Acción


Las peores películas de la historia: The Jitters

A lo largo de la historia del cine se nos ha presentado diferentes variables dentro del arquetipo vampírico. Desde el conde Drácula, romántico, con su capa negra y roja de cuello alto, el terror de las nenas; vampiros modernos al estilo niños malos como los representados en “Jóvenes ocultos”; vampiros zombificados como los de “El último hombre vivo” y sus repetidos remakes; evolucionados y mutados como los de “Blade”… y así un largo etcétera.  Pero en 1989 una pequeña producción estadounidense rompió el molde.

The Jitters” es la inclusión en el cine palomitero de una versión china del clásico de los vampiros. Empecemos…

El argumento es de lo más original. Un abuelo chino llamado Frank (todo el mundo sabe que los abuelos chinos se llaman Frank) regenta junto con su sobrina una tienda de regalos chinos en Chinatown ¿tópico, que es eso?.  La sobrina del susodicho esta saliendo con un tipo de negocios del centro, urbanita a más no poder. El problema viene cuando una banda zarrapastrosa de maleantes ataca la tienda y mata al abuelo convirtiéndolo en un vampiro asiático con muy mala leche.

Ese es el desencadenante de una tremebunda cantidad de gags sin sentido, chorradas infinitas y diálogos absurdos. Para empezar hay que introducir a lo que en esta “película” llaman “Giong shi”, el vampiro de turno. Se supone que cuando algún chino muere por causas no naturales, es decir, por el mal (léase con voz tenebrosa), se vuelve azul, le salen orejas puntiagudas, colmillos, sufre de ciática y le da por vestir un ridículo traje tradicional. Me explico. Estos seres no saben andar, se trasladan dando pequeños saltitos siempre en una posición. Juntas las piernas, doblan las rodillas, alzan los brazos cual Boris Karloff y van dando saltitos cual conejitos. El traje consiste en una túnica negra con letras chinas, un sombrero con ponpon, un faldón blanco y una pluma de metro y medio toda desgastada que les sale del gorro. Vamos, verlos en solitario traumatiza, pero cuando se juntan son todo un espectáculo.

Ni el ajo, ni los crucifijos, ni la luz del día y, por supuesto, la cruz y el agua bendita les hace algo. Estos vampiros asiáticos solo pueden controlarse por métodos cuanto menos curiosos. Guía para matar un Guiong shi:

–          Deja de respirar. Eso les confunde. Empiezan a dar vueltas completamente aturdidos.

–          Sopla a través de una caña. Si, de esas junqueras que encuentras en la rivera de los ríos.

–          Utiliza un espejo. No los golpees con el, no, eso no es efectivo. Limítate a enfocarlos como si fueran hormigas bajo una lupa gigante. Eso les hace daño, empiezan a supurar y pasados unos 30 segundos se transforman en un ser más poderoso, con exoesqueleto y una lengua un tanto serpentina. Pero no os preocupéis, seguir enfocándoles y se derretirán.

–          Este es mi favorito. Pegarles una especie de etiqueta de papel amarillo con unas letras chinas en la frente. Eso les paraliza.

Una vez que ya sabemos que tenemos entre manos y como destruirlos nos centraremos en la película. Básicamente no hay más. Bueno si, se inventan muchas tramas secundarias a las que no prestas la mínima atención, ya que la tensión a la que estas sometido vigilando cada uno de los saltos de esos vampiros es demasiado intensa. A parte de los chupocteros malvados hay una especie de banda super mafiosa y agresiva formada por seis panolis, el jefe, la tía buenorra y cuatro descerebrados. Entre todos montan un sarao de no te menees con rehenes, dinero, pistolas, emboscadas, magia y muchos, muchos saltos vampíricos.

Cuando llega el final y tras haber estado toda la película siguiendo la pista a los vampiros, viendo como mataban gente y no paraban de saltar, y de repente llega el chino medio mago tipo “guru” y saca una especie de bastón con campanilla y dice:

–          ¿Nunca te he hablado del carillón de la muerte?

Al urbanita se le queda