Idiots and angels

Bill Plympton es un ya experimentado dibujante y director con un gran elenco de cortometrajes y una más que suficiente lista de largometrajes en su haber. Los primeros trabajos de Plympton llamaron la atención por su estilo surrealista, un sentido del humor macabro y absurdo que no dejaba indiferente a nadie. Todas estas características sumadas a su personal forma de dibujar le han catapultado a uno de los escaños más altos de la cumbre de la animación.

Como ya hemos dicho, sus películas y cortos se caracterizan por un humor entre absurdo y macabro, pero esta seña se ha ido perdiendo y tornándose difusa en sus últimos cortos y largometrajes. “Idiots and Angels” es una película que huye del humor Plypmtoniano para adentrarse en un mundo oscuro y trágico, donde la monotonía del día espera latente en cada fotograma, donde las desgracias personales de los protagonistas emanan de cada trazo.

El largometraje en cuestión nos presenta a un hombre gris, encorvado y con cara triste. Su mayor diversión es hacer sufrir a los demás, sobre todo cuando esta en el bar en el que pasa el día al completo. Esta no tan extraña afición será perturbada por unas pequeñas alas que le empiezan a brotar de la espalda, las cuales, tendrán otros planes muy diferentes para el amargado protagonista.

Idiots and angels” es un largometraje que obviando completamente los diálogos nos consigue transmitir cada una de las emociones que alteran la patética vida de sus protagonistas, transformando de esta manera un triste, lento y gris comienzo en un frenesí de imágenes, de heroicidades y sacrificios estoicos para culminar con un final mas que decente.

Los verdaderos protagonistas de la película no son las personas que pueblan sus fotogramas, sino los sentimientos que éstas representan: frustración, pereza, gula, egoísmo, maldad… cada uno tiene su representación física en el metraje, desde la guapa camarera atrapada en una vida de humos y oscuridad en el bar, pasando por la clienta asidua con sobrepeso que no cesa de soñar con ser bailarina, y acabando con el barman, el cual tiene más deseos de triunfar que de seguir viviendo.

Todas estas pequeñas partes son encajadas unas con otras por una animación sublime, con un toque muy personal que conserva Plympton en todas sus obras y únicamente utilizando ocres, grises y negros te consigue introducir de lleno en las miserables vidas de sus protagonistas.

Resumen:

Película de animación sin diálogos que explota al máximo los colores tristes y apagados para transmitir una sensación de monotonía y angustia pareja a la de los protagonistas, la cual, conforme avance el metraje, irá difuminándose para dejar entrever una pequeña luz que la mayoría de los personajes intentarán volver a cubrir.

Melchian

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