Pavel Koutský: Duelo

La animación checa ostenta una posición muy elevada en el ámbito de la animación. Directores como Jirí Barta, Jan Balej, Jan Svankmajer y otros muchos se han encargado personalmente de ello. Grandes obras como “Una noche en una ciudad” o “Neko Z Alenky” forman un compendio de obras de arte de incalculable valor, tanto para la animación como para el cine en general.

En este caso vamos a hablar de Pavel Koutský, un director de animación de gran talento que ha dirigido, escrito y dibujado varios cortometrajes de gran calidad. En concreto, cuenta en su haber con más de treinta cortometrajes y varios premios y menciones de honor en diferentes festivales. El éxito de este director radica en una animación fluida, sin demasiados elementos ostentosos, simple y fácil de entender, pero sin dejar a un lado la crítica de una sociedad manipulada, controladora y corrompida.

En concreto, he elegido el corto titulado “Duelo” para adentrarme más en esta mente privilegiada. En el trabajo que compone este cortometraje encontramos animación clásica, stop motion y la interacción de los dibujos en papel con objetos de nuestra realidad. El dibujo de un bebé aparece en escena, una cinta transportadora lo va deslizando por las diferentes etapas de crecimiento, en las cuales unas manos van eligiendo y recortando los conocimientos que se van introduciendo en el protagonista con un embudo. Durante el desarrollo del corto, el hastío del protagonista irá creciendo hasta que la sublevación se produce. Cuando las manos controladoras se dan cuenta de la revolución, envían a un ejército de tijeras y herramientas para acabar con la oveja negra.

Como en todos sus cortos, existe una clara crítica social, en este caso hacia el sistema de educación y sus directivos. La lucha entre la libre expresión y los conocimientos manipulados es patente a lo largo de todo el metraje. Además, se materializa ese sentimiento del joven por evitar acabar como sus compañeros, embutido en un traje negro, con el mismo peinado, con las mismas gafas, idéntico que el resto del mundo. Simboliza la rebeldía frente la opresión social del trabajo bien considerado, del borreguismo urbano.

En definitiva, nos encontramos con un corto espléndido, que sigue la línea del resto de trabajos de su director, critica social acompañada de una animación sencilla pero vistosa, fluida y de calidad.

Resumen:

Un trabajo que hará las delicias de todos los amantes de la animación. Si te gusta este género no deberías perderte a directores como Pavel Koutský que, con pequeños trabajos como éste, crean increíbles obras de arte críticas y simpáticas. 100% recomendado.

Melchian

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