febrero 2011


Arma fatal

El título de “Arma fatal” evoca películas de tipo muy definido, de sábado por la tarde, tele films de tiros y explosiones en los que el musculitos de turno se marca un par de volteretas y puñetazos mientras salva a su chica y a EEUU de una hecatombe nuclear. La cosa cambia cuando advertimos el nombre del director y de los personajes principales, Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost, participes en conjunto de “Zombies party” una de las mejores comedias de este milenio. El título que nos atañe describe una estela menos caricaturesca que su predecesora pero tratando de igual forma un tópico desgastado del cine actual.

El argumento nos presenta a Nicholas Angel, un superpolicia londinense de película, hace piruetas, atrapa a los malos y mantiene a raya (él solito) a todo criminal que se atreva a pasear por las lluviosas calles de la capital inglesa. Debido a su gran eficiencia es trasladado a un pequeño pueblo donde nada es lo que parece.

La película tarda en arrancar acumulando toda la acción para la media hora final de metraje. El resto conforma una sucesión de chistes sencillos posibles culpables de una media sonrisa o de la carcajada más sonora. Los personajes te hacen adentrarte poco a poco en ese pequeño pueblo de vecinos cotillas, policías paletos y buenas intenciones hasta que al final todo se vuelve del revés mientras Edgar Wright deja salir toda la anarquía, todo hecho absurdo e incomprensible que se le ocurre para transformar lo que sería una película cómica del montón en un gran ejercicio de crítica y situaciones esperpénticas e hilarantes que hacen brillar a su trabajo con una luz propia.

Hablando en términos generales la película se situaría en un punto intermedio entre “Zombies party” y su reciente “Scott Pilgrim contra el mundo” donde se pueden ver numerosos movimientos de cámara, planos y conjuntos que ya utiliza en “Arma fatal”. Si lugar a dudas la guinda la ponen Pegg y Frost, demostrando una vez más la excelente química que puede llegar a crear. Pegg está increíble sobre todo por el cambio de papel que se puede apreciar tanto en el transcurso de la película como desde “Zombies party” hasta aquí. Pasando de un tipo despistado, del montón, sin personalidad a un policía estricto, serio, sin vida social. Un aporte de calidad al conjunto final de la película.

Resumen:

Quizás no te rías tanto como en “Zombies party” pero seguro que la sensación final es la misma, satisfacción por haber visto una película bien llevada, cómica sin forzarlo y diferente. El humor inglés aderezado con el estilo comic más esperpéntico.

Melchian

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Begotten

¿Qué es “Begotten”? ¿La obra primigenia de un director pretencioso y ansioso por llamar la atención? ¿La reveladora y adelanta visión de un oráculo del cine moderno? ¿Un amasijo de imágenes inconexas? De cualquier forma este primer largometraje del poco productivo director E. Elias Merhige no deja indiferente.

Objetivamente es una sucesión de imágenes aparentemente inconexas, desdibujadas y surrealistas. Esta es la magia de la película. Esta serie de imágenes forman un significado oculto en cada persona que las ve. Se ordenan una detrás de otra descubriendo narraciones e hilos conductivos impensables.

La película es una algarabía de sensaciones que van desde el terror, el espanto, la vergüenza, la ira, la felicidad, la pasión. Es un reflejo de la especie humana y de su historia. Es una visión salvaje del ciclo de la vida y de la muerte. Eso sí, un trabajo surrealista al que cada espectador  puede dar su visión personal, pero una cosa es segura, la dinámica impresa en cada fotograma es indudable.

A una persona puede parecerle interesante o una aberración dependiendo del momento en el que la vea e independientemente del número de veces que la haya visto. Si esta percepción varía en la misma persona, las diferencias entre distintos espectadores son enormes. Es una película que cuenta diferentes historias a partir de las mismas imágenes.

La narración es inexistente y con el ritmo enlentecido la única forma de conexión con el espectador es la mera sensación artística, porque lo único que nos transmite algo durante el metraje son las imágenes. Es increíble ver como a partir de tonos oscuros y claros se puede llegar a comunicar tales sensaciones pictóricas. Los primeros cinco minutos ponen la piel de gallina y preparan al espectador para el resto del metraje. El hombre maniatado y con la cara tapada por una careta grotesca intenta arrancarse trozos de un pecho sangrante para después morir creando a una mujer. Esta, se insemina con el semen del hombre muerto. De esta unión nace el hijo agonizante que no tarda en ser apaleado y desmembrado para que el ciclo de la vida siga su curso y de la sangre de este último nazca otro ser.

Resumen:

Película extraña y surrealista, dura, salvaje y sin tópicos ni pudor. Muestra lo que quiere cuando quiere y de la forma en la que lo quiere. Un ejercicio de libertad evocadora destinado a ser odiado y amado. ¿Dónde estás tú?

Melchian