julio 2010


Recuperamos un poco el ritmo esta semana con estrenos variados e interesantes: acción, comedia, drama, intriga… Lo más llamativo, desde luego, es la adaptación para la gran pantalla del Equipo A, esa serie cutre-entrañable de los 80. El espíritu es el mismo: acción descerebrada y humor primario. Eso sí, la película cuenta con un reparto de renombre para atraer a los que El Equipo A no les suene a nada.

El verano está repleto de comedias amables de fácil digestión, y esta semana no iba a ser la excepción. Tenemos, por una parte, Niños grandes, enésima película de Adam Sandler sobre unos amigos que se reencuentran tras la muerte de un entrenador de baloncesto de la infancia. Y para el lado romántico y no sensual, Mi segunda vez, sobre una cuarentona divorciada que empieza una nueva relación con un veinteañero. Enredos previsibles y final… bueno, seguro que feliz.

El siempre interesante Vicenzo Natali (director de la primera “Cube“) nos trae una interesante producción de (pseudo)ciencia-ficción mezclada con toques filosóficos, espirituales y puramente humanos. Splice: experimento mortal, nos cuenta la historia de dos científicos que, mediante ingeniería genética, se dedican a crear variaciones de especies conocidas. Sin embargo, su ambición provocará que todo se les vaya de las manos cuando en secreto decidan ir más allá de lo que la moralidad permite. Combinando ADN humano en sus experimentos genéticos obtendrán un nuevo escalón en el árbol evolutivo actual. Candidata a película de culto desde ya.

La vida en tiempos de guerra es otro estreno de renombre para los fans del cine alternativo, y es que esta historia sobre la vida de unos personajes fuera de lugar está dirigida por el amigo Todd Solondz, indescriptible e inenarrable. Más cinismo, más intensidad, más mala leche, más asfixia.

Los hermanos Dardenne estrenan nueva película, El silencio de Lorna, muy al estilo de sus producciones anteriores como “Rosetta“. Un drama social muy apropiado para los amantes de la puesta en escena seca, sobria y desnuda, sobre una muchacha inmigrante en Bélgica que, para obtener los papeles de nacionalidad, se busca la vida peligrosamente con la mafia.

Concluimos con un drama familiar que ilustra aquello de “mis padres fueron a por tabaco y…”, salvo que esta vez, eufemísticamente, se llama Mamá está en la peluquería. Buena factura, interesantes actuaciones y una adecuada ambientación en los 60.

Nos vemos en el cine.

Helen

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Las dos vidas de Audrey Rose

Robert Wise en 1977 dirigió un curioso largometraje basado en una novela de Frank DeFelitta, “Audrey Rose”. El resultado fue una fantástica y particular incursión en la temática de la posesión, con tintes de reencarnación que se salía del estilo que seguían estas películas en la época. Y es que, a pesar de ser un trabajo que se encuadra en el género del terror, “Las dos vidas de Audrey Rose” se desmarca de sus congéneres ofreciendo un miedo no basado en los fantasmas, apariciones o efectos especiales, sino recreándose en la angustia humana, en el terror de unos padres que ven como su hija es arrebatada por un completo desconocido que alega que la pequeña es su propia hija, muerta once años atrás.

La historia es un gran punto a favor de la película, ya que pocas veces se ha tratado la temática de la reencarnación de una forma tan bien llevada. El guión está escrito por el autor de la novela, lo que normalmente garantiza cierta sentimiento fiel a la obra original. Los actores pecan en ciertos momentos de sobreactuación, sobre todo la madre de la niña, encarnada por Marsha Mason. El papel interpretado por Anthony Hopkins es por propia naturaleza extraño. Encarna a un hombre en paz consigo mismo que no teme a la muerte, su único objetivo es liberar el alma de su atormentada hija. Estas características hacen de él un papel extraño y difícil de llevar. Aun así Hopkins consigue darle un toque especial que no hace que borde la actuación pero sí que la ensalce lo justo para no resultar chocante.

Como ya hemos dicho lo más importante de este trabajo es la forma en la que intenta contagiar ese terror. Desde el primer fotograma nos muestra el carácter impactante de la película, viendo como un coche sufre un accidente que acabara con la vida de una niña de cinco años, para dejar paso a la angustia de la chiquilla mientras intenta romper los cristales del automóvil mientras lo devoran las llamas. Lo increíble es que prescinde de todo detalle morboso, todo se hace de forma sibilina, muy cuidada, evitando las escenas grotescas que tanto caracterizan al terror de los setenta y ochenta. La angustia se mantiene a lo largo de la película, ya que la trama te logra mantener con los ojos bien abiertos, concediéndote pequeñas dosis de desesperación y angustia reflejados en los ataques de la niña, el espionaje y acoso de Hopkins, para acabar con un final increíble, lo mejor de la película.

