Pesadilla diabólica

En el género del terror hay una época que se caracteriza por un aura especial de la que dota a todas sus películas. Este ambiente hace de los largometrajes piezas únicas e irrepetibles. Estamos hablando de la década de los setenta, formada por películas tan emblemáticas como “Zombie“, que asentaría más profundamente las bases de una temática muy desarrollada hoy en día, los zombies, “Alien, el octavo pasajero” , el “Nosferatu” de Herzog, “Phantasma“, la divertida y original “El ataque de los tomates asesinos“, la increíble “Noche de halloween“, “Carrie“, la cumbre del giallo naciente con “Suspiria“, la revolucionaria “Tiburón“, la desafiante “La matanza de Texas“, “El exorcista“, que habrá producido pesadillas al más entero espectador y un largo etcétera que no podría más que eternizarnos. Todas estas películas marcaron un antes y un después en el cine terrorífico, grabando con fuego planos imposibles, escenas originales, temáticas y recursos que aún se siguen utilizando, más mal que bien, en el cine de terror actual. De todos estos largometrajes destaca uno, no porque sea mejor que el resto, sino porque no es casi nada conocido, ha sido relegado al olvido en favor de otro gran clásico inspirado en el, “El resplandor“. Esta gran película de la que hablamos no es otra que “Pesadilla diabólica“, 116 minutos de puro terror psicológico setentero.

El largometraje se presenta a sí mismo como una película de casas encantadas al uso. Una familia decide pasar las vacaciones de verano en una mansión que han encontrado a muy buen precio, y sus actuales propietarios, una pareja de extraños ancianos, los despiden cuando se van a solucionar unos problemas de salud. En ese momento la casa comienza a tomar vida propia, adueñándose de los actos de sus ocupantes, comenzando una vorágine de terror y suspense que terminará con un más que perfecto final, porque, es el final lo que más me sorprendió de la película, no podría haber sido mejor ni saciar de una manera más optima mis expectativas.

La trama se desarrolla muy lenta, llegando en algunos momentos a desquiciar, ya que parece que no se mueve de donde está. Esto hace que el ambiente y la sensación de aura setentera que transmite la película cale más hondo, y es que, ésta es muy fuerte. La ambientación es soberbia, el caserón, perfecto, al igual que las actuaciones, encabezadas por Bette Davis, a quien todo el mundo recordará de su papel en “¿Que fué de Baby Jane?”, seguida muy de cerca por Oliver Reed, un veterano en el terror y en lo fantástico, lo podemos ver en “Cromosoma 3” de Cronenberg o en “Las aventuras del barón de Münchausen“. Ambos dos bordan sus interpretaciones haciéndote sumergir en una historia que se torna más oscura y dramática conforme avanza el metraje.

Como hemos dicho antes, no podemos evitar hacer comparaciones con “El resplandor” en la que se pueden observar casi todos los elementos de este largometraje, aunque, en mi humilde opinión, con cierta peor calidad, aun siendo esta última cuatro años posterior.

En definitiva tenemos un largometraje de incalculable valor para el cine de terror que ha pasado desapercibido a lo largo de los años, eclipsado por una película que bebe de ella descaradamente y de peor calidad.

Resumen:

Es una película que hará las delicias de todos los aficionados al terror psicodélico setentero, con un aura opresiva que aumentará a medida que se vayan destapando los entresijos de su terrorífica trama.

Melchian

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