Océanos

“Océanos” es el documental más caro de la historia del cine. 50 millones de euros de presupuesto y cuatro años de rodaje, durante los que se descubrieron más de 5.000 nuevas especies. Según su productora Notro Films, “no es sólo la producción documental más cara de la historia del cine, sino que proporciona un nuevo enfoque del océano y sus criaturas, adentrándose en las profundidades donde el hombre nunca ha llegado anteriormente”. Un mundo inimaginable.

Jacques Perrin, Jacques Cluzaud y los diferentes organismos participantes han completado toda una aventura por los océanos del mundo. La calidad de las tomas, las avanzadas técnicas de rodaje y montaje y las preciosistas imágenes nos harán sentir como, nunca mejor dicho, pez en el agua, mientras surcamos los mares entre inmensos bancos de peces, acompañando a los delfines entre pirueta y pirueta, presenciando angustiosos la carrera a vida o muerte de las tortugas recién nacidas o con admiración las épicas batallas entre cangrejos, langostas y otras especies.

La primera escena, un niño de espaldas que contempla la inmensidad y poder del mar, nos avanza el inevitable carácter ecologista del documental. Con un tono algo más evidente que en “Nómadas del viento“, todo el equipo que ha hecho posible esta maravilla visual nos advierte del daño que el ser humano está haciendo en la flora y fauna marina. Sin caer en la demagogia, “Océanos” opta más por un aire místico y literario más que en la exposición científica pura y dura. Una prueba de esto es la escena en la que una morsa cuida a su cría, abrazándola con sus aletas. Imposible no emocionarse.

“Océanos” ha captado una de las danzas más bellas de la naturaleza: el vals de los océanos. Cada mamífero, cada pez, cada crustáceo, baila al son del ritmo que marcan las aguas. No interrumpamos su baile.

Resumen:

Un bellísimo documental con imágenes nunca vistas de las profundidades marinas. Para disfrutar y reflexionar.

Helen

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