enero 2012


Immortals

Desde hace cinco años han ido saltando a la palestra del cine varías películas cuyo único objetivo era provocar en el espectador un sincero “oooooh” al ver miles de colores atravesando la pantalla, explosiones, salvajes batallas multitudinarias, escenarios imposibles… y si era en 3D mucho mejor. En esa lista de películas podemos destacar “300“, “Sin city“, “Watchmen“, “Avatar“, “The Fall“… y un largo etcétera.

En las puertas casi del 2012 se estrena en cines “Immortals“…  De los productores de “300” reza su eslogan. Y es que son muchas las cosas que unen ambas producciones a parte de los tipos que ponen la pasta, ya que en un principio se publicitó como una secuela, luego pasó a ser un spin-off y por último su relación se ha limitado únicamente a ese eslogan publicitario que tanto se utiliza hoy en día.

Immortals” pretende ser una visión épica de la película “300” pero sin conseguirlo. Su guión se sustenta en unos protagonistas planos que conducen una historia simple, que promete grandes cosas pero que luego se queda en cuatro puñetazos amistosos.  Henry Cavill encarna a Teseo que protegido por Zeus intenta derrotar a Hiperión para evitar que este consiga el arco de Epiro con quien liberar a los titanes. Por partes.

El Teseo de marras no da la talla. Segundo tras segundo podemos ver una continua sobreactuación del personaje que se debate entre caras forzadas de pensamiento profundo que no dan el pego y gritos de ira de los que sus compañeros se tienen que aguantar la risa. Recuerda un poco a la historia de David y Goliat, sobre todo porque Hiperión está encarnado por el mastodonte Mike Rourke, que desde su aparición en “El luchador” le llueven los papeles.

El toque de humor se lo da un pequeño ladrón que acompaña al protagonista. Versado en el robo y el engaño es capaz de sobrevivir al ataque de miles de expertos y sanguinarios soldados, pero no solo sobrevivir, ya que protagoniza alguna de las mejores coreografías bélicas del metraje lo que no deja de ser paradójico.

El resto de personajes se encuentran dentro del rango “normal” de este tipo de producciones, ni brillan ni dan vergüenza, simplemente están. Caso aparte es la aparición de los inmortales de marras, entre ellos destacamos a Zeus, Ares, Poseidon, Hera y alguno más. Pese al reducido número de divinos causan estragos tanto en la tierra como en la película. Sus actuaciones altivas se asemejan más a estatuas en movimiento que a personajes de carne hueso. Con trajes dorado brillante y almidonados hasta la médula intentaran no intervenir en una lucha que dicta su futuro y el del mundo entero por lo que las caras de frustración se reparten por doquier.

Pero bueno, no todo es malo, en estás películas los efectos especiales son los que mueven todo el engranaje y “Immortals” no es una excepción. Paisajes, dioses a cámara lenta, haces de luz, batallas multitudinarias y coreografías espectaculares llenan los ojos de los espectadores pero sin llegar a una calidad que consiga ese “ooooh” tan esperado. Incluso, en algunos momentos, la espectacularidad de ciertos elementos contrastan enormemente con los paisajes consiguiendo una fusión de los objetos muy deficiente creando una sensación de animación por ordenador demasiado evidente.

Resumen:

Si quieres ver una película con efectos especiales algo decentes y donde se hace gala de una ostentosidad que no se posee dejando atrás el guión y el arte dramático “Immortals” es tu película.

Melchian

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Hellraiser: Revelations

“Dicho de una obra cinematográfica o literaria y del género al que pertenecen: Que buscan causar miedo o angustia en el espectador o en el lector.”

Esta es la definición exacta que vincula la R.A.E. al adjetivo “terror”. La inclusión de esta explicación tiene un simple y llano porqué: recordar el significado exacto de dicho adjetivo al director, guionista y productores que han perpetrado “Hellraiser: Revelations”. Aprovechando que vamos encaminados…

“Miramiento, consideración, deferencia.”

Esta última es la corta y concisa definición de la palabra “respeto”, algo que han perdido los responsables de la “película” de marras tanto por Clive Barker como por la saga e incluso, por los incautos que la han visto.

El diccionario de la Real Academia de la lengua Española está plagado de descalificativos e improperios que podría incluir gustosamente en estas líneas pero  me conformo comentando la hora y media escasa de metraje que compone “Hellraiser: Revelations”. Que los hechos hablen por si solos.

Sin contar con el batiburrillo de polémicas, noticias y demás comentarios que la colocaban, en un principio, como remake del largometraje de 1987 se pueden ver claras reminiscencias hacía esa película de culto. ¿Qué reminiscencias? Un hombre intenta huir de unos seres retorcidos y sanguinarios que intentan inducir dolor eterno… eso es… ahora sustituir al hombre por un mocoso drogadicto y cansado de una vida acomodada, un amigo estúpido, una familia asquerosa y un mendigo psicópata.

