Los falsificadores

El cine dramático nunca ha sido mi fuerte. Siempre he desechado las películas pertenecientes a este círculo ya que si no son muy buenas, cosa que suele suceder, pecan en demasía de la lágrima fácil, parecen una idolatría del dolor ajeno. En mi ir y devenir diario me topé con un trabajo que hubiera desechado al instante si no fuera por las buenas críticas que recibía y en un gesto de confianza decidí visionarlo.

Los falsificadores” o “Die Fälscher” como pregona su título original es una película ambientada en la segunda guerra mundial, perteneciente al amplio mundo cinéfilo de las producciones denuncia de los campos de concentración nazis. Su protagonista, Sorowitsch, es un delincuente, un judío que ha dedicado toda su vida a falsificar dinero. Una vez es arrestado por los investigadores alemanes es enviado a un campo de concentración. Allí será obligado a participar en la trama de falsificación más grande de la historia, así reza el eslogan de la película.

Mi experiencia sobre esta temática es más bien reducida así que no puedo usar la comparación, pero, por si sola esta producción austriaca levanta a pulso su más de hora y media de metraje, llegando a resultar predecible en la mayor parte del mismo pero igualmente profunda y adictiva. Ese es el punto fuerte de esta película. Aunque sepas en cada minuto lo que va a acontecer en el siguiente no eres capaz de despegarte del televisor. Esto es gracias a una ambientación soberbia, unos personajes carismáticos y un sentimiento fidedigno hacía la historia real.

Los actores son muy hábiles, destacando al protagonista, Karl Markovics, sobre todo por su genial interpretación valedora de una espiga de plata en el festival de Seminci. Hay que alabar también un guión escrito con maestría y una dirección técnicamente impecable.

Personalmente me ha sorprendido mucho la forma de llevar los personajes a lo largo de la película ya que, habiendo entidades tópicas, el malo y el héroe, no son más que meros pivotes sobre los que giran los verdaderos protagonistas. Personajes complejos y profundos no definidos, antihéroes, personas con sentimientos cambiantes, con un propósito ineludible hacía su propia persona. En esta película las personas no pueden clasificarse como buenas o malas, solo como personas con el único objetivo de sobrevivir.

Resumen:

Un trabajo muy  bueno, con una fotografía y ambientación inmejorables, unos personajes profundos y complejos y una mente pensante detrás de la cámara que le hizo ganar el Oscar a la mejor película extranjera. No se la pierdan.

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