La habitación de Fermat

Siguiendo la moda de las películas-acertijo tipo “Cube“, “Saw” o “The Game“, el cine español se apunta un tanto con “La habitación de Fermat“, interesante propuesta de thriller bajo el lema “Piensa o muere“, y dirigida por nada menos que Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, guionistas televisivos conocidos por su labor en El Club de la comedia o El hormiguero.

El argumento es el siguiente: cuatro matemáticos, desconocidos entre sí, son invitados por un misterioso anfitrión con el pretexto de resolver un gran enigma. La sala en que se encuentran resulta ser un cuarto menguante que les aplastará si no descubren a tiempo qué les une y por qué alguien quiere asesinarles. Mientras tanto… el anfitrión les someterá a distintos acertijos que serán su salvación o perdición.

Un material de partida excelente. Estamos ante una película que bebe mucho del ambiente teatral y claustrofóbico de “La huella“, de Joseph L. Mankiewicz. Un escenario y pocos personajes jugando al ratón y al gato. En ese aspecto la película cumple a la perfección y engancha al espectador, que contempla cual voyeur la reacciones de unas personas en situaciones límite. Una acertada puesta en escena y una fotografía agobiante (con unos luz fuerte y colores chillones, planos cortos, perspectiva en picado) completan el efecto.

Y si bien los personajes van contrarreloj, el guión se toma su tiempo y desarrolla la historia a partir de pequeños incidentes y el pasado de los protagonistas. Tramposo y entretenido, la historia no soporta mucha revisión -demasiados cabos sueltos e inverosimilitudes, sobre todo al final-, y especialmente falla a la hora de construir los personajes, que apenas quedan esbozados.

Y si estamos ante una película teatral, el casting debe ser adecuado. Cuatro actores (más Fermat de regalo) que deben llevar el peso dramático a sus espaldas. Lluis Homar es un actorazo y lo demuestra, aunque con una tendencia a la sobreactuación en el último tramo. Santi Millán sorprendentemente se sale de su registro cómico y construye una interpretación correcta, aunque sin descollar. Lo peor viene del lado juvenil del reparto: Alejo Sauras no consigue desprenderse de su aire de actor de instituto y Elena Ballesteros está bastante sosita. Federico Luppi está regular, probablemente desubicado y sin minutos para desplegar talento.

Muy criticada ha sido la elección de los enigmas. 4 matemáticos de renombre deben resolver no unos acertijos dignos de estar en Mindtrap, ¡es que están en Mindtrap!. Podemos darle el beneficio de la duda y pensar que es un giro de guión, ya que una mente matemática se vería sorprendida ante sencillos ejercicios de lógica que están al alcance de cualquiera. Pero no nos engañemos, y es que nadie quiere ver cómo se resuelven complicadas ecuaciones que sólo entienden unos pocos. La cuestión es llegar al público, y así es cómo se consigue.

Resumen:

Interesante aunque fallido thriller español que nos propone un juego: 4 personas, una ratonera y un malo que quiere jugar. Eso sí, es muy entretenida.

Helen

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