Begotten

¿Qué es “Begotten”? ¿La obra primigenia de un director pretencioso y ansioso por llamar la atención? ¿La reveladora y adelanta visión de un oráculo del cine moderno? ¿Un amasijo de imágenes inconexas? De cualquier forma este primer largometraje del poco productivo director E. Elias Merhige no deja indiferente.

Objetivamente es una sucesión de imágenes aparentemente inconexas, desdibujadas y surrealistas. Esta es la magia de la película. Esta serie de imágenes forman un significado oculto en cada persona que las ve. Se ordenan una detrás de otra descubriendo narraciones e hilos conductivos impensables.

La película es una algarabía de sensaciones que van desde el terror, el espanto, la vergüenza, la ira, la felicidad, la pasión. Es un reflejo de la especie humana y de su historia. Es una visión salvaje del ciclo de la vida y de la muerte. Eso sí, un trabajo surrealista al que cada espectador  puede dar su visión personal, pero una cosa es segura, la dinámica impresa en cada fotograma es indudable.

A una persona puede parecerle interesante o una aberración dependiendo del momento en el que la vea e independientemente del número de veces que la haya visto. Si esta percepción varía en la misma persona, las diferencias entre distintos espectadores son enormes. Es una película que cuenta diferentes historias a partir de las mismas imágenes.

La narración es inexistente y con el ritmo enlentecido la única forma de conexión con el espectador es la mera sensación artística, porque lo único que nos transmite algo durante el metraje son las imágenes. Es increíble ver como a partir de tonos oscuros y claros se puede llegar a comunicar tales sensaciones pictóricas. Los primeros cinco minutos ponen la piel de gallina y preparan al espectador para el resto del metraje. El hombre maniatado y con la cara tapada por una careta grotesca intenta arrancarse trozos de un pecho sangrante para después morir creando a una mujer. Esta, se insemina con el semen del hombre muerto. De esta unión nace el hijo agonizante que no tarda en ser apaleado y desmembrado para que el ciclo de la vida siga su curso y de la sangre de este último nazca otro ser.

Resumen:

Película extraña y surrealista, dura, salvaje y sin tópicos ni pudor. Muestra lo que quiere cuando quiere y de la forma en la que lo quiere. Un ejercicio de libertad evocadora destinado a ser odiado y amado. ¿Dónde estás tú?

Melchian

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