Las peores películas de la historia: Kiss meets the phantom of the park

Después de iniciar este ciclo con la película  “Agresión en la casa del terror” nos seguimos preguntando, “¿Por qué?”, “¿En serio?”, “¿Era necesario?” Y de nuevo “¿Por qué?”. Sin quererlo ni buscarlo nos siguen apareciendo como por arte de magia ese tipo de producciones sin sentido,  que nos hacen dudar de si la humanidad ha perdido completamente la razón. Hoy le toca el turno a un trabajo (si se le puede llegar a llamar así) un tanto curioso.

Kiss meets the phantom of the park” es un batiburrillo de imagenes que no tienen ningún objetivo, se suceden unas a las otras sin pensar, de forma caótica. El argumento (si, aunque parezca mentira, lo tiene)  se desarrolla en un parque de atracciones dirigido por un codicioso tipo y montado, organizado y creado por un científico loco. Este último secuestra a sus propios trabajadores para convertirlos en robots obedientes. El problema se desata cuando el tipo rico y codicioso contrata a la banda “Kiss” sustituyendo el espectáculo de la foca malabarista (uno de los entretenimientos favoritos de nuestro mad doctor) y despide al susodicho científico loco por motivos totalmente razonables, se está volviendo loco. Es ahí cuando el malo decide vengarse de su avaro amigo suplantando a la banda “Kiss” por robots idénticos que inciten al destrozo del parque de atracciones. Si alguien se lo está preguntando, no, no sale ningún fantasma aunque el título lo anuncie a voces.

Bueno, eso es todo. El resto son pormenores que han ido añadiendo para rellenar metraje. Y es que la película es eso, mero relleno, ya que el argumento se desarrolla en un cuarto de hora. Los restantes 60 minutos  están formados por imágenes del concierto de la banda (con un sonido pésimo), secuencias de tipos desconocidos poniendo caras raras en sus respectivas atracciones (hay un plano que dura cuatro minutos), demostraciones y más demostraciones del científico loco con sus robots multiusos (los hay actores de teatro, chinos, japonés, astronautas, cantantes de capela, monstruos de la hammer, karatekas, monos, sadomasoquistas, obedientes esclavos, delincuentes reformados y el novio de la protagonista)… ¡Ah! ¡Sí! También vuelven a salir Kiss.

En cuanto a las actuaciones son de risa, irremediablemente. No se salva nadie, incluso los extras que hacen bulto miran a la cámara. El científico loco, el tío avaro, la tía a la que roban el novio… todos, penosos. Pero, de entre toda esta bazofia dramática hay cuatro energúmenos que destacan, brillan con luz propia. Me refiero a los cuatro integrantes de la banda rock del momento, “Demonio”, “Hombre estrella”, “Hombre del espacio” y “Hombre gato”, aunque también se denominan entre sí con sus nombres en inglés, poliglotas. El caso es que existe una leyenda urbana (que solo conoce la protagonista de la película) que dice que cada uno de los integrantes de la banda tiene un talismán que les confiere poderes. “Demonio” puede echar llamaradas por la boca, emitir gruñidos guturales y tiene una fuerza y resistencia sobre humana; “El hombre estrella” puede lanzar rayos de energía multiusos por su ojo estrellado (pueden hipnotizar, aumentar el sonido, crear explosiones… envidia le deben tener los suizos); “El hombre del espacio” puede teletransportarse y “El hombre gato” salta mucho, aunque esto lo hacen todos… Al final parece que estás viendo el espectáculo de un circo.

También hay que alabar las cosas buenas o decentes o más bien normales, vamos, que no son un desastre. No hay tomas en blanco ni momentos tras las cámaras involuntarios, tampoco asoman micrófonos, aunque fijándonos en la calidad del sonido me temo que no los utilizaron. No usaron demasiado cartón piedra y no te da la sensación de estar en una maqueta ya que el escenario es completamente real… y… creo… que… no, nada más, ahí se acaba la lista.

Una de las cosas más curiosas es que, una vez que “Kiss” ha derrotado a la banda robotorizada de impostores se ponen a cantar “Rock & Roll all nite” y no sé qué le pasa a la cámara que de repente cambia de lugar instantáneamente situándonos en el laboratorio del mad doctor con la protagonista llorando para que devuelva a su novio a la normalidad. El caso es que debieron de quedarse sin rollo de película, ya que en ese espacio inexistente entre el concierto y el final al científico loco lo han convertido en una especie de robot, todas sus creaciones desaparecen y si, al científico loco le ha crecido el pelo y le han salido canas. Pero no os preocupéis, aún tenemos a la maravillosa banda de rock para sacarnos las castañas del fuego…

Imperdible la voz alterada que le han puesto al supuesto “Demonio”.

Resumen:

Fantochada publicitaria de una banda de rock un tanto traspuesta. Fantasmas inexistentes, robots suplantadores, atracciones divertidas, algodón de azúcar, cantantes que no saben actuar y mucha muchísima caspa.

Melchian

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