El amante

En la Vietnam colonial de 1929, una adolescente francesa, que vive con su madre y sus dos hermanas, conoce a un apuesto comerciante chino. A pesar de las tensiones que se viven en el sureste asiático y a la diferencia de edad entre ambos, pronto se convierten en amantes.

Un director francés, un actor chino y una actriz inglesa para adaptar el relato autobiográfico de Marguerite Duras, la historia de la iniciación sexual de una adolescente europea, en manos de un dandy chino en la Indochina de 1929. Rebosante de sensualidad , “El amante” ha pasado a la historia del cine por ser una de las historias por su erotismo turbador… y polémico.

Las comparaciones con el relato original son inevitables. La fuerza del relato de Marguerite Duras está precisamente en la palabra, por lo que cualquier intento de adaptación se queda en inspiración lejana, pero imposible de plasmar con fidelidad. Sin embargo, Jean-Jacques Annaud firma una película bastante interesante, muy personal y con su acostumbrada calidad, que da lugar a un excelente resultado visual con su sensibilidad estética, pero un discurso narrativo más flojo.

Una historia de amor inusual, entre dos personas muy diferentes. Sensualidad, seducción, poder y ambición se reflejan en la relación entre un hombre de negocios, elegante y atractivo, y una niña-mujer en pleno apogeo sexual. La película sea desarrolla en pleno verano, y el calor se nota en el ambiente. Ni los ventiladores pueden disimular ese sudor sugerente. Estamos en una película con mucho sexo, cuerpos color melocotón que ya sea en la cama o en el propio suelo, se dedican exclusivamente al placer. Entre tanto, se dedican a vagabundear por una ciudad preciosa, y hablan, hablan mucho, entre silencios demoledores.

Uno de los grandes aciertos del filme es la elección de los actores. Tony Leung Ka Fai, entre impasible y nervioso al verse seducido, y Jane March, una combinación de sensualidad y frialdad impresionante, sabedora de su poder.

Cabe destacar también el retrato sociológico de la Indochina de los años 20. No sólo entre los protagonistas, sino también con la familia de ella, se ejemplifica la relación con el dinero y la dualidad carencia-tenencia del mismo. Un paréntesis entre tanto disfrute físico.

Resumen:

Me pregunto cómo he tenido el valor de ir al encuentro de lo prohibido con ésta calma, con ésta determinación…“. Sensualidad pretenciosa, pero con fundamento. Para pensar en las noches sofocantes de verano.

Helen

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