esta de capa caída. Sin duda un soplo de aire fresco para un género que se está ahogando en su propia porquería.

Resumen:

Arrástrame al infierno” es un filón de oro para el amante del terror de los setenta y ochenta que está aburrido de ver las películas sinsentido y llenas de tópicos trillados que se hacen hoy en día. Divertida y terrorífica son los calificativos que la definen, no dejéis de verla.

Melchian

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