The face of marble

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El prolífico germen de las películas de ciencia ficción que se instauró en las décadas de 40’s, 50’s y, más notablemente, en los 60’s nos ha dejado verdaderas joyas. Invasiones extraterrestres, monstruos gigantes, aerolitos vivientes, cerebros voladores, incontables scream-queens en blanco y negro y mucha, mucha imaginación. En todas ellas suele existir un denominador común: el científico loco o “mad doctor”. Este entrañable y, sobre todo, irreal personaje protagoniza incontables metrajes de escasa hora de duración donde los términos científicos de “atomo”, “electrón” y “protón”,  entre muchos otros, son utilizados para hacer el mal pero algunas veces con buenas intenciones.

De entre todas las películas habidas y por haber es en “The face of marble” donde se reúnen dos cabezas con demasiado poco conocimiento de las artes científicas. La trama de este largometraje nos sitúa en alguna jungla medio asilvestrada donde en una perdida casa un doctor y su ayudante intentan vencer a la muerte. Para ello utilizan una corriente de alta potencia, una misteriosa fórmula y mucha electricidad estática.

En los escasos 60 minutos que dura la película el doctor y su ayudante utilizan avanzadas tecnologías como la energía electrónica, que no eléctrica, o medidores Wescott que no dejan de ser generadores planos y llanos. Conforme estos dos curiosos personajes se enredan con sus inventos entran en escena dos vertientes más esotéricas a las que no nos tienen acostumbrados este tipo de películas. Y es que en esta producción no solo interviene esa falsa tecnología futurista sino que también hace acto de presencia un extraño voodoo, con diosas propias y todo, fantasmas e incluso algunas escenas policiacas.

Parece que “The face of marble” intentaba hacer un guiño un tanto rebuscado a las películas de zombies que proliferaban por aquellos tiempos donde una bruja/o dominaba las mentes de los muertos y los convertían en asesinos despiadados libres de conciencia. Aquí la ciencia y el esoterismo se dan la mano para llegar exactamente al mismo fin pero, quizás, con un poco más de acierto.

Técnicamente no se le puede reprochar mucho a la película, la fotografía, las actuaciones, los planos, la iluminación e incluso los efectos especiales de laboratorio, con sus burbujas, humos y neones resplandecientes, dan bastante el pego. El problema viene con un guion desaborido, libre de toda idea convincente y que se deja llevar por esa oleada de ciencia ficción de serie b que pasa sin pena ni gloria.

Aun así se convierte en un entretenimiento aconsejable si lo que se quiere es ver una de esas rarezas de los cuarenta donde un director olvidado intenta ganarse escasos 500 dólares con una película de ciencia ficción.

Resumen:

Típica y tópica mezcolanza de géneros dentro del fantástico estadounidense de los 40’s. No desagrada pero tampoco entusiasma.

Melchian

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