octubre 2010


¡Silencio! Las luces se han apagado. Los títulos de crédito son lo primero que vemos en las películas. Lo que en principio es una somera presentación del equipo que ha hecho posible la película que vamos a ver, se ha convertido desde casi el nacimiento del cine, en un pequeño arte dentro del séptimo arte. La rúbrica del autor.

Los créditos pueden utilizar todo tipo de materiales de partida: imágenes fijas o en movimiento, fotográficas o de animación, abstractas o figurativas, locuciones, ruidos y música de cualquier tipo. Concisión, creatividad, síntesis, clima, ritmo, estética… unos buenos créditos son la mejor presentación de una película, mucho más que cualquier trailer. O que el propio cartel. Qué mejor manera de enganchar a un espectador que presentarle en unos minutos, la filosofía de lo que le espera. O regalarnos unas imágenes finales, cuando la película ya ha terminado pero tenemos ganas de más.

Samuel Bass es indiscutiblemente el rey de la creatividad y espectacularidad. En nuestra mente permanecen los créditos de “Vértigo“, “Psicosis” o “Anatomía de un asesinato“. Maurice Binder creó toda una estética propia de la saga 007: James Bond disparando a través de los títulos. Dan Perri y el mítico comienzo de la saga de “La guerra de las galaxias“. De la escuela moderna, Kyle Cooper, autor de los rompedores créditos de “Seven“. Woody Allen y el incofundible aroma a jazz de sus películas… presente siempre en los créditos.

Hace unos años, los creativos holandeses Mark Klaverstijn y Roel Wouters,  escogían los que consideraban como los 25 mejores títulos de crédito cinematográficos. Curiosamente, “Vértigo” no se encontraba ente ellos. Ésta era su lista:

1. Marnie, la Ladrona (1964)
2. Grands soirs & petits matins (1978)
3. The French (1982)
4. Psicosis (1960): Saul Bass
5. Agárrame si Puedes (2002): Florence Deygas
6. 99 and 44/100% Dead (1974)
7. Dorian Gray (1970)
8. Soylent Green, Cuando el Destino nos Alcance (1973)
9. Monty Python’s Flying Circus (1969): Terry Gilliam
10. Death Machines (1976)
11. Viaje Alucinante al Fondo de la Mente (1980): Richard Greenberg
12. Terminator (1984): Ernest D. Farino
13. Superman (1978): Sheldon Elbourne
14. Teléfono Rojo, Volamos Hacia Moscú (1964): Pablo Ferro
15. Las Vírgenes Suicidas (1999): Geoff McFetridge
16. Our Latin Thing (1972)
17. Delicatessen (1991): Marc Bruckert
18. Pi (1998): Jeremy Dawson
19. Se7en (1995): Kyle Cooper
20. El Hombre Sin Sombra (2000): The Picture Mill
21. Casino (1995): Saul Bass
22. Alien, el Octavo Pasajero (1979): Saul Bass
23. Matzes (2004): Karst-Janneke Rogaar & Roel Wouters
24. Solo Ante el Peligro (1959): Saul Bass
25. La Habitación del Pánico (2002): The Picture Mill

A esa lista podríamos añadir los títulos de “Matar un ruiseñor“, característicos por su innovación y dulzura; “300” y su estética 100% comiquera; los polémicos créditos de “Watchmen“; la creatividad de “Charada“; los escalofríos que producen los de “El silencio de los corderos“; el humor desternillante en “La vida de Bryan” o, más recientemente, la claustrofobia de los títulos de “Buried“, hijos confesos de Samuel Bass.

Para concluir, dos páginas dedicadas exclusivamente a los créditos: Art of the Title y Descredit.

Helen

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El retrato de Dorian Gray

Después de ver la película te viene a la cabeza un solo pensamiento. ¿Qué trauma infantil debió de causarle a Oliver Parker el libro de Oscar Wilde para crear semejante película? Puedes inventar cualquier tipo de respuesta, desde la más sencilla hasta las más grotesca, pero al final ninguna de ellas puede explicar la duda que nos atenaza.

