¡Atención, esta escena desvela una parte fundamental de la película!

Hay escenas que se nos quedan grabadas a fuego.  “París-Texas” se ha convertido en un referencia del cine de culto modernillo y culto, allá por 1984. Yo también me rendí ante la sincera desolación de una historia de personajes atormentados, que lo han perdido todo, que están heridos de muerte.

¿Qué ocurre en “París-Texas“? En la frontera mexicana, en Texas, en medio de ninguna parte, un hombre aparece en el desierto de Mohave. Ha cruzado la frontera ilegalmente y, después de llevar días caminando, se desploma al llegar al primer núcleo urbano. Este hombre ha empezado una exhaustiva búsqueda de su esposa e hijo.

Esta escena es el encuentro entre dos personajes: Travis y Jane. Un hombre y una mujer, casados, distanciados, desaparecidos. Un peep-show, no podía haber otra ambientación más sórdida. Una conversación puramente emocional, a través de un cristal, a través del teléfono, a ciegas entre dos personas, que se miran pero no se ven. Y Travis cuenta su historia, mientras Jane le escucha.

Una genialidad que conjuga todo lo que debe ser una buena escena: dirección de actores perfecta, adecuación técnica a las necesidades dramáticas y un guión estremecedor. El director de escena fue Wim Wenders, y los artífices, Harry Dean Stanton y Natassja Kinski.

Helen

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