Esto lo he visto antes… “El humanoide” y “Star wars”

El cine italiano, en el ámbito del terror y la ciencia ficción y sobre todo en los años 70 y 80, se caracterizaba por un subgénero muy odiado o muy alabado. Estamos hablando de las películas de exploitation, largometrajes que se valen de la fama películas anteriores copiando escenas, personajes, títulos e incluso la trama entera.

Dentro de la exploitation, no solo de la italiana, podemos hablar de numerosos grupos como la  blackexploitation, con películas como “Blacula” o “Dracula negro” y “Abby” exploitation del exorcista. Algunos de los mejores ejemplos de exploitation italiana tienen como objetivo películas estadounidenses bastante afamadas como “Tiburón”  cuyas exploitations son infinitas, o el mundo de los zombies con secuelas no oficiales de películas de Romero.

Dentro de la ciencia ficción la película que mas acapara las exploitations es, como no, “Star wars”. De esta existe una versión italiana que sigue al pie de la letra todas y cada una de normas de una buena exploitation, “El humanoide” o “L’umanoide”.

Este largometraje de ciencia ficción italiana nos sitúa en Metrópolis donde reina la paz y se reniega de la guerra. Su máximo dirigente, llamado “Gran hermano”, exilió hace mucho tiempo a su hermano de sangre ya que tenía unas tendencias un tanto psicópatas. Cual es su sorpresa que, al cabo de unos años, el hermano sádico regresa con un ejercito de mutantes (los humanoides) indestructibles con el único objetivo de conquistar metrópolis.

Una vez expuesto el argumento vayamos a por las coincidencias…

–          Empecemos con las letras de la introducción que te ponen en situación con el argumento de la película y te avisan de lo que vas a ver…

–          Nada más empezar la película aparece la primera nave enfocada en un plano que ya hemos visto antes…  pero no solo eso… sino que la nave en si es un destructor imperial exacto.

–          El hermano malvado y sádico viste una túnica negra, con un panel de control en el pecho y un casco un tanto oriental… solo le falta la voz robotizada.

–          El planeta de los “buenos” se parece enormemente al paisaje desértico de Tatooine donde vive Luke Skywalker.

–          La princesa Leia de turno…

–          Los soldados rasos del malo malísimo tienen cierto parecido a los “Stormtroopers” pero en negro.

–          El Gran hermano tiene un soldado especial (que es quien reparte las ostias a los malos) que hace el papel de Luke.

–          Los androides no faltan y en este caso se sustituye a R2D2 por un perro robótico que emite los mismos sonidos que la cafetera de “Star wars”.

–          Sustituyen las espadas de luz por flechas de luz que se disparan desde arcos cristalinos por dos misteriosos personajes con poderes sobrenaturales… es decir, los hermanos cutres de los jedis.

–          La famosa escena de Luke en la torreta del Halcón Milenario disparando a troche moche contra las naves del imperio… también… idéntica.

–          ¿No os suena esta escena? El pasillo… Darth Vader…

–          Este pasillo se reutiliza numerosas veces protagonizando una de las mas grandes plagiadas de la película… la lucha entre los stormtroopers contra Luke y su equipo… Por cierto, los laseres tienen exactamente el mismo sonido que en “Star wars”.

–          En la lucha final sustituyen las espadas de luz por… manos de luz…

–          Al acabar la pelea, el hermano sádico, malo donde los haya, se desvanece quedando en el suelo únicamente su ropa. ¿Un guiño a la muerte de Obi-Wan Kenobi?

A pesar de todas estas coincidencias el visionado de la película se hace muy pero que muy ameno. Los efectos especiales son decentes, las actuaciones no destacan por su cutrez, la fotografía no es mala y el guion, y sus frases estúpidas con moralejas infantiles que no vienen a cuento, centra lo peor de toda la película.

Resumen:

Palabras imposibles, explosiones, laseres, androides y mutantes se dan cita en una de las mayores exploitations italianas. Si George Lucas dejara de hacer gilipolleces con la franquicia y levantara cabeza… seguro que les pedía derechos de autor.

Melchian

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