Curiosa cartelera la de esta semana, variada, como siempre, para todos los gustos, aunque ninguno de los estrenos termine de despuntar. Hace mucho que no veíamos a Tom Cruise en la gran pantalla, y esta vez vuelve junto con Cameron Diaz en Día y noche, entretenimiento palomitero que engloba los géneros de acción, comedia y thriller con resultados aceptables.  Un frívolo divertimento palomitero.

Uno de nuestros jóvenes realizadores, David Serrano, nos trae otra amalgama de géneros que es Una hora más en Canarias. Comedia, romance y musical a partes iguales para una producción de simpáticos enredos sin más trascendencia que un rato más o menos divertido. Caras conocidas en una producción al estilo “El otro lado de la cama“.

Cambiamos de tercio y al más puro estilo del realismo inglés, el franco-argelino Rachid Bouchareb nos presenta London River, un drama social sobre el terrorismo, que habla de la comunicación entre las personas. Una amistad inusual -mujer inglesa tradicional y africano musulmán- y la desesperada búsqueda de ambos de sus respectivos hijos, desaparecidos en los atentados terroristas de Londres el 7 de julio del 2005.  Un pelín maniquea pero bien contada.

Vampiros atípicos los de El circo de los extraños. Y es que es extraña esta película. Ni comercial ni indie, con alma friki-adolescente e intentando, también ésta, abarcar diferentes géneros, esta adaptación de la saga vampírica de Darren Shan se erige como un raro divertimento, aunque no se sabe muy bien para quién.

Mei es una joven china que decide abandonar su monótona vida en un pueblo por el ajetreo de Chongqing, la ciudad más cercana. Pero nada sale como esperaba. Después de ser despedida de la fábrica donde trabaja, se enamora de Spikey, un asesino a sueldo cuyo pasado no tarda en pasarle factura. Sin pensárselo dos veces, se marcha a Londres, donde se casa con un hombre mayor, el Sr. Hunt. Empieza una nueva vida para Mei, que ahora se encuentra atrapada en el silencio de una casa inglesa, aburrida y totalmente alejada de lo que la rodea. Frustrada por su vida con el Sr. Hunt, un día conoce a Rachid, un emigrante indio dueño de un pequeño restaurante de comida para llevar. Están locos estos chinos… pero no, la película es inglesa. Con tintes documentales para tratar el tema de la inmigración, el director Xiaolu Guo nos cuenta la historia de una rebelde metida en unos berenjenales de cuidado… pero con poca emoción. Ella, una joven china.

Y toca concluir, una vez más, con un documental. Otro tema difícil, el de la discapacidad y autismo. María y yo es la historia de amor entre un padre y su hija autista, un viaje de conocimiento, del día a día de la vida de un discapacitado. Ha obtenido fantásticas críticas, que elogian su optimismo y ternura. Habrá que darle una oportunidad.

Nos vemos en el cine.

Helen

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