El retrato de Dorian Gray” es una película con nexo común con el libro únicamente en el nombre de los personajes y la presencia del cuadro. Desde el principio, el film, muestra grandes diferencias que se van acrecentando con el transcurso del metraje. La película nos presenta a un Dorian Gray inocente, demasiado, tanto que en los primeros cinco minutos de metraje es timado un par de veces pero sigue tan tranquilo, con esa sonrisa bobalicona que mantiene durante toda la película.

El inicio es soporífero, sin ritmo, con una trama inventada que intenta seguir las escenas más representativas del libro, las cuales parecen estar metidas con calzador. La primera media hora parece sumergida en una época victoriana austera, demasiado estirada como para asemejarse a las enriquecidas descripciones del libro. En realidad no se diferencia en gran medida de películas como “Maria Antonieta”, “Sentido y sensibilidad” u “Orgullo y prejuicio”, aunque se desarrolle con mucha menor calidad que estas, incluso menor que la protagonizada por la monarca inglesa.

Con el transcurrir de los minutos y una vez que ya te has acostumbrado a ese ambiente pomposo y artificial que flota alrededor de un Dorian Grey con cierto estilo paleto, la historia da un giro extraño, más oscuro, es ahora cuando piensas, bien, no puede hacerlo peor, pero como bien decía Murphy con su tostada: Prepárate para una hora más de engendro cinematográfico.

En esta segunda parte la trama se vuelve más oscura, negra y sucia, Dorian Grey ha evolucionado, dejando atrás su palurdismo y precipitándose en una ola desenfrenada de sexo y drogas a la que arrastra a todas las mujeres con las que se encuentra. Aquí el film se transforma en una especie de película moderna de terror, con sus sobresaltos a golpe de sonido, caras deformadas y demás. Aún así sigue pareciendo desenfocada e incluso aburrida y el libro de Wilder es ya una pequeña mota que desaparece en la lejanía.

El único punto a favor que se encontrarle a esta producción es la clara evolución personal de Dorian desde el comienzo de la película hasta el final. Se produce una división del personaje creando dos Dorian, el malvado, sin sentimientos ni escrúpulos, el egoísta y macabro en un lado y en el otro el inocente, el paleto con medio cerebro que nos han presentado al principio del film. Pero si te pones a pensar llegas a la conclusión de que no ves paso intermedio, la película comienza y acaba en los extremos sin dejar ver la transformación, que para mí, es lo más interesante del libro.

Mirándolo con perspectiva las relaciones de los personajes con Dorian están sacadas de contexto, deformadas y son demasiado extremas, sobre todo con Basil, el pintor, y Lord Henry, la mala influencia, llegando a malograr un proyecto que podía haber sido, o por lo menos, acercarse a la sombra de la obra maestra literaria.

Resumen:

Película dedicada únicamente a destruir el buen recuerdo del libro en aquellas personas que hayan tenido el placer de leerlo, o bien, a malgastar más de hora y media de las personas que no lo han leído. En cualquier caso, una pérdida de tiempo.

Melchian

Twin Peaks

En el año 1990 se sienta un precedente en el mundo de las series de la mano de uno de los grandes del cine, David Lynch. Este hito que sorprenderá al mundo entero tomó forma de thriller surrealista y portaba el nombre de “Twin Peaks”.

¿A quién no le suena ese sugerente nombre? Una de las primeras series policiacas que enganchó de una manera increíble al público, y es que no es una serie de crímenes al uso. “Twin Peaks” es una historia sorprendente, surrealista, sobrecogedora que sobrevuela lo cómico y comparte con todos nosotros esa pequeña idea de pueblo norteño estadounidense. Casas de madera, chimeneas y un olor casi omnipresente a barniz, todo mezclado con parajes de ensueño, oscuros, verdes y sobretodo amenazantes.

Este serial nos cuenta las peripecias del agente especial del FBI Dale Cooper que llega al pueblo fronterizo Twin Peaks para resolver el asesinato de una lugareña llamada Laura Palmer. Al leer en el presente año la sinopsis no conseguimos encontrar diferencias con las series del momento, “CSI”, “Caso abierto”, “Sin rastro”, pero, son producciones policiacas vacías que no poseen la misma esencia que “Twin Peaks”.