En definitiva nos encontramos ante un trabajo que aprovecha las mejores características del terror subjetivo de los setenta, consigue captar la angustia humana de una forma sobresaliente haciéndote sentir impotente frente a los hechos que ante ti se desarrollan.

Resumen:

Una película interesante, bien llevada y consumada. Para fans del terror subjetivo de los setenta y para aquellos que tengan ganas de probar algo diferente, pero sin salirse demasiado del camino marcado.

Melchian

4 meses, 3 semanas y 2 días

Otilia y Gabita comparten habitación en una residencia de estudiantes. Ambas van a la universidad en una pequeña ciudad de Rumanía durante los últimos días del comunismo. Otilia alquila una habitación en un hotel barato. Han quedado con un tal Sr. Bebe por la tarde. Gabita está embarazada, el aborto es ilegal y ninguna ha tenido que enfrentarse a algo así antes.

Hace unos años, esta producción rumana dirigida por un tal Cristian Mungiu, se llevó la Palma de Oro en Cannes y muchos otros premios con este retrato de la miseria social de 1987 en Rumania, utilizando el drama desgarrador del aborto como acción central. Estamos ante una película que apenas tiene unos toques de alegato contra el aborto clandestino; se limita a exponer los hechos con una sencillez que resulta brutal. Porque los cuatro meses, 3 semanas y dos días se refieren claramente al feto.

Comenzamos con una vida vacía y rutinaria: Otilia es una mujer activa, inteligente, aunque atrapada en un mundo aparte; Gabita es apocada, triste, asustada. Ante ese embarazo no deseado, no da tiempo a reflexionar sobre cómo se ha producido ni quién tiene la culpa. La cuestión es que hay que deshacerse de él… aunque sea arriesgando ya no la integridad de ambas mujeres, sino de la vida propia.

Son muchos los sentimientos que refleja la película, pero el principal es el miedo. A veces irracional, a veces justificado, pero se palpa en el ambiente. Gabita está muerta de miedo, y por eso miente. Con sus mentiras arrastra a su amiga a una espiral de decisiones desesperadas… porque Otilia tendrá que actuar como si de su madre se tratara con tal de conseguir su objetivo.

No estamos ante un alegato (anti)abortista, pues el propio director explicó con se trataba de “un acto de rebelión y resistencia contra el régimen”. Un retrato en una época de infortunio, donde para sobrevivir los ciudadanos no tenían otra opción que sobrevivir a cualquier precio.

Lo más acertado de la película, además de las excelentes interpretaciones (los últimos fotogramas son el retrato más vivo de la desolación), es su narrativa y puesta en escena, seca como un mendrugo de pan atragantado. Una bofetada en plena cara que te obliga a contemplar cual voyeur involuntario, la carra del horror.

Resumen:

Terrible película. Larga, difícil y repleta de tensión, que el espectador contempla mudo, sin poder juzgar, sin poder entender. Pero nunca la recomendaría.

Helen

Pavel Koutský: Duelo

La animación checa ostenta una posición muy elevada en el ámbito de la animación. Directores como Jirí Barta, Jan Balej, Jan Svankmajer y otros muchos se han encargado personalmente de ello. Grandes obras como “Una noche en una ciudad” o “Neko Z Alenky” forman un compendio de obras de arte de incalculable valor, tanto para la animación como para el cine en general.

En este caso vamos a hablar de Pavel Koutský, un director de animación de gran talento que ha dirigido, escrito y dibujado varios cortometrajes de gran calidad. En concreto, cuenta en su haber con más de treinta cortometrajes y varios premios y menciones de honor en diferentes festivales. El éxito de este director radica en una animación fluida, sin demasiados elementos ostentosos, simple y fácil de entender, pero sin dejar a un lado la crítica de una sociedad manipulada, controladora y corrompida.

En concreto, he elegido el corto titulado “Duelo” para adentrarme más en esta mente privilegiada. En el trabajo que compone este cortometraje encontramos animación clásica, stop motion y la interacción de los dibujos en papel con objetos de nuestra realidad. El dibujo de un bebé aparece en escena, una cinta transportadora lo va deslizando por las diferentes etapas de crecimiento, en las cuales unas manos van eligiendo y recortando los conocimientos que se van introduciendo en el protagonista con un embudo. Durante el desarrollo del corto, el hastío del protagonista irá creciendo hasta que la sublevación se produce. Cuando las manos controladoras se dan cuenta de la revolución, envían a un ejército de tijeras y herramientas para acabar con la oveja negra.

