Resident Evil: Afterlife

Debo reconocer que no soy un gran jugador de la saga Resident Evil. Por mis manos han pasado el primero, el cuarto y el quinto describiendo una trayectoria de diversión decreciente. Hago este apunte porque creo conveniente dejar reseñado mi posición frente a la saga de videojuegos a partir de la cual se ha hecho esta película.

Siguiendo la trayectoria de la saga y, refiriéndome únicamente a términos cinematográficos, nos encontramos ante una serie de películas vastas, con demasiadas licencias en las dos primeras y libres de las cadenas de la similitud argumentativa con el juego homónimo en la tercera. Partiendo de estos hechos no esperaba gran cosa de la cuarta entrega, aunque me había creado ciertas expectativas debido a la vuelta a la franquicia de Paul W.S. Anderson, el director de la primera entrega que, a mi entender, es la mejor de las cuatro.

Mis premisas se confirmaron a los veinte minutos de metraje y la ilusión de la incorporación de Anderson al proyecto se desmoronó completamente.

La película comienza de una forma trepidante, casi sin saber que está pasando, sobre todo para espectadores que se inician con este largometraje al mundo de Resident Evil en el cine. A partir de ahí, la acción desarrollada, cae en un picado absoluto. El resto de los minutos son una soporífera acumulación de toscos detalles argumentales, vueltas de guión y reminiscencias no demasiado lúcidas hacia el videojuego.

Para hacer un pequeño resumen, las actuaciones son esperpénticas, esbozando unos personajes de libro, el tipo “guay”, el mañoso, el malo, el lameculos del malo y la pobre fémina desamparada. Todo esto sin olvidar a nuestra protagonista que esta más dopada que nunca, y eso que pierde sus habilidades sobrehumanas al principio de la película. Los malos, un Albert Wesker muy cutre y con leds rojos en los ojos; unos zombies  invisibles, ya que no aparecen en casi todo el metraje; un super malo zombificado en el que se les ha ido la mano con los gráficos 3D y unos “infectados” que hacen clara alusión a la quinta entrega del videojuego pero que no dejan de ser zombies a los que se les ha aplicado un extra con el ordenador de turno.

En cuanto a los efectos especiales no pasan de ordenador, ordenador y más ordenador. Al final se hace demasiado patente en todos los sitios y que con las escenas al estilo “Matrix” alcanza su máximo esplendor. Si por lo menos fueran decentes no protestaría tanto, pero hay momentos en los que se hace muy patente la inclusión de objetos renderizados.

Y al fin llegamos a la joya final, el argumento. La historia se la sacan de la manga completamente y aun así no es original, conformándola clichés de otras películas como la falsa ciudad libre de infección, el edificio rodeado por zombies y las típicas sensaciones de reclusión y claustrofobia que no plasman bien en el transcurso del film.

Resumen

En definitiva una película muy pobre, con personajes planos y sobreactuados, licencias demasiado claras, efectos especiales de telefilm, argumento aburrido y transparente, casi nula presencia de zombies y sobre todo, una sensación de locura transitoria que te invade al final de la película mientras te preguntas a ti mismo: ¿Por qué? ¿Por qué?

Melchian

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