Enredados

En un fútil intento de independencia, Disney intenta volver a levantar cabeza dentro del mundo del cine animado sin ir de la mano de su gallina de los huevos de oro, Pixar. El resultado es más que predecible, una factoría antológica como Disney, poniendo todos sus esfuerzos bajo una misma producción no podía mas que crear una obra que linda con el sobresaliente, si no fuese por ese animo, ese intento de similitud hacia las obras de Pixar.

Enredados” lo tiene casi todo, una animación mas que decente en la que sobresale de manera desmesurada la calidad del pelo de la susodicha Rapunzel, gags continuos que varían en su grado de humor adulto e infantil, una historia que explotar algo distinta, todo ello adornado con un aire adolescente que no termina de despegarse de ese aire infantil tipo “cancionero” que siempre persigue a Disney. En resumen es una película que alegra el día, no aburre, entretiene y te hace soltar alguna que otra carcajada, incluso a los mas hábiles reticentes.

¿Cuál es el problema entonces? Muy sencillo. Disney intenta llegar a tocar las obras de su compañera de juegos, la excelentísima Pixar. Esta persecución, este intento de emulación es lo que hace que no llegue a cuajar la nueva obra de Rapunzel. Un quiero y no puedo, un intento de revolución, de innovación pero siempre quedándose atrás.

A lo largo de la hora y media de metraje se reconocen aportes de grandes películas de animación, los paisajes y la ambientación recuerdan demasiado a la trilogía de “Shrek”, incluso el tipo de comedia ayuda a trasladarte una vez más a “Muy muy lejano”. La clara evolución hacía un publico que ya no se mee en la cama puede hacernos recordar a grandes películas como “Toy Story 3” estrenada hace medio año, una reminiscencia demasiado reciente como para dejarla pasar.

A pesar de todo esto hay que decir que “Enredados” innova en casi todos sus aspectos pero manteniendo puntos clásicos como la madrastra malvada y egoísta, el pícaro ladrón con enorme corazón, la cómica y demasiado humanizada mascota, enemigos tontos y fuertes… y un sinfín de tópicos que se desarrollan en un marco de innovación. ¿Qué hay de nuevo? Básicamente el carácter de Disney representando una obra con la que se puedan sentir identificadas mas de una adolescente con las hormonas un tanto revueltas, pasando del príncipe idílico, añadiendo trasfondos realistas en los personajes y sobre todo intentando que el conjunto parezca algo suficientemente bueno como para que les saque de esa ola de películas olvidables sobre Hanna Montana, los Jonas Brothers y muchos mas subproductos televisivos. Eso sí, sin dejar un momento atrás a esas canciones que, por mucho que se esfuercen, siguen sin pegar con el conjunto.

Resumen:

Una película que hubiera tenido el doble de éxito si no se hubiera estrenado tras todas las grandes obras de Pixar. Agradable, entretenida y divertida pero con un sentimiento de innovación que se esfuerzan en plantear pero no consigue despegar lo suficiente.

Melchian

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