Uno de los rasgos mas característicos de la serie toma forma en la propia vida del pueblo, ya que Twin Peaks vive, es un nuevo personaje que se diferencia de la investigación del asesinato. A lo largo de los treinta capítulos que conforman la serie podemos conocer perfectamente a los individuos que hacen de Twin Peaks lo que es en realidad, un pueblo orgulloso de su serenidad, de su perfección superficial, y es que esa bondad, belleza es solo eso, vidas que ignoran a propósito los fallos, las tramas oscuras para poder vivir en ese sueño americano de pueblo perfecto. Este sueño se irá descubriendo poco a poco y podremos comprobar cómo cada uno de los personajes posee oscuros secretos que competirán y a veces complementaran la trama de asesinato que en la mayor parte de las escenas no es más que un subterfugio intencionado que da pie a hilvanar cada una de las subtramas de la serie, que no son pocas. Al final la vida de Laura Palmer seguirá siendo sinónimo de misterio mientras que Twin Peaks se convertirá en un laberinto de relaciones, amores y traiciones perfectamente conocido.

La banda sonora que nos acompaña a lo largo de toda la serie es sencillamente perfecta. Angelo Badalamenti realiza un trabajo soberbio aunque algo repetitivo. La música de “Twin Peaks” está conformada con al menos diez canciones, de melodía parecida, con grandes elementos en común pero que en sintonía con las imágenes de la serie te hacen transportar casi instantáneamente a Twin Peaks. Ese es el gran milagro de la serie, capitulo tras capitulo te introduces cada vez más en ese pueblo fronterizo de tramas oscuras, verdes parajes y esencia surrealista llamado Twin Peaks y cuando la serie finaliza intentas seguir allí, reacio a abandonar las calles sugerentes de un pueblo que te ha hecho soñar durante  más de veinte horas de un perfecto thriller policiaco.

Resumen:

Serie que hizo historia, no solo en el mundo cinematográfico, sino también en millones de personas que siguen retirándose a Twin Peaks para seguir soñando.

Melchian

L’ Ecole (Innocence)

Un murmullo subterráneo resuena en el corazón del bosque. Oculto por el follaje, una chimenea de metal revela pasajes subterráneos que conducen a los sótanos de cinco casas diseminadas a lo largo de un gran parque. El mismo está aislado del mundo exterior por una inmensa pared sin puertas. En una de estas casas, un grupo de niñas de entre siete y doce años se reúnen alrededor de un ataúd. La tapa del ataúd se abre, revelando a una niña de seis años. Su nombre es Iris.

La etereidad de “Picnic en Hanging Rock“, pero con espíritu propio. La francesa Lucile Hadzihalilovic nos presenta una obra delicada y fascinante, sobre un grupo de niñas atrapadas en un colegio en mitad del bosque… del que no se puede salir. Sin explicaciones, nos adentramos en un mundo de fantasía que asusta por la profundidad de lo que parece y no parece real.

La historia está basada en la novela de Frank Wedekind “Mine-Haha” (1888), que significa “aguas que ríen”, en un dialecto nativo. En efecto, el agua domina gran parte del metraje -especialmente en la apertura y en la conclusión-, creando un simbolismo de una fuerza aterradora. El agua como torrente incontrolable, que cobrará todo su sentido conforme profundicemos en este mundo onírico.

El lazo rojo, el de la inocencia. Iris tiene 6 años y se siente perdida. Echa de menos a su hermano, pero pronto encuentra refugio en sus compañeras. Se asoma al mundo y vemos el mundo a través de unos ojos abiertos como platos.  La sensación de no saber nada del mundo que nos rodea. Una larva que acaba de nacer.

El lazo azul, el del inconformismo. Alice quiere ser diferente. No quiere saber, quiere vivir. Por eso se esfuerza por buscar su vía de escape: la danza. Sabe que si resulta elegida por la fundadora del colegio, podrá escapar del único mundo que ha conocido. El anhelo, el deseo. Los sueños. Una larva atrapada en su capullo.

El lazo violeta, el de la madurez. Bianca tiene un secreto, junto con el resto de niñas mayores, con las que sale cada noche, en busca de una mirada, de una atención. No sabe lo que la espera, pero sabe que los cambios van a llegar… y será pronto. La confusión natural. La levísima coquetería. La ninfa que se esfuerza por salir torpemente de su letargo.

