I Want You

Tras salir de la cárcel, y después de nueve años de ausencia, un joven regresa a su casa en la costa inglesa y desea recuperar a toda costa y de forma obsesiva a su antigua novia… a cuyo padre asesinó. Todo se complica aún más cuando los recuerdos del pasado se agolpan y cuando irrumpe de lleno en sus vidas un joven refugiado y su hermana, quienes tienen una rara fijación con la pareja hasta el punto de involucrarse en sus conversaciones y discusiones.

Michael Winterbottom intentaba revolucionar, allá por 1998, el panorama británico con esta muestra de cine independiente y libre, salpimentada con sexo de alto voltaje filmado con una estética muy personal. Aquí no hay racionalidad; sólo destellos de los sentimientos que huelen a tragedia.

La historia está narrada desde el punto de vista de Honda, adolescente que, mudo tras la muerte de su madre,  se dedica a grabar conversaciones ajenas, hasta que se encuentra con Helen, una peluquera -destaca la fijación que tiene Winterbottom con las peluqueras- de mirada entre melancólica y desesperada, que no para de discutir con su novio. Los diferentes personajes van campando por la pantalla hasta que aparece, casi sin avisar, Martin, ex novio de Helen… que ha vuelto para recuperarla. Aunque acabe de salir de la cárcel por haber matado al padre de ella.

I Want You” es una declaración de principios desde su mismo título. Te quiero ahora mismo en este mismo lugar. Defender la pasión es uno de los elementos fundamentales a la hora de conocer a una persona, y la génesis de la atracción, es muy arriesgado. Winterbottom nos habla de un amor que debe ser denso, y que está irremediablemente unido al sufrimiento. Los personajes caminan ciegos a la autodestrucción, mientras sus vidas se convierten en un poema maldito. Y esa es su belleza, aunque a muchos no les bastará para que “I Want You” sea una buena película.

El tono narrativo de “I Want You” es descarnado, brutal, epidérmico, sensual. La narrativa visual de Winterbottom, rompedora y moderna, se basa en un juego de contrastes de luz sorprendentes, y de unos planos que se limitan a dejar que los personajes se coman desasosegadamente la pantalla. Los azules de la piscina, los amarillos de la playa, los rojos de las intenciones, intensísimos y, sin embargo, sombríos, son los colores ideales para un ejercicio de introspección marcado por los instintos. Su artífice, Slawomir Idziak, autor de la fotografía de “Azul“.

Un último apunte: La canción de Elvis Costello da nombre a la película. Sencillamente brutal.

Resumen:

Si te gustan las películas imposibles, de amores de una vida rotos, plomizos, obsesivos e hirientes, te gustará “I Want You“. No olvidarás la mirada de Rachel Weisz.

Helen

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