Torok, el Troll

¿Creéis que Harry Potter es el primer mago famoso de la familia Potter? Si la respuesta es afirmativa, os equivocáis. Hacía el año 1986, una típica familia norteamericana se mudaba de casa a un barrio más tranquilo. Lo que no sabían es que en el sótano les aguardaba un pequeño troll desfigurado que poseería a la pequeña de la casa. Torok, como se llama el monstruo, irá sembrando el edificio de conjuros, asesinatos y maldiciones, con las que intentará, cómo no, conquistar el mundo.

A simple vista parece la típica película de terror de serie B de los ochenta que produce el carismático Charles Band, hombre polifacético que ha dirigido, interpretado y escrito varias películas de bajo presupuesto. Lo interesante de este tipo es que el dinero que gana con sus películas de dudosa calidad lo invierte en otros largometrajes ajenos de todavía más dudosa calidad. Así nace esta producción titulada “Torok el Troll

La película, como hemos dicho antes, no sobresale por su calidad, ni por sus interpretaciones, ni siquiera por su historia, la cual está muy desgastada. Si por una cosa es remarcable este largometraje es por su sentido del humor encubierto en diferentes guiños. Entre estos podemos hablar del padre de familia, el señor Potter, Harry Potter, el cual luce una gorra con el escudo del Real Betis Balompie, sí, el equipo de fútbol de la ciudad andaluza. Otra de esas grandes curiosidades es el propio nombre de la familia, formada por, Harry Potter, el padre, Anne Potter, la madre, Harry Potter Junior, el hijo y Wendy Anne Potter, la pequeña. Sí, no es una broma, es la misma familia que protagoniza las aventuras del mago adolescente. Muchos rumores dicen que Rowling copió el carácter de esta película, ya que no solo el nombre es coincidente, ya que Harry Potter Junior hace de mago aprendiz en el transcurso del metraje.

Si a todo esto le añadimos pequeñas criaturas de cuentos de hadas, brujería, asesinatos y casquería de los años ochenta, tenemos una película que hará las delicias de los amantes del cine de serie B. Del resto del largometraje hay poco que destacar, las interpretaciones son estereotipadas y vulgares, únicamente salvable el pequeño papel de Phil Fodacaro, un enano que encarna a un vecino del edificio y al troll a la vez. Memorable es también la parte en la que el señor Harry Potter canta y baila una famosa canción de los Blue Cheer, “Sumertime blues”, además de desvariar sobre grupos de rock psicodélico de los años 60 como los Blues Magoos.

La historia como ya hemos dicho es un tanto tópica, malo que rapta a la chica buena y hace maldades para conquistar el mundo, un viejo héroe enseñara a otro más joven los secretos para vencer ese mal, ese es el caso del joven Harry Potter Junior que, con una varita un tanto ostentosa, irá repartiendo hechizos a gnomos, troles y ninfas mientras intenta salvar a su hermana y al mundo entero.

En definitiva una película para ver entre amigos y con la que echarse unas buenas carcajadas. Atentos a la banda sonora, que está en las manos de Richard Band, el hermano de Charles Band.

Resumen:

Una pieza de coleccionista cinéfago ya no por la calidad cinematográfica, si no por las curiosidades que plagan el metraje de este tesoro friki.

Melchian

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