Peores películas de la historia: Agresión en la casa del terror

Desde los años 70 la industria del cine ha crecido de manera exponencial hasta nuestros días. En los años 50 y anteriores para hacer una película era necesario uno de los pocos monstruos productivos de la época. La inversión privada era casi nula. Estos factores provocaban unos números bastante reducidos en cuanto a la cantidad de largometrajes, pero también, la calidad de la mayoría de ellos era bastante decente.

Actualmente cualquier persona puede hacer una película juntándose unos amigos con unos pocos euros. Un caso bastante extremo es el de la reciente “Paranormal activity” que con 15.000 dólares de presupuesto consiguió recaudar más de 100 millones de los mismos solo en salas estadounidenses.

Al contrario que sucedía en los 50 el panorama fílmico actual contiene películas para todos los gustos de casi infinitas temáticas, estilos y géneros. Las películas realizadas son mucho mayores que entonces con la casi indudable pérdida de calidad cinematográfica. Y es que echando un vistazo general este aumento de producciones nos ha dejado películas que desbancan los clásicos tópicos y eufemismos del cine clásico.

Un claro ejemplo es el caso de la considerada peor película del mundo, la archiconocida “Plan 9 from outer space”, un título de culto. Cuando hablamos de cine y sale el tema siempre me quedo un tanto ofuscado. Si, hace 40 años podría ser la peor, pero actualmente tenemos films que le dan 50 vueltas en cuanto a cutrez, tanto argumentativa, artística y dramática. Ejemplos hay muchos: “Deadhunter: Sevillian zombies” es un claro ejemplo de una película de las nombradas características, o “Dard divorce”, producción alemana de gore mal hecho… La lista podría hacerse interminable, y es que hay miles o millones de largometrajes de este estilo.

Uno que he descubierto recientemente y que me ha hecho plantearme todas estas cosillas que os he expuesto antes ha sido “Boarding house” o “Agresión en la casa del terror”, producción estadounidense de principios de los ochenta que narra las desventuras de una panda de tipas en bañador en una casa con poderes sobrenaturales.

La película en si es mala, malísima, pero no mala del tipo graciosa, no, al terminarla sientes ganas de acabar con la vida de su director, los actores, el encargado de fx, el cámara o incluso del tipo que les traía los cafés. Además te consuela pensar que seguramente te agradezcan que acabes con sus vidas.

Las escenas y su desarrollo son inconexas, no te enteras de la historia principal, y de las historietas secundarias de cada uno de los personajes todavía menos.  Sus efectos especiales son de risa, una sombra tipo manta fantasmal para la casa, efecto electrocutamiento hecho con la luz de una linterna, miradas perdidas directamente a la cámara, medio cerdos mutantes (lo de “medio” es porque el actor que hace de ellos solo tiene caracterizada la mitad de su cuerpo), planos inventados que descuadran la dinámica y que se acercan más a un video casero que a una película “profesional”  y así un sinfín de cosas.

Los actores, o mejor dicho, actrices (ya que el género femenino es el que abunda en la mayor parte del film), son penosas, sobreactuadas, solo están allí para enseñar cacho y ponérsela dura al protagonista. También son abundantes las roturas del espacio-tiempo; de vez en cuando se hace de día y al segundo es de noche, o la casa se encuentra en una urbanización y al segundo aparece un enorme cementerio a su vera libre para que las protagonistas corran en ropa interior.

A pesar de todo esto las muertes son las que más grima dan (y eso que hay pocas). Lo que más te sorprende de ellas es que parece que no ocurren, el impacto que generan en el resto de inquilinos de la casa es mínimo. Esto último quizás sea porque cada vez que muere una fémina es sustituida mágicamente por otra sin explicar de dónde sale, solo por hacer bulto, ya se sabe que el número de chicas no puede ser inferior a 10 en una película de este estilo.

Y así, suma que suma, la cantidad de improperios que puedes aguantar en más de hora y media (¡más de hora y media!) se ve sobrepasado por mucho cuando ves aparecer las letras de créditos finales. Es entonces cuando le pides disculpas al señor Ed Wood e incluso a Uwe Boll, (si, a este último también) mientras la lista de peores películas jamás rodada se corre un puesto, dejando el número  uno a esta maravillosa y fantástica producción.

Atentos al principio de la película, donde un narrador misterioso nos avisa:

–          Señoras y señores, una advertencia, para proteger a los propietarios de las salas cinematográficas y a los que han realizado esta película en “Horrorvisión”, los espectadores que padezcan de los nervios o del corazón deberán taparse los ojos y los oídos cada vez que este objeto parezca en la pantalla (guante negro gigante que ocupa toda la pantalla) o cada vez que se escuche este sonido (sonido misterioso de fondo). Gracias.

Gracias por la advertencia, ahora veremos la película mucho más tranquilos.

Resumen:

Algo horrendo, horripilante, desastroso, catastrófico, algo para el que la RAE deberá crear nuevos adjetivos.

Melchian

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