Arma fatal

El título de “Arma fatal” evoca películas de tipo muy definido, de sábado por la tarde, tele films de tiros y explosiones en los que el musculitos de turno se marca un par de volteretas y puñetazos mientras salva a su chica y a EEUU de una hecatombe nuclear. La cosa cambia cuando advertimos el nombre del director y de los personajes principales, Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost, participes en conjunto de “Zombies party” una de las mejores comedias de este milenio. El título que nos atañe describe una estela menos caricaturesca que su predecesora pero tratando de igual forma un tópico desgastado del cine actual.

El argumento nos presenta a Nicholas Angel, un superpolicia londinense de película, hace piruetas, atrapa a los malos y mantiene a raya (él solito) a todo criminal que se atreva a pasear por las lluviosas calles de la capital inglesa. Debido a su gran eficiencia es trasladado a un pequeño pueblo donde nada es lo que parece.

La película tarda en arrancar acumulando toda la acción para la media hora final de metraje. El resto conforma una sucesión de chistes sencillos posibles culpables de una media sonrisa o de la carcajada más sonora. Los personajes te hacen adentrarte poco a poco en ese pequeño pueblo de vecinos cotillas, policías paletos y buenas intenciones hasta que al final todo se vuelve del revés mientras Edgar Wright deja salir toda la anarquía, todo hecho absurdo e incomprensible que se le ocurre para transformar lo que sería una película cómica del montón en un gran ejercicio de crítica y situaciones esperpénticas e hilarantes que hacen brillar a su trabajo con una luz propia.

Hablando en términos generales la película se situaría en un punto intermedio entre “Zombies party” y su reciente “Scott Pilgrim contra el mundo” donde se pueden ver numerosos movimientos de cámara, planos y conjuntos que ya utiliza en “Arma fatal”. Si lugar a dudas la guinda la ponen Pegg y Frost, demostrando una vez más la excelente química que puede llegar a crear. Pegg está increíble sobre todo por el cambio de papel que se puede apreciar tanto en el transcurso de la película como desde “Zombies party” hasta aquí. Pasando de un tipo despistado, del montón, sin personalidad a un policía estricto, serio, sin vida social. Un aporte de calidad al conjunto final de la película.

Resumen:

Quizás no te rías tanto como en “Zombies party” pero seguro que la sensación final es la misma, satisfacción por haber visto una película bien llevada, cómica sin forzarlo y diferente. El humor inglés aderezado con el estilo comic más esperpéntico.

Melchian

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