La puesta en escena es una obra de arte. Los colores, los objetos, los detalles, todos encierran un significado que no pasa desapercibido. La película encierra múltiples lecturas e interpretaciones. Las actuaciones, tanto de las niñas como de las dos enigmáticas maestras -sublime el momento en que Marion Cotillard rompe su máscara-, asombran por la naturalidad y realidad que desprenden.

Pero lo mejor es el final. Una escena maravillosa en la que irrumpe, por fin, el elemento que se había echado en falta en toda la película, y que no desvelaré. La sexualidad menos sexual, menos violenta, menos visible, menos cruda de la historia del cine, pero terriblemente explícita, en concepto y en sugestión. Porque habría sido terrible estropear ese momento.

Resumen:

Consejo a los navegantes: esta es una película para sentir y soñar, y también para pensar. Pero sin prejuicios: imágenes que ilustran conceptos.

Helen

Buried (Enterrado)

Un contratista norteamericano que trabaja en la invadida Irak, se despierta, tras ser secuestrado, enterrado vivo en un ataúd de madera y con único medio para lograr escapar, un teléfono móvil con apenas cobertura y batería, en una carrera contrarreloj antes de que se le acabe el oxigeno.

No es la primera vez que se plantea la situación de un hombre encerrado en un ataúd bajo tierra -tenemos “Enterrado vivo”, “Desaparecida“, la serie de Hitchcock presenta, etc-, pero sigue siendo una premisa apasionante. Rodrigo Cortés coge 4 paredes y construye un thriller estupendo, claustrofóbico, de permanente tensión. Un comienzo espectacular, un desarrollo pausado y un final difícil y muy intenso, pero que al espectador, después de todo el proceso cinematográfico, le funciona de maravilla.

Si bien el guión puede ser lo peor de la película -la trama principal política, algunos diálogos que sobran, escenas metidas con calzador, un final polémico-, la película es un conjunto tan solvente que los defectos se perdonan con facilidad. No olvidemos que sólo tenemos un escenario (el ataúd), un sólo protagonista (Paul Conroy) y una serie de objetos -el móvil, el mechero, un lápiz, una navaja…- en una carrera contrarreloj. La compenetración del protagonista en el espacio y los objetos es perfecta.

Y es que no es nada fácil mantener al espectador en vilo durante 90 minutos con tan poco material de partida. Pero cuatro elementos de nada dan mucho juego. Empezamos con un hombre encerrado, confuso. Respiraciones difíciles, gritos de frustración e incomprensión. Después, el intentar salir como pueda. Llamadas incoherentes, hasta la comprensión… y el peso de ser la víctima de un sistema erróneo. La desesperación de saber que el tiempo se acaba.

A Rodrigo Cortés le apasiona Hitchcock, y se nota.  “Buried” es como “La soga”, pero más arriesgada, y todo hay que decirlo, efectista. Pero como ejercicio de estilo, es muy notable. Un detalle: los títulos de crédito son una auténtica obra maestra… y hijos confesos de Hitchcock.

La crítica política es algo arriesgada, pero funciona bastante bien. La denuncia burocrática, un poco artificial. Algunos fallos de guión, giros y trampas un poco sacadas de la manga… pero estamos ante una película de evasión, aunque tenga ciertas pretensiones. Lo mejor es una dirección con pulso firme y una actuación de Ryan Reynolds muy solvente.

Resumen:

Desde su nacimiento, película de culto. De premisa apasionante, disfrutaremos de un buen rato de tensión bien llevada.

Helen

Volvemos a las carteleras bien repletas de estrenos interesantes. Algo llamativo es el estreno por fin oficial de Saw VI, un año después y sin calificación X. Con tres minutos menos de metraje con respecto al original, la famosa saga de terror a estas alturas ya no tiene ni el interés del las primeras entregas ni el morbo de la censura. Sangre, vísceras y un esquema repetidísimo.

Wall Street 2 recuerda indefectiblemente a la saga de “El buscavidas” y “El color del dinero“. Si en “Wall Street” Michael Douglas era un agresivo broker, en su secuela es otra vez Gordon Gekko, el mismo tiburón financiero, pero veinte años después y con una condena a sus espaldas, que se fija en el novio de su hija, ambicioso novato que intenta seguir sus pasos. Ambos entrarán en una espiral de manipulación e intereses. Interesante segunda parte, también dirigida por Oliver Stone.

