febrero 2012


Night of the lepus

Barracudas, anguilas, abejas, moscas, hormigas, saltamontes, sanguijuelas, babosas, gusanos, tigres, leones, pájaros, garrapatas, monos, tiburones, musarañas, murciélagos, tomates… así hasta un lejano infinito. El cine de terror a lo largo de toda su historia ha ido engrosando las filas de un subgénero un tanto palomitero. Los animales, ya sea por venganza natural o por intervención del hombre, se han ido levantando, mutando y cabreándose con pequeños pueblos, generalmente estadounidenses, para deleite del consumidor del cine de serie b.

Dentro de este subgénero siempre encuentras una película que te sorprende. En este caso el título “Night of the lepus” es el causante de ello.

La película se centra en una pequeña zona situada al sur de Estados Unidos, como no, donde los conejos han empezado a multiplicarse como… si, como conejos… hasta alcanzar un número desmesurado de individuos de orejas puntiagudas. El caso es que los vaqueros están bastante cabreados con los animalillos ya que construyen madrigueras y se comen los pastos así que deciden matarlos. ¿Cómo?, ¿cazándolos?… no, ¿veneno?… no, ¿trampas?… no… para ellos es mucho más sencillo experimentar con sueros mutagénicos experimentales, valga la redundancia.

Si alguien lo dudaba el resultado es un tanto descabellado, conejos de más de sesenta kilos con dientes de cinco centímetros que aterrorizan a los campistas y demás campesinos paletos. Pero no temáis, el científico responsable del horror, su mujer y su hija tocapelotas junto con un exfutbolista, el rector de la universidad y el sheriff darán buena cuenta de ellos.

El argumento es totalmente convencional, sigue cada uno de los tópicos del subgénero a rajatabla. Los actores son mediocres, el guion es basurilla de serie b y la utilización de imágenes de archivo un tanto redundante. A pesar de ello los efectos especiales consiguen hacer su cometido. Están formados por una combinación de conejos, maquetas, peluches y muchos planos superpuestos. El resultado es, cuanto menos, encomiable viendo el aspecto general de la película. La sangre que intenta ser abundante es de un rojo brillante un tanto sospechoso lo que hace que quede bastante surrealista y artificial.

El tema “ciencia” tan utilizado en este tipo de películas no es menos en esta producción. Nuestros protagonistas se pasan buena parte del film hablando de sueros, hormonas, venenos, conejos asexuales, grupos de control y demás jerga efectista. Pero todo esto da exactamente igual siempre que tengas mucha dinamita, balas y, claro, una vía de tren cargada de electricidad…

El resultado final es cuanto menos curioso. Te ries y disfrutas al mismo tiempo viendo como un par de graduados intentan hacer que los conejos parezcan bichos enormes o como estos animalillos brincan grácilmente entre las maquetas pero se caen a peso muerto cuando atacan a los humanos sustituidos por su “extra” de peluche.

Una escena encomiable es cuando varios conejos se asoman en la cresta de un colina, la cámara hace un primer plano de sus ojos (que expresan mas ternura que otra cosa) y se quedan acechando a un camión que hay en la carretera. Por supuesto los técnicos de sonido añaden unos cuantos rugidos y bramidos felinos para que todo tenga un aire más… depredador.

Resumen:

Un largometraje con hora y media de diversión pura y dura donde veremos hacer cabriolas, correr, saltar, devorar y matar a conejos gigantes todos mulliditos y suaves. Como bien dice la niña tocapelotas… ¡Pero mami! ¡Si a mi me gustan los conejos!

Melchian

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The hospital

El género médico ha sido un aspecto bastante prolífico del mundo televisivo de los últimos diez años. Quizás podamos rememorar aquella magnifica “Doctor en Alaska” que abrió una imperceptible brecha por la que se filtraron numerosas series donde médicos y pacientes nos hacían reir, llorar o, simplemente, abalanzarnos sobre el mando para cambiar el canal.

Urgencias”, “Hospital central”, “House”, “Anatomia de Grey”, “Scrubs”… son muchos los productos televisivos que nacen de esta moda, pero dentro del cine la escasez es bien palpable.

En 1971 Arthur Miller dirigió “The hospital”, o como se conoció en España “Anatomía de un hospital”, una especie de thriller médico con asesinatos, locos, indios, negligencias y mucho humor negro. La historia la protagoniza el director médico del hospital, un hombre divorciado y con dos hijos un tanto perdidos que se replantea su vida médica y decide suicidarse. A su vez, el hospital se llena de negligentes médicos muertos… nadie sabe si son sus propias negligencias las que los han matado, otros médicos negligentes… o un terrible asesino que anda suelto por el hospital.

Lo interesante de la película es que si te la paras a analizarla de manera fría no has visto mas que una sucesión de hechos y sucesos absurdos casi sin interconexión. Lo único que mantiene cada uno de los trozos del argumento es nuestro doctor de turno.

Todas esas incoherencias forman una subtrama de crítica irónica contra el compendio hospitalario, en contra de las enfermeras, en contra de los médicos a los que denomina “angeles”, en contra de la administración contable, en contra del director del propio hospital, en contra de los pacientes, en contra de los ciudadanos… realmente, no deja títere con cabeza. Al final no sabes si tienes que reírte, deberías llorar, gritar, quitar la película o intentar buscarle una coherencia lógica, la que es la más estúpida de las opciones.

