Buried (Enterrado)

Un contratista norteamericano que trabaja en la invadida Irak, se despierta, tras ser secuestrado, enterrado vivo en un ataúd de madera y con único medio para lograr escapar, un teléfono móvil con apenas cobertura y batería, en una carrera contrarreloj antes de que se le acabe el oxigeno.

No es la primera vez que se plantea la situación de un hombre encerrado en un ataúd bajo tierra -tenemos “Enterrado vivo”, “Desaparecida“, la serie de Hitchcock presenta, etc-, pero sigue siendo una premisa apasionante. Rodrigo Cortés coge 4 paredes y construye un thriller estupendo, claustrofóbico, de permanente tensión. Un comienzo espectacular, un desarrollo pausado y un final difícil y muy intenso, pero que al espectador, después de todo el proceso cinematográfico, le funciona de maravilla.

Si bien el guión puede ser lo peor de la película -la trama principal política, algunos diálogos que sobran, escenas metidas con calzador, un final polémico-, la película es un conjunto tan solvente que los defectos se perdonan con facilidad. No olvidemos que sólo tenemos un escenario (el ataúd), un sólo protagonista (Paul Conroy) y una serie de objetos -el móvil, el mechero, un lápiz, una navaja…- en una carrera contrarreloj. La compenetración del protagonista en el espacio y los objetos es perfecta.

Y es que no es nada fácil mantener al espectador en vilo durante 90 minutos con tan poco material de partida. Pero cuatro elementos de nada dan mucho juego. Empezamos con un hombre encerrado, confuso. Respiraciones difíciles, gritos de frustración e incomprensión. Después, el intentar salir como pueda. Llamadas incoherentes, hasta la comprensión… y el peso de ser la víctima de un sistema erróneo. La desesperación de saber que el tiempo se acaba.

A Rodrigo Cortés le apasiona Hitchcock, y se nota.  “Buried” es como “La soga”, pero más arriesgada, y todo hay que decirlo, efectista. Pero como ejercicio de estilo, es muy notable. Un detalle: los títulos de crédito son una auténtica obra maestra… y hijos confesos de Hitchcock.

La crítica política es algo arriesgada, pero funciona bastante bien. La denuncia burocrática, un poco artificial. Algunos fallos de guión, giros y trampas un poco sacadas de la manga… pero estamos ante una película de evasión, aunque tenga ciertas pretensiones. Lo mejor es una dirección con pulso firme y una actuación de Ryan Reynolds muy solvente.

Resumen:

Desde su nacimiento, película de culto. De premisa apasionante, disfrutaremos de un buen rato de tensión bien llevada.

Helen

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