abril 2011


The earth dies screaming

Sorpresa grata que me llevé cuando empecé a ver este recuerdo olvidado de la ciencia ficción de los 60.  Esperaba encontrarme con actores cliché, con tramas insignificantes que utilicen cualquier pequeño detalle para mostrar una criatura echa de papel maché y una dura ultima hora luchando de forma continua con un aburrimiento que seguramente acabaría abatiéndome.  Todo lo contrario.

The earth dies screaming” es una película de ciencia ficción al uso, pero con suficientes contrastes que hace que marque la diferencia con sus congéneres. Tras un comienzo arrebatador, original y muy bien llevado nos encontramos con un transcurso que se desvía hacia terrenos más convencionales. Esto hubiera sido un problema, ya que estas películas consiguen un efecto un tanto tópico y predictivo cuando aún falta una hora para el final. No es el caso del trabajo que nos atañe, ya que su escasa duración, una hora, permite que la acción transcurra de forma dinámica, obliga a cada uno de los tópicos antes mencionados a sucederse con tal celeridad que no te da tiempo a plantearte absolutamente nada, haciendo que el buen sabor del comienzo sea perpetuo durante todo el metraje.

¿Por qué me ha parecido tan bueno ese comienzo? Básicamente porque soy uno de los pocos, creo yo, que la película “El incidente” del enigmático Shyamalan le pareció interesante, con un argumento muy original y al que se le puede sacar un jugo muy sabroso. El caso es que nuestro Shyamalan cometió un par de errores después haciendo que todo el conjunto de la película  se quedara en el olvido para una gran e  inmensa mayoría. Cuál ha sido mi deleite al ver un comienzo muy parecido en este trabajo sesentero, en blanco y negro, con una estética impecable y una narración casi sin diálogos espectacular.

El resto de la película podría ser tachado de normal, actores bien puestos, que están donde tienen que estar, el bueno buenísimo, el malo al que se le ve el plumero desde el primer fotograma, la chica en apuros, el rebelde, el borracho e incluso la embarazada. Todo un elenco de personajes típicos pero que nos harán disfrutar de sus peripecias en ese mundo asolado que nos presentan vagamente.

Una mención especial es requerida para hablar de los malos de la película. En este caso se trata de unos robots con trajes reflectantes espaciales, escafandras alargadas y ojos rasgados que intentan conquistar la Tierra convirtiendo a sus habitantes en zombies desalmados. Pero no os preocupéis, son anticuados y funcionan a partir de ondas de radio, nuestros protagonistas lo tienen fácil.

Resumen:

Extraterrestres, zombies, virus mortales y apocalipsis en blanco y negro es todo lo que nos presenta “The earth dies screaming”. Por favor disfrutadla con una hermosa sonrisa de oreja a oreja.

Melchian

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Krabat, el aprendiz de brujo

Karel Zeman, en mi cabeza, era un experimental del cine, no de esos que graban cosas imposibles que en realidad no les interesa ni a ellos mismos, no de esos que tienes que hacer de tripas corazón para ver sus trabajos,  Zeman,  es un hombre que mezcla con gran maestría la animación, las marionetas, la fantasía más retorcida que habita en su subconsciente con actores de carne hueso que proporcionan un realismo mayor a sus obras.

Por esto, el visionado de la película que nos atañe hizo que se produjera un pequeño rayo de luz que me descubrió una nueva faceta de este gran hombre. “Krabat” se desarrolla íntegramente con el arte de una animación gruesa, tosca, opositora del perfeccionismo. Los trazos son descuidados y las líneas rara vez dibujan una silueta rectilínea. Los personajes quedan deformados de forma infantil atribuyendo rasgos cálidos a cada uno de los protagonistas. Esto último se rompe con el “Amo” un ser despreciable, malvado y cruel que es definido, incluso, por la forma en la que esta dibujado.

