En el año de 2092, Nemo Nobody, un hombre de 120 años de edad, es el último humano mortal viviendo entre humanos que se han vuelto inmortales gracias a increíbles avances científicos. Cuando Nemo se encuentra en su lecho de muerte, revive varias posibles existencias y matrimonios que tal vez pudo experimentar.

Delirante película la que nos trae Jaco Van Dormael. Bajo el manto de la ciencia-ficción y la fantasía, estamos ante una rayada mental que trata diversos aspectos filosóficos: la entropía, la teoría del big bang, el efecto mariposa, el libre albedrío, la teoría del caos o la existencia de Dios -con chiste final-, entre otras. Estamos en un mundo en el que los hombres son inmortales, y por tanto, el sexo, al no ser necesario para la reproducción, ha terminado por ser obsoleto. Pero el anciano Nemo pertenece a un mundo en el las personas follaban sin parar, y se enamoraban.

Un niño que se ve en la tesitura de elegir a uno de sus padres, ante su separación. Nemo Nobody va “rememorando” todas sus posibles vidas, resumidas en tres matrimonios. Difícil tarea la de hilvanar un embrollo de situaciones, de azar, de decisiones tomadas en el instante, pero el belga sale airoso de la empresa -¡6 años para la escritura del guión”-. Entre la pedantería y la fascinación, entre flashbacks y flashforwards, estamos ante una obra de culto, digna de ser amada u odiada.

A destacar la imaginería visual que traduce todos esas preguntas existenciales en escenas como el viaje a Marte o el limbo de donde vienen los bebés. Sencillas pero intensas las historias de amor, ya sea filial o de pareja. Interesantes los momentos cómicos -el personaje del periodista, el guiño a lo Monty Python en la recta final-, y un casting realmente acertado. La irracionalidad de algunos pasajes puede sacar al espectador de una trama que le desconcierta.

Engaña a primera vista. No se trata de un thriller de ciencia-ficción, ni una serie de acción desenfrenada. Más compleja que “Olvídate de mí”, más apasionante que “La fuente de la vida”, y más trascendente que “El efecto mariposa”, pero con el mismo propósito. Hacer pensar.

Resumen:

“Las posibles vidas de Mr. Nobody” es, sin duda, un galimatías digno de ser desentrañado. Cada detalle nimio tiene su importancia crítica.

Helen

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