Las peores películas de la historia: Bigfoot sangriento

El bigfoot, al igual que otros muchos monstruos de leyenda, ha sido protagonista de alguna que otra producción de terror. Cierto es que ha sido mucho menos explotado que otros congéneres, como Nessi, pero aun lleva a sus espaldas una muy orgullosa lista de películas:

Desde “Bigfoot y los Henderson”, una comedia familiar de finales de los 80, hasta “Bigfoot at Holler Creek Canyon”, una nefasta producción del 2006, pasando por varias pequeñas películas de los 70, 80 y del nuevo milenio, como la saga “Return to Boggy Creek”, “Bigfoot” de 1970 o su homónima del 2006.

La película que nos atañe ostenta como título “Night of the demon” que la hace confundible con la producción del 57 del mismo nombre. En España, y siguiendo esa afanosa “buena” costumbre de respeto hacía los títulos originales, se llamó “Bigfoot sangriento”. A decir verdad es un título que describe la película a la perfección, sino fuera por la censura a la que fue sometida al traspasar la frontera.

Esta pequeña producción de 1980 cuenta la historia de un tipo, único superviviente de una expedición, que se encuentra postrado en una cama de hospital debido a las grandes heridas que presenta. Allí, un psiquiatra y un detective le interrogan por su expedición fallida donde han muerto todos y cada uno de sus integrantes, menos él. Así comienza un relato “espeluznante” de cómo una criatura casi extinguida mata, y sigue matando.

A diferencia de otras muchas películas consideradas puras y hediondas bazofias, “Bigfoot sangriento” no te hace reír, es tan mala, que ni siquiera logra arrancar una risilla de “oh dios mío, lo que estoy viendo”. Los protagonistas son de espectáculo callejero circense. No saben actuar. Apostaría lo que fuera a que ni siquiera se leyeron el guión, punto que comprendo, por que visto lo visto… Miradas a cámara, frases de desolación tipo: “Dos amigos míos han muerto hace cinco segundos” son dichas una y otra vez con cara de impasibilidad absoluta. Cuando llega el momento en el que el bicharraco peludo se los carga a todos me hubiera alegrado de no ser por la visión de esa criatura, por llamarla de algún modo, consistente en un tipo cualquiera con una manta de pelo por los hombros.

Los pocos alicientes que tienen este tipo de producciones fallan estrepitosamente. Las muertes en vez de ser segregadas a lo largo de todo el metraje se concentran al final, en cinco minutos. Eso si, cada cuarto de hora más o menos, los integrantes de la expedición se sientan alrededor del fuego y el más feo de todos se pone a contar una historia sobre el bigfoot de marras. Esas narraciones se presuponen verídicas y van acompañadas de un flashback que te muestra con pelos y señales (censurados) lo que ocurre. Normalmente son protagonizadas por dos o más actores secundarios (muchísimo peores que los protagonistas… llamémoslos “tipos”) que mueren a manos de la criaturilla. En dichas escenas retrospectivas aparecen planos de cinco minutos, estáticos, sin ningún tipo de valor dramático, en los que se muestra a uno de los “tipos” gritar, correr, o simplemente estar. Maravilloso uno en el que dos colegialas corren escapando del Bigfoot, en una toma este esta a medio kilómetro, pero en la siguiente las chicas se chocan con él de bruces… no se si echarle la culpa al montaje, al director o a la inquisición.

Dejando de lado los dichosos flashbacks encontramos las típicas frases “perla”:

– No, tu has venido aquí a limpiar y a cocinar, ese era el trato. (dirigiéndose a una de las pocas integrantes femeninas del grupo)

– ¡Ves! Sabía que era una especie en vías de extinción… (cuando al mismo tiempo se da cuenta de que ha asesinado a dos amigos suyos, violado a una mujer y que clama venganza por su hijo deforme)

De todas formas, y tras todas esas características detestables, la película se presenta como una producción “ultra” gore, pero en España actuó la censura, recortando las escenas más fuertes y, seguramente, ayudando a conseguir ese aire de incongruencia que el metraje rezuma por cada uno de sus fotogramas. Aun así, si la película dura ya casi 100 minutos no quiero ni pensar en que bicho se hubiera transformado con las escenas integras. Más minutos de sufrimiento.

Intentando buscarle algo positivo (¡Ja!) se podría decir que es una producción muy completa, tiene de todo, mutilaciones, criatura monstruosa, sexo, sangre, violaciones, sacrificios, policía corrupta, campistas subnormales, sectas satánicas, suicidios, infanticidios, niños deformes, más campistas subnormales, paletos de pueblo, sacerdotes locos… y un largo etcétera. A decir verdad, algunos de las características que le hubieran dado un valor añadido a la película son olvidadas nada más aparecer. Un ejemplo podría ser la secta satánica que intenta que el bigfoot viole a una mujer para crear más mini bigfoots. Solo sale en una escena. Además, entre sus integrantes encapuchados esta el jefe de la policía. Dato que es mostrado casi con secretismo, en un plano inclinado desde el suelo, con música misteriosa que te hace pensar que será un punto posteriormente explotado o que, por lo menos, con algo de peso en el desenlace final. Nada. Ahí desaparece todo.

Resumen:

Odiosa, fastidiosa, exasperante, infumable producción de los 80 con actores de rastrillo, efectos especiales del Ikea y una calidad técnica ínfima. No se como su director puede dormir por las noches.

Melchian

 

Anuncios