Alta fidelidad

¿Quién no ha le ha puesto alguna vez banda sonora a su vida? ¿Quién no ha ido por la calle cambiando de canción continuamente porque no encontraba ninguna en la que encajase ese estado de ánimo momentáneo? Todos y cada uno de nosotros componemos, voluntaria o involuntariamente, la banda sonora de nuestra vida, pero no es más que eso, nuestra vida acompañada de la música que elegimos. A Rob Gordon parece que le ocurra al revés. Su vida acompaña a las canciones, se ve limitada y conducida por estas. “Alta fidelidad” es una oda a la música y la forma en la que esta influye en su vida, el resto de la historia sólo sirve como canalizador para esta gran idea que se desarrolla en los 107 minutos de metraje.

Alta fidelidad” nos narra la vida de Rob Gordon, encarnado por el carismático John Cusack. Toda la película recorre cada una de los desastres amorosos que han marcado la vida de Rob. Ahí se acaba la cosa.

En realidad esta película es una continua exposición de música itinerante. Rob es el propietario de una tienda de discos y es allí donde se van sucediendo los detonantes de la trama. Acompañando a Rob en este fanatismo melódico tenemos a Barry, un loco entusiasta de la música interpretado por Jack Black que vuelve a repetir un papel que parece constante en su carrera, rockero loco, que interpreta en “School of rock” entre otras. En el extremo opuesto está Dick, una persona tímida e introvertida que se inclina más por los cantautores británicos de los setenta, esta interpretado por Todd Louiso, que realiza un trabajo muy parecido al compañero de Hugh Grant en “Notting Hill“. Como actores relevantes también encontramos a Catherine Zeta-Jones que interpreta a una de las muchas exnovias, Tim Robbins y Joan Cusack, que encarna al pañuelo con el que todos se secan las lágrimas, vamos, como siempre.

En el papel principal tenemos a un John Cusack que no consigue despegarse ese look de romantico fracasado que se le ha ido asociando gracias a las muchas películas que ha hecho, “El niño de marte”, “Y que le gusten los perros…” y “Un gran amor” entre muchas otras. Lo que hace que esta película brille con luz propia es el carácter que Cusack consigue aportar al personaje. Hace que la música parezca viva, ¿o es la música la que lo hace vivir a él?

La película puede resumirse en una única escena:

Dick entra en el apartamento de Rob a darle unos discos y le pregunta: ¿Qué haces? A lo que Rob contesta: Ordenar los discos. ¿Por año de producción, alfabéticamente, por color, géneros?, le insiste un curioso Dick. No, por orden autobiográfico, responde Rob comenzando un nuevo flashback.

Resumen:

Una película altamente recomendada para los amantes de la música, para los acérrimos de Cusack y para todo aquel que le guste ver las desgracias amorosas ajenas aderezadas con una buena cantidad de excelente música.

Melchian

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