Este disparate se sustenta en una actuación técnica bastante notable y en unas interpretaciones generosas de los actores, destacando el protagonista principal, por el mero hecho de eso, de ser el protagonista.

Pero no son los aspectos técnicos los que nos deberían quitar el sueño en este largometraje ya que plantea una total falta de coordinación, cuidado, cualquier sentimiento de amabilidad o altruismo y los sustituye por los más básicos sentimientos del ser humano, la avaricia, el egoísmo, el egocentrismo…  y todo ello de una manera cómica, ciñéndose a una trama absurda y a un guion disparatado que funcionan a la mas maravillosa de las perfecciones. Al final te preguntas… ¿Y si solo unas pocas de las cosas que aparecen en más de la hora y media de metraje ocurren en un hospital de verdad?… Que dios nos coja confesados.

Resumen:

Increíble película de humor negro con trama y argumento que roza lo ridículo. Totalmente disfrutable si se quiere obviar el oscuro y feo final.

Melchian

Esto lo he visto antes… “El humanoide” y “Star wars”

El cine italiano, en el ámbito del terror y la ciencia ficción y sobre todo en los años 70 y 80, se caracterizaba por un subgénero muy odiado o muy alabado. Estamos hablando de las películas de exploitation, largometrajes que se valen de la fama películas anteriores copiando escenas, personajes, títulos e incluso la trama entera.

Dentro de la exploitation, no solo de la italiana, podemos hablar de numerosos grupos como la  blackexploitation, con películas como “Blacula” o “Dracula negro” y “Abby” exploitation del exorcista. Algunos de los mejores ejemplos de exploitation italiana tienen como objetivo películas estadounidenses bastante afamadas como “Tiburón”  cuyas exploitations son infinitas, o el mundo de los zombies con secuelas no oficiales de películas de Romero.

Dentro de la ciencia ficción la película que mas acapara las exploitations es, como no, “Star wars”. De esta existe una versión italiana que sigue al pie de la letra todas y cada una de normas de una buena exploitation, “El humanoide” o “L’umanoide”.

Este largometraje de ciencia ficción italiana nos sitúa en Metrópolis donde reina la paz y se reniega de la guerra. Su máximo dirigente, llamado “Gran hermano”, exilió hace mucho tiempo a su hermano de sangre ya que tenía unas tendencias un tanto psicópatas. Cual es su sorpresa que, al cabo de unos años, el hermano sádico regresa con un ejercito de mutantes (los humanoides) indestructibles con el único objetivo de conquistar metrópolis.

Una vez expuesto el argumento vayamos a por las coincidencias…

–          Empecemos con las letras de la introducción que te ponen en situación con el argumento de la película y te avisan de lo que vas a ver…

–          Nada más empezar la película aparece la primera nave enfocada en un plano que ya hemos visto antes…  pero no solo eso… sino que la nave en si es un destructor imperial exacto.

–          El hermano malvado y sádico viste una túnica negra, con un panel de control en el pecho y un casco un tanto oriental… solo le falta la voz robotizada.

–          El planeta de los “buenos” se parece enormemente al paisaje desértico de Tatooine donde vive Luke Skywalker.

–          La princesa Leia de turno…

–          Los soldados rasos del malo malísimo tienen cierto parecido a los “Stormtroopers” pero en negro.

–          El Gran hermano tiene un soldado especial (que es quien reparte las ostias a los malos) que hace el papel de Luke.

–          Los androides no faltan y en este caso se sustituye a R2D2 por un perro robótico que emite los mismos sonidos que la cafetera de “Star wars”.

–          Sustituyen las espadas de luz por flechas de luz que se disparan desde arcos cristalinos por dos misteriosos personajes con poderes sobrenaturales… es decir, los hermanos cutres de los jedis.

–          La famosa escena de Luke en la torreta del Halcón Milenario disparando a troche moche contra las naves del imperio… también… idéntica.

–          ¿No os suena esta escena? El pasillo… Darth Vader…

–          Este pasillo se reutiliza numerosas veces protagonizando una de las mas grandes plagiadas de la película… la lucha entre los stormtroopers contra Luke y su equipo… Por cierto, los laseres tienen exactamente el mismo sonido que en “Star wars”.

–          En la lucha final sustituyen las espadas de luz por… manos de luz…

–          Al acabar la pelea, el hermano sádico, malo donde los haya, se desvanece quedando en el suelo únicamente su ropa. ¿Un guiño a la muerte de Obi-Wan Kenobi?

A pesar de todas estas coincidencias el visionado de la película se hace muy pero que muy ameno. Los efectos especiales son decentes, las actuaciones no destacan por su cutrez, la fotografía no es mala y el guion, y sus frases estúpidas con moralejas infantiles que no vienen a cuento, centra lo peor de toda la película.

Resumen:

Palabras imposibles, explosiones, laseres, androides y mutantes se dan cita en una de las mayores exploitations italianas. Si George Lucas dejara de hacer gilipolleces con la franquicia y levantara cabeza… seguro que les pedía derechos de autor.

Melchian