The hospital

El género médico ha sido un aspecto bastante prolífico del mundo televisivo de los últimos diez años. Quizás podamos rememorar aquella magnifica “Doctor en Alaska” que abrió una imperceptible brecha por la que se filtraron numerosas series donde médicos y pacientes nos hacían reir, llorar o, simplemente, abalanzarnos sobre el mando para cambiar el canal.

Urgencias”, “Hospital central”, “House”, “Anatomia de Grey”, “Scrubs”… son muchos los productos televisivos que nacen de esta moda, pero dentro del cine la escasez es bien palpable.

En 1971 Arthur Miller dirigió “The hospital”, o como se conoció en España “Anatomía de un hospital”, una especie de thriller médico con asesinatos, locos, indios, negligencias y mucho humor negro. La historia la protagoniza el director médico del hospital, un hombre divorciado y con dos hijos un tanto perdidos que se replantea su vida médica y decide suicidarse. A su vez, el hospital se llena de negligentes médicos muertos… nadie sabe si son sus propias negligencias las que los han matado, otros médicos negligentes… o un terrible asesino que anda suelto por el hospital.

Lo interesante de la película es que si te la paras a analizarla de manera fría no has visto mas que una sucesión de hechos y sucesos absurdos casi sin interconexión. Lo único que mantiene cada uno de los trozos del argumento es nuestro doctor de turno.

Todas esas incoherencias forman una subtrama de crítica irónica contra el compendio hospitalario, en contra de las enfermeras, en contra de los médicos a los que denomina “angeles”, en contra de la administración contable, en contra del director del propio hospital, en contra de los pacientes, en contra de los ciudadanos… realmente, no deja títere con cabeza. Al final no sabes si tienes que reírte, deberías llorar, gritar, quitar la película o intentar buscarle una coherencia lógica, la que es la más estúpida de las opciones.

Este disparate se sustenta en una actuación técnica bastante notable y en unas interpretaciones generosas de los actores, destacando el protagonista principal, por el mero hecho de eso, de ser el protagonista.

Pero no son los aspectos técnicos los que nos deberían quitar el sueño en este largometraje ya que plantea una total falta de coordinación, cuidado, cualquier sentimiento de amabilidad o altruismo y los sustituye por los más básicos sentimientos del ser humano, la avaricia, el egoísmo, el egocentrismo…  y todo ello de una manera cómica, ciñéndose a una trama absurda y a un guion disparatado que funcionan a la mas maravillosa de las perfecciones. Al final te preguntas… ¿Y si solo unas pocas de las cosas que aparecen en más de la hora y media de metraje ocurren en un hospital de verdad?… Que dios nos coja confesados.

Resumen:

Increíble película de humor negro con trama y argumento que roza lo ridículo. Totalmente disfrutable si se quiere obviar el oscuro y feo final.

Melchian

Anuncios