Manhattan  baby

Si hablamos del cine de terror de los setenta y ochenta nos vienen a la cabeza grandes nombres del género como Jonh Carpenter, Wes Craven, George A. Romero, Clive Barker o Joe Dante entre muchos otros. La cosa cambia de términos en cuanto añadimos la coletilla Italia, ya que fue en este país donde se forjó un subgénero del thriller y el terror conocido como giallo. Concebido en primera instancia como un género que abarcaba películas surrealistas, sangrientas y con una estética muy marcada que con el paso del tiempo fue abarcando cualquier producción de la época que provenía de la bota romana. Importantes directores que engrosaron las estanterías del cine giallo son, Dario Argento, Mario Bava, Ruggero Deodato por ejemplo, cuyas obras son denominadas de culto. Con la degradación del género saltaron a la palestra otros directores mucho menos inspirados. Lamberto Bava y Lucio Fulci son los hombres más importantes que protagonizan este último episodio.

De Lucio Fulci es la película de la que hablamos, “Manhattan Baby”, un largometraje que representa la peor faceta del cine italiano congregando en sus fotogramas un error tras otro hasta que termina de forma resabida y tópica. Atrás quedan los trabajos de Dario Argento como “Suspiria”, “Tenebre”, “Cuatro moscas sobre terciopelo gris” que dan paso a un cine sin pretensiones, desgarbado, desagradable, inconcluso e incoherente.

La película en si hace un popurrí de los diversos clichés del cine de terror, posesiones, maldiciones egipcias, médiums incluso animales revividos. El largometraje nos sitúa en Egipto, donde un arqueólogo acaba de descubrir la tumba de un innombrable culto al mal, por supuesto, todo muy tenebroso. Al mismo tiempo una mujer ciega le entrega a su hija un amuleto que le conferirá a ésta todos los poderes que había amasado en los más de cinco mil años de vida. Aunque parezca mentira ahí se acaba la cosa, en el resto de la película no te cuentan nada más, ni de donde sale el medallón, ni quien es el malo, ni qué esta pasando realmente. Las personas que se relacionan con su hija empezaran a desaparecer, todo muy cutre realmente.

Lo peor de la película es que no se queda contenta con su insulsa e incoherente trama, sino que la acompaña una banda sonora completamente inapropiada, con muertes, desapariciones y momentos de tensión aderezados con un organillo electrónico y unos cuantos saxos. Nunca he visto una banda sonora que desencajase más en una película.

Los actores siguiendo el molde general del largometraje son malos a rabiar, debían de obtener primas extra por cada mirada a cámara o gesto inapropiado. Los planos dejan mucho que desear, haciendo más insufrible todavía una historia tan incomprensible sumándole escenas incongruentes. Los efectos especiales son lo único que se acerca al aprobado, muy limitados en cuanto a la cuantía, pero muy correctos en su exposición.

En definitiva, que no te atraiga su interesante cartel, ni su trama llena de misterios egipcios, es una película digna del olvido más riguroso. Una cosa mas, si la veis para comprobarlo, por favor, hacerlo en versión original, el doblaje y los efectos de sonido de la versión doblada son peor que el conjunto cinematográfico.

Resumen:

El fondo de la oscura botella en la que se ha ido introduciendo el cine de terror italiano. Recemos para su completa eliminación del panorama fílmico.

Melchian

Anuncios