Una de animación infantil sin el toque Pixar, pero entretenida, solvente y divertida: Gru, mi villano favorito. Gru es un hombre que planea el acto criminal más increíble de la Historia: robar la Luna. Incitado por una madre malvada, Gru sólo encontrará un obstáculo en su camino: tres niñas huérfanas a las que tendrá que cuidar temporalmente.

Cambiamos radicalmente de tercio y nos encontramos con Amador, la nueva película de Fernando León. Siguiendo su temática de drama social, nos cuenta la historia de Marcela, mujer joven sin recursos económicos que cuida durante el verano de Amador, un señor mayor postrado en cama, en ausencia de su familia. Los dos ocultan algo que nadie sabe de ellos, pero no tardarán en confiar el uno en el otro. Amable u odiable, no hay medias tintas con el director español.

Cartas a Julieta, La inevitable comedia romántica de la semana plantea una premisa bastante interesante: Una joven pareja, Sophie y Victor, que están de vacaciones en Italia y que reciben una carta “dirigida a Julieta”. Esta carta ha sido escrita por una mujer, Claire que busca a un hombre llamado Lorenzo con el que hace muchos años tuvo una aventura durante unas vacaciones en Italia. Sophie emprenderá entonces un viaje por la Toscana para encontrar este antiguo amor de Claire. Dulce y simpática, pero desaprovechada en su conjunto. Una sensación de deja vù inevitable.

Exit Through the Gift Shop, curioso título para un interesante experimento-documental que narra la historia de Thierry Guetta, un francés residente en Los Ángeles, obsesionado con grabar todo con su cámara de vídeo. De cómo se metió en el mundo del arte urbano, y conoció al famoso artista urbano Banksy. Atrevida y arriesgada, insólita y apasionante película sobre el arte urbano.

Jamie Lee Curtis, Sigourney Weaver, Cloris Leachman… actrices veteranas que de cuando en cuando se meten en proyectos alimenticios sin pena ni gloria. En ¿Otra vez tú?, con las tres actrices, nos metemos en una comedia “negra” familiar sobre enredos varios y venganzas en plato frío.

Cerramos con otro cuidado documental, sobre todo en su aspecto visual. ¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster? es una especie de biopic profesional del arquitecto Norman Foster, y de cómo sus sueños e influencias le llevaron a diseñar grandes edificios de la era moderna.

Nos vemos en el cine.

Helen

Un condenado a muerte se ha escapado

Lyon, 1943. En la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente Fontaine (François Leterrier) es detenido por el ejército alemán. Tras un intento frustrado de fuga del convoy que le conduce a prisión es encarcelado y, muy pronto, condenado a muerte. Sin desfallecer, Fontaine dedicará su tiempo de reclusión a preparar minuciosamente su fuga. Para ello contará con sus manos y las herramientas que su exigua celda y el azar le proporcionen.

El spoiler más claro de la historia del cine te mantendrá clavado en el asiento durante la hora y media que dura este milagro, porque no lo creerás. Dudarás hasta el último minuto.  “Esta historia es verdadera, la cuento tal cual, sin adornos”.  Palabras del propio Bresson, que junto con “Diario de un cura rural” y “Pickpocket”, firma la más bella parte de su trilogía sobre la soledad, adaptando un relato autobiográfico de André Devigny.

Sin aditivos. Un mundo carcelario que se convierte en un universo de mensajes. Una narración desnuda, analítica, que deposita toda su fuerza en cada gesto, cada detalle, y en esa fuerza religiosa y espiritual presente en todo el metraje, pues Bresson retrata como nadie la prisión del cuerpo, y la libertad del alma, irremediablemente unidos, el hombre y lo invisible, y la comunicación que se establece entre ambos.

Bresson escoge a actores no profesionales y les deja que reproduzcan los hechos, sin más. El director ya se encarga de buscar el plano perfecto, la puesta en escena despojada, pura, sin teatralidad. Su uso del sonido es una maravilla -los silencios, el fuera de campo-, los diálogos, sobrios, pues estamos en una prisión, donde las palabras no hacen falta. La claustrofobia y el encierro no lo transmiten las cuatro paredes de la celda, sino la forma de entender el cine del director francés.

Resumen:

El lento camino hacia la libertad. El título no miente. Una película que cambia toda cinefilia.

Helen

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