Como en todos sus cortos, existe una clara crítica social, en este caso hacia el sistema de educación y sus directivos. La lucha entre la libre expresión y los conocimientos manipulados es patente a lo largo de todo el metraje. Además, se materializa ese sentimiento del joven por evitar acabar como sus compañeros, embutido en un traje negro, con el mismo peinado, con las mismas gafas, idéntico que el resto del mundo. Simboliza la rebeldía frente la opresión social del trabajo bien considerado, del borreguismo urbano.

En definitiva, nos encontramos con un corto espléndido, que sigue la línea del resto de trabajos de su director, critica social acompañada de una animación sencilla pero vistosa, fluida y de calidad.

Resumen:

Un trabajo que hará las delicias de todos los amantes de la animación. Si te gusta este género no deberías perderte a directores como Pavel Koutský que, con pequeños trabajos como éste, crean increíbles obras de arte críticas y simpáticas. 100% recomendado.

Melchian

Pesadilla en Elm Street

La fiebre de los remakes afecta a todos los grandes clásicos del género del terror. Hace nada se ha estrenado el correspondiente al éxito de los ochenta “Pesadilla en Elm Street”. Para comenzar partimos de la premisa de que hacer un remake de una película de culto es complicado. Además, si esa película es un clásico que revolucionó un subgénero, un soplo de aire fresco en el trillado mundo de los slashers, es aún más difícil.

En este caso se ha conservado la historia de la primera película, no como en el remake de “Viernes 13”, que más que un remake es una nueva entrega. La trama parte de Springwood, una tranquila ciudad donde sus adolescentes sufren de pesadillas recurrentes, todas ellas tienen en común a un tipo chamuscado con garras metálicas en la mano derecha. Con el transcurso del metraje cada uno de los adolescentes de turno ira sucumbiendo en sueños.

Partiendo de aquí nos encontramos con una nueva versión del clásico adaptando ciertos aspectos al cine de terror actual, lo cual, es en perjuicio de la película. Y es que, lo hace que el original perdure hasta nuestros días casi sin desmejorarse es esa estética tan propia,  ese aura que envuelve cada minuto de la cinta y que en esta película desaparece casi por completo, dejándonos con un largometraje que bien se podría llamar de cualquier otra manera.

Una de las grandes polémicas era la sustitución de Robert Englund por Jackie Earle Haley en el papel protagonista, si, en esta película tiene más protagonismo Freddy que Nancy, la chica que hace frente a Krueger y de la que tanto conocíamos en la entrega original. El cambio es subjetivo, habrá a personas que les guste más Englund y a otras Haley, ya que orientan el personaje hacia diferentes mundos. El primero se basaba más en un sentido cómico sarcástico, en la fantasía, en reírse de sus víctimas, en desesperarlas. Haley, en cambio, hace de Krueger un asesino más, un ser despiadado, vengativo y con muy malas pulgas, destruye casi por completo esa cara socarrona de Freddy reduciéndola a dos comentarios sarcásticos fuera de tono. Otro punto negativo de este Freddy es la cara que luce, puede ser más realista, pero en mi opinión parece un mono desfigurado y, la voz del doblaje, parece que se haya bebido cinco litros de aguardiente sin respirar.

De los adolescentes de turno no hay mucho que decir, uno no sabe si son los mismos que aparecían en “San Valentín sangriento”, en “Viernes 13”o en cualquier otro slasher moderno, ya que son todos iguales y actúan todos igual de mal. Hay que alabar especialmente el desastroso trabajo de Katie Cassidy, interpretando a  Kris Fowles, la primera adolescente en sucumbir. Su actuación es de risa. Además, Kyle Gallner, el sustituto de Johnny Depp, parece que lleva sin dormir tres días desde el principio de la película, desesperante.

Echando un vistazo general, quitando los adolescentes (no tan adolescentes), el nuevo Freddy y puntos concretos de la historia, no podemos destacar gran cosa. Lo único, ese toque más real que se consigue con la tecnología de grabación actual, que da una sensación de miedo más realista, que no pasa de resumirse en diez subidas de sonido que son los únicos sobresaltos que te llevas en la hora y media de metraje.

Resumen:

Tenemos una película que ha tirado a la basura la esencia de su predecesora, convirtiéndose en un largometraje más de terror actual que podía prescindir del nombre que lleva, al cual, ha deshonrado profundamente. Sólo para amantes del terror de estos últimos años.

Melchian

Estamos en verano, y por tanto las carteleras semanales son cortas y poco intensas, dominadas por un estreno de éxito que se impone a los demás. En este caso la película estrella es Toy Story 3, tercera parte de la maravillosa saga de Píxar estrenada, cómo no, en 3D. Es muy difícil recuperar esa reflexión única sobre la amistad, pero esta entrega sigue siendo muy divertida, soñadora y apropiada para todas las edades. Es difícil conseguir infundir tanta humanidad a unos juguetes de plástico, pero esta vez también lo han conseguido.

