Habfürdö (Foam bath)

La animación es un género ampliamente explotado en el pasado y que esta resurgiendo de la mano de las últimas aplicaciones tecnológicas a la industria del cine. Uno de los países que más está participando en este remonte del mundo animado es Hungría. Históricamente vienen a la mente nombres como el de  Marcell Jankovics, director de varios largos, cortos y un par de series animadas, la mayor parte producidas por el gobierno húngaro. Pero hay que remontarse a 1980 para conocer la obra magna de un director invisible, György Kovásznai.

Habfürdö”, “Foam bath” o “Espuma de baño” son las formas con las que se conoce esta película. Relata la historia de un hombre que, ante su inminente boda, decide escapar presa del terror y las dudas. Este puede ser un argumento engañoso, ya que la verdadera protagonista del largometraje es una mujer joven, culta que se verá implicada en la trama.

Habfürdö” reúne ochenta minutos de animación surrealista, experimental, donde las formas, contornos y colores no son estáticos sino que varían con cada movimiento de la cámara, con los sentimientos de los personajes, con la tensión del momento, otorgando una vibración, un contoneo continuo durante toda la película que hace que se convierta en una especie de baile infinito.

Este dibujo tan surrealista parece adelantado a su época, e incluso, en la década actual sería difícil encontrar una obra semejante. Los colores son apagados en la mayor parte del film centrándose en los ocres, blancos, grises, lilas y verdes dejando para los momentos más intensos las tonalidades brillantes con azules eléctricos, efectos de niebla multicolor o desdoblamientos de la imagen. En conjunto crea una sensación efectista, extraña y en algunos casos cautivadora.

Y es que el trabajo experimental de György Kovásznai no se limita únicamente al uso de colores y el trastoque de la realidad sino que en este mismo largometraje podemos encontrar varias técnicas de animación como el coloreado y el collage, o las trasparencias y el perfilado, todo ello mezclado con canciones que dotan a la película del título de musical experimental.

Con todas estas maravillas visuales el espectador tiene que hacer un acopio enorme de concentración para intentar seguir el hilo principal de la historia, el cual se paraliza, desdobla y desaparece en los momentos más inesperados. El argumento puede recordar a esas películas “de lios” de los años 50 y 60 protagonizadas por Jack Lemmon, Katharine Hepburn o Cary Grant, donde un pobre y sencillo personaje se ve envuelto en una trama ajena. De esta forma se presentan situaciones y escenas cómicas inspiradas en “El apartamento” o en la famosa escena de la habitación de hotel de la primera “Pantera rosa”.

En cuanto a los personajes destacar especialmente a la novia come-hombres que tratará por todos los medios de recuperar a ese marido asustado que se esconde de ella y a la joven amiga de la novia, la protagonista real de la historia, que se verá incluida en esa espiral de sentimientos encontrados, miedo, dudas y, sobre todo, una lucha contra la ética o moral plastificada y artificial de la sociedad de la época.

Resumen:

Increíble orgasmo visual claro representante del cine más experimental. Una película donde la trama no es la protagonista dejando a los colores, las formas y los movimientos como verdaderos narradores.

Melchian

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