Mad monster party

Un barón Frankenstein residente en una isla del caribe y líder del consorcio de monstruos, un hombre invisible rechoncho, un zombie descerebrado enamorado de una bien dotada secretaria, un hombre lobo con complejo de perro y la momia de Karloff bailando rock ‘n’ roll con la novia del monstruo de Frankenstein. Todo esto es posible en “Mad monster party”, una de las mejores películas estadounidenses en clave de comedia y en stop motion.

La película comienza con el barón Frankenstein, el cual acaba de realizar otro de sus grandes inventos, el líquido que destruye la materia. Debido a su edad y a su estatus social, decide que es el mejor momento para abandonar la presidencia del consorcio de monstruos, y para ello, convoca una convención monstruosa invitando a todos los pertenecientes a dicho consorcio, excepto a la Cosa, ya que como bien dice el doctor: “En la última reunión sólo aplastaba jabalíes con las manos”. Los monstruosos invitados están formados por el conde Drácula, el hombre lobo, la momia, el monstruo de Frankenstein y su mujer, la criatura de la laguna negra, el hombre invisible y el doctor Jekyll (y Hyde). Aparte de estos asistentes acuden a la celebración la imponente secretaria del doctor y su sobrino, un farmacéutico alérgico llamado Felix Flanken. Durante el transcurso de la reunión, Frankenstein les comunica que va a jubilarse y que nombrará a su sucesor, el cual será también dueño de todos sus inventos y del líquido destruye materia.

Con esta excéntrica trama no podemos más que prepararnos para disfrutar de una película compuesta por chistes fáciles y retóricos, numerosos guiños a las películas más clásicas del cine de terror y las más absurdas de las situaciones. Uno no puede evitar relacionar “Mad monster party” con “Un cadáver a los postres”, película en la que los más famosos detectives del mundo son invitados a una misma casa para desentrañar los misterios de un asesinato. Las claves son las mismas en ambos trabajos, salvo que en “Mad monster party” se hace uso de un humor más gamberro, más descuidado, más absurdo, además, hay que reseñar que esta película fue rodada en 1967, 19 años antes que “Un cadáver a los postres”.

En cuanto a la técnica de la película, es pasable, hay muchas películas con mejores diseños y mejores movimientos de los personajes, pero este largometraje tampoco se incluye entre los más desastrosos. Hay que destacar lo cuidada que esta la ambientación, recreando unos lugares muy conseguidos, como la selva que rodea al castillo, el barco en el que viajan los invitados y los interiores del propio castillo. Una vez citado esto, lo que más destaca en “Mad monster party” son las relaciones entre los protagonistas y las situaciones absurdas que éstas provocan. ¿Quién no ha querido ver bailar un rock ‘n’ roll a la novia de Frankestein con la momia? Os aseguro que ni yo me lo podía haber imaginado, además, todo esto aderezado con una canción genial titulada “It’s the mummy” e interpretada por una banda de ultratumba “Tibia y peroné”.

Resumen:

Una película para nostálgicos del cine de la Hammer con sus principales protagonistas, en clave de humor absurdo y con un ambiente distendido que os arrancaran más de una sonora carcajada.

Melchian

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