La historia de “Krabat” está basada en un cuento escrito por Otfried Preußler y narra las peripecias de un vagabundo infantil, Krabat, que gracias a los devenires de su pobre vida llega a un molino capitaneado por un malvado hechicero encubierto. El mayor conocimiento popular de esta historia viene de la clásica e incompleta, además de infantil y superficial, adaptación de Disney, protagonizada por un vago Mickey.

Zeman consigue hacer lo que mejor se le da, contar tanto y tan bien en menos de hora y media. El ritmo de la película es algo lento, hecho que contrasta con la sensación práctica que le supone al espectador el visionado de la película. Cada fotograma es un buen momento para deleitarse con los movimientos simplistas de los personajes  o con el colorido paisaje, o bien, estremeciéndote con la enorme herida que sesga la cara del “Amo”. Y es que “Krabat” consigue transmitir cada una de las sensaciones que compone la obra, te hace sentir observado por un cuervo negro desde la ventana, o acompañado por una hilera de raudos ratones.

Resumen:

Un ejercicio magistral de animación simplista con un toque de madurez infantil.

Melchian

Enredados

En un fútil intento de independencia, Disney intenta volver a levantar cabeza dentro del mundo del cine animado sin ir de la mano de su gallina de los huevos de oro, Pixar. El resultado es más que predecible, una factoría antológica como Disney, poniendo todos sus esfuerzos bajo una misma producción no podía mas que crear una obra que linda con el sobresaliente, si no fuese por ese animo, ese intento de similitud hacia las obras de Pixar.

Enredados” lo tiene casi todo, una animación mas que decente en la que sobresale de manera desmesurada la calidad del pelo de la susodicha Rapunzel, gags continuos que varían en su grado de humor adulto e infantil, una historia que explotar algo distinta, todo ello adornado con un aire adolescente que no termina de despegarse de ese aire infantil tipo “cancionero” que siempre persigue a Disney. En resumen es una película que alegra el día, no aburre, entretiene y te hace soltar alguna que otra carcajada, incluso a los mas hábiles reticentes.

¿Cuál es el problema entonces? Muy sencillo. Disney intenta llegar a tocar las obras de su compañera de juegos, la excelentísima Pixar. Esta persecución, este intento de emulación es lo que hace que no llegue a cuajar la nueva obra de Rapunzel. Un quiero y no puedo, un intento de revolución, de innovación pero siempre quedándose atrás.

A lo largo de la hora y media de metraje se reconocen aportes de grandes películas de animación, los paisajes y la ambientación recuerdan demasiado a la trilogía de “Shrek”, incluso el tipo de comedia ayuda a trasladarte una vez más a “Muy muy lejano”. La clara evolución hacía un publico que ya no se mee en la cama puede hacernos recordar a grandes películas como “Toy Story 3” estrenada hace medio año, una reminiscencia demasiado reciente como para dejarla pasar.

A pesar de todo esto hay que decir que “Enredados” innova en casi todos sus aspectos pero manteniendo puntos clásicos como la madrastra malvada y egoísta, el pícaro ladrón con enorme corazón, la cómica y demasiado humanizada mascota, enemigos tontos y fuertes… y un sinfín de tópicos que se desarrollan en un marco de innovación. ¿Qué hay de nuevo? Básicamente el carácter de Disney representando una obra con la que se puedan sentir identificadas mas de una adolescente con las hormonas un tanto revueltas, pasando del príncipe idílico, añadiendo trasfondos realistas en los personajes y sobre todo intentando que el conjunto parezca algo suficientemente bueno como para que les saque de esa ola de películas olvidables sobre Hanna Montana, los Jonas Brothers y muchos mas subproductos televisivos. Eso sí, sin dejar un momento atrás a esas canciones que, por mucho que se esfuercen, siguen sin pegar con el conjunto.

Resumen:

Una película que hubiera tenido el doble de éxito si no se hubiera estrenado tras todas las grandes obras de Pixar. Agradable, entretenida y divertida pero con un sentimiento de innovación que se esfuerzan en plantear pero no consigue despegar lo suficiente.

Melchian