El rapto de Bunny Lake

Si nos pusiéramos a hablar del cine negro y de su vertiente más policiaca nos pondríamos rápidamente en la piel de Hitchcock, Fritz Lang y John Huston como los principales directores, o nos vendrían a la mente las serias caras de los detectives más famosos, Colombo, Sherlock Holmes, y sus actores, Peter Falk, Humphrey Bogart, Robert Redford entre otros muchos, caras en blanco y negro que nos reviven personajes y tramas oscuras por igual. Uno de los directores que me había pasado más desapercibido, no por la calidad de sus películas, sino porque no me había llamado la atención, es Otto Preminger, origen de numerosas trabajos como “Laura” de 1944, “La Zarina” de 1945 o “Al borde del peligro” en 1950, pero no fue hasta 1965 cuando rodó, a mi parecer, una de las mejores películas de su repertorio, “El rapto de Bunny Lake”, una película que se inclina hacia una vertiente más detectivesca con ciertos toques del mejor cine del maestro Hitchcock.

La historia nos presenta a una preocupada madre que entra acelerada en el colegio al que asiste su hija, ambas nuevas en Londres. Allí deja a su hijo al cargo de la cocinera, ya que faltan diez minutos para el comienzo de las clases. Cuando vuelve a buscarla, la niña ha desaparecido sin dejar ningún tipo de rastro. Aquí comienza una vorágine de sospechas, engaños y misterios que arrastran al espectador a una espiral de confusión que se alarga hasta el final de la película.

Las virtudes de este largometraje son numerosas, un fotografía buena, unos personajes sólidos y bien construidos, un guión que no deja ningún cabo suelto, las actuaciones te ayudan a introducirte en la confusa trama de una forma rápida y contundente. Pero lo mejor no son todas estas características, lo más grande de la película es que no parece que estés viendo un largometraje detectivesco, ya que la desaparición de la niña se tambalea entre dos sujetos, el policía que cree que no es más que una invención de una madre con psicosis, y la propia familia de Bunny, formada por su madre Ann y su tío Steve, que defenderán la existencia de la niña e intentarán por todos los medios demostrar un hecho cada vez más improbable, ya que todas las pruebas van desapareciendo poco a poco.

Esta genial y desenfrenada trama finaliza con un desenlace digno de una obra maestra del género. Un final que puedes intuir durante el transcurso del metraje pero que seguramente no darás validez hasta los últimos minutos de película.

En definitiva “El rapto de Bunny Lake” es un trabajo limpio, sorprendente e increíblemente bien hecho. Cumple con todas las expectativas y las supera con creces si consigues dejarte llevar por el misterioso mundo que crean las imágenes en blanco y negro.

Resumen:

Totalmente recomendada para fans de Hitchcock del que bebe mucho y bien hecho. Verla con calma, con dedicación y mente despierta, no os defraudará en absoluto.

Melchian

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