Los amantes de la saga ochentera de Freddy Krueger están de enhorabuena… o no. Porque Pesadilla en Elm Street: El origen, es una reedición entretenida, pero altamente innecesaria. Y que Robert Englund haya dejado su puesto a Jackie Earle Haley hace perder puntos a la película.

Las vidas posibles de Mr. Nobody es una produccion belga-francesa-canadiense con un reparto en su mayor parte americano sobre Un hombre lleva una vida normal junto a su mujer y sus 3 hijos, hasta que un día da un salto en el tiempo y, como por arte de magia, se convierte en el hombre más viejo del mundo, en el año 2092. En un futuro donde nadie muere, se ha convertido en el único mortal. Ha obtenido excelentes críticas y promete convertirse en una película de culto. A tener en cuenta.

La aportación española de esta semana es una adaptación de una novela de Gemma Lienas sobre la sexualidad adolescente, convertida en película como comedia juvenil sin mucho acierto. El diario de Carlota nos cuenta las cuitas de una jovencita enamorada del típico deportista, pero que acaba enrollándose con un chaval de su edad. En general, prescindible.

Cerramos la semana con un interesante estreno indie estadounidense: Sunshine Cleaning. Una comedia dramática sobre dos hermanas con dificultades que deben aprender a convivir para poder salir adelante, con algunos tópicos culebroneros pero dos actrices de categoría: Amy Adams y Emily Blunt. Un punto de vista muy femenino.

Nos vemos en el cine.

Helen

The Road

Hay un subgénero muy curioso que tuvo su punto álgido con la serie B de los setenta y ochenta y, que con películas de la índole de “Soy  leyenda“, “Zombieland“, “Número 9“, “El libro de Eli“, “Wall-e“, “Terminator 4” e “Infectados“, entre muchas otras, se ha vuelto a poner de moda en estos últimos años. Este género nos cuenta historias de ciencia ficción, donde el ser humano se ha excedido en sus limitaciones éticas, expansionistas o simplemente ha destruido el mundo convirtiéndolo en una sombra del pasado.

En estas películas se han utilizado, algunas veces con más éxito que otras,  zombis, bombas nucleares, caníbales, bandidos y la mera supervivencia  como móvil para la trama. La película que nos atañe utiliza la supervivencia como otro personaje más, es palpable en cada fotograma, es dura y realista. Su título es “The road“, adaptación de una novela de Cormac McCarthy.

La historia nos presenta a una familia que se ve sorprendida a altas horas de la noche por una serie de destellos que iluminan la noche con una luz anaranjada. A partir de ese momento el mundo empieza a cambiar, el sol se esconde entre espesas nubes grises, las lluvias de ceniza se instauran como nuevo fenómeno atmosférico y el pánico comienza a germinar entre la escasa población superviviente.

La película es una oda a la supervivencia donde un sentimiento profundo de angustia y temor te invade desde el primer fotograma, donde las emociones que produce son tristes e intensas. Así podríamos definir a esta producción, una película de sentimientos que llegan hasta lo más profundo de cada uno acompañándote durante la totalidad del metraje.

La historia se ciñe a lo contado por el libro de una manera muy fiel, aunque como todos estos casos el resultado es un metraje largo y lento, en el que para disfrutarlo es necesario saber sacarle todo el partido que posee. La historia se apoya en una ambientación de lujo, un  mundo postapocalíptico con todas las letras. Paramos desolados con árboles  en un rictus de muerte continua, bosques donde el suelo está cubierto por un manto de ¡hojas podridas y cenizas, cuerpos muertos y calcinados se encuentran por doquier, los cuales son vistos por los protagonistas como un elemento más del paisaje. Dentro del pack postapocalíptico no podría faltar los bandidos, saqueadores e incluso caníbales con los que se encontrar nuestros protagonistas varias veces, aunque con cuentagotas, en el transcurso del film.

La caracterización de los personajes juega un papel muy importante en la inmersión que consigue causar la película. Un genial Viggo Mortensen en el papel protagonista, enfermo, delgado y demacrado, se yergue como la estrella del film con una actuación digna de mención.

En definitiva es una producción con altos niveles de calidad en casi todos sus aspectos, pero que se puede hacer larga, lenta y algo tópica en ciertos momentos del metraje, esto, sumado a un final que en mi opinión se desvía de la esencia del resto del film, forman los únicos fallos de la película.

Resumen:

Un trabajo largo y lento que hará las delicias de todos los amantes del cine. Actuaciones, ambientación e historia soberbias que te harán disfrutar de una película profunda y desgarradora olvidando casi completamente los diferentes puntos negros del film. 100% recomendada.

Melchian

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