Recuperamos un poco el ritmo esta semana con estrenos variados e interesantes: acción, comedia, drama, intriga… Lo más llamativo, desde luego, es la adaptación para la gran pantalla del Equipo A, esa serie cutre-entrañable de los 80. El espíritu es el mismo: acción descerebrada y humor primario. Eso sí, la película cuenta con un reparto de renombre para atraer a los que El Equipo A no les suene a nada.

El verano está repleto de comedias amables de fácil digestión, y esta semana no iba a ser la excepción. Tenemos, por una parte, Niños grandes, enésima película de Adam Sandler sobre unos amigos que se reencuentran tras la muerte de un entrenador de baloncesto de la infancia. Y para el lado romántico y no sensual, Mi segunda vez, sobre una cuarentona divorciada que empieza una nueva relación con un veinteañero. Enredos previsibles y final… bueno, seguro que feliz.

El siempre interesante Vicenzo Natali (director de la primera “Cube“) nos trae una interesante producción de (pseudo)ciencia-ficción mezclada con toques filosóficos, espirituales y puramente humanos. Splice: experimento mortal, nos cuenta la historia de dos científicos que, mediante ingeniería genética, se dedican a crear variaciones de especies conocidas. Sin embargo, su ambición provocará que todo se les vaya de las manos cuando en secreto decidan ir más allá de lo que la moralidad permite. Combinando ADN humano en sus experimentos genéticos obtendrán un nuevo escalón en el árbol evolutivo actual. Candidata a película de culto desde ya.

La vida en tiempos de guerra es otro estreno de renombre para los fans del cine alternativo, y es que esta historia sobre la vida de unos personajes fuera de lugar está dirigida por el amigo Todd Solondz, indescriptible e inenarrable. Más cinismo, más intensidad, más mala leche, más asfixia.

Los hermanos Dardenne estrenan nueva película, El silencio de Lorna, muy al estilo de sus producciones anteriores como “Rosetta“. Un drama social muy apropiado para los amantes de la puesta en escena seca, sobria y desnuda, sobre una muchacha inmigrante en Bélgica que, para obtener los papeles de nacionalidad, se busca la vida peligrosamente con la mafia.

Concluimos con un drama familiar que ilustra aquello de “mis padres fueron a por tabaco y…”, salvo que esta vez, eufemísticamente, se llama Mamá está en la peluquería. Buena factura, interesantes actuaciones y una adecuada ambientación en los 60.

Nos vemos en el cine.

Helen

Anuncios