Básicamente la película empieza con una grabación casera de los dos estúpidos de turno huyendo de sus padres y camino de Mexico. Allí encontraran a un mendigo que les dará la caja rompecabezas, liberaran a los cenobitas y se armará la gorda.

Las actuaciones son de risa, esperpénticas y sobreactuadas, inexistentes, de mercadillo; la fotografía es de serie Z,  oscura, poco definida; la técnica está desaparecida, nadie la ha visto y, me temo, que el director ni siquiera se ha planteado en ir a buscarla; el guión es una especie de mezcolanza agridulce con cierto final muy desesperanzado entre un alocado drama adolescente y la película de 1987… nada bueno puede salir de un libreto como ese.

Un tema aparte merecen los cenobitas, esas oscuras criaturas que le dan la magia a la película. Sinceramente no he podido acostumbrarme a ver a Pinhead sin Doug Bradley y menos aun sustituido por el papanatas de turno. Además la caracterización es basta y poco cuidada. El resto están bastante bien, se agradece volver a ver alguna cara conocida que se había perdido entre las interminables películas que componen la saga y, sobre todo, es del todo curioso poder asistir al nacimiento de Pinhead “Junior”… todo un despropósito de serie Z.

Resumen:

Hay películas de terror malas pero ninguna ha tratado con tan poco respeto a una saga encomiable como esta. Desastrosa, chapucera y completamente innecesaria.

Melchian

Devil girl from Mars

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La década de los cincuenta, un caldo de cultivo perfecto donde nacieron miles de joyas cinematográficas que pasaron a engrosar las filas del vasto ejercito de la ciencia ficción. Desde “La mujer avispa” del incombustible Roger Corman, “Musarañas asesinas” y “Plan 9 from outer space” que rezuman cutrerío por doquier, hasta clásicos imperecederos como “La mosca”, “The blob”, o “El increíble hombre menguante”. Desde que se descubrió que un par de hilos podían hacer naves alienígenas o que el papel maché tenía infinidad de posibilidades plásticas nacieron miles de monstruos y extraterrestres que intentaron conquista una y otra vez la Tierra, casi siempre en Estados Unidos.

De entre toda esa parafernalia de ciencia ficción se alza un título que sirve para demostrarnos cuanto puede conseguirse con un bar, cartón-piedra e imaginación. “Devil girl from Mars” es la precursora de un subgénero que tendría su explotación en las décadas de los setenta y ochenta: la guerra interminable entre hombres y mujeres.

La película rompía la fijación extraterrestre con Washington situando el drama en un pequeño pueblo escoces donde un platillo volante aparecía dejando atónitos a los siete habitantes de una pequeña pensión. Su único tripulante humano era una mujer, de cuero de cabeza a los pies, se encontraba tras la búsqueda de especímenes masculinos que salvaran a su especie de la extinción. Esto era debido a que las mujeres habían, literalmente, aniquilado y esclavizado al sexo opuesto.

Este delirante y original argumento rompía los moldes del machismo tipificado de la época, aunque fuera en Marte, creando un grave contraste entre las historias alienígenas de misandria con la sumisión de la mujer con respecto al hombre que se dan en la propia pensión. Las tres mujeres que componen el elenco protagonista no pasan de desmayarse, llorar o esperar a que el hombre de turno las salve. Este caso no es aislado, es la tónica general de las películas de la época pero dadas las circunstancias argumentales de esta película resaltan todavía más si cabe.

En cuanto a la parte mas técnica del largometraje es casi olvidable, robots de cartón y cuadriculados, escenarios de estudio, murales que intentan parecer montañas y mansiones victorianas, rayos mortales de mercadillo, atuendos alienígenas reflectantes y superposición de imágenes un tanto descuidada. Eso si, hay que alabar el diseño y la puesta en movimiento del susodicho platillo volante, que aunque solo ocupe unos pocos minutos del metraje, esta bien llevado, con calidad y algo mas de seriedad que el resto de la película. No perderse la actuación de la visitante espacial, fría y altiva.

Las actuaciones son típicas y tópicas, nada nuevo. El científico resabidillo, el periodista de acción, galán y con cierto toque de héroe, el villano asesino que en realidad no lo es, el niño en peligro, la doncella modelo guapísima que no sabe tenerse en pie y la acérrima enamorada. De todas formas no rechina ninguna lo cual es de agradecer.

Resumen:

Película de ciencia ficción de los 50, eso lo dice todo. Hay que destacar ese toque prematuro de guerra sexista que tan común se hará 20 años más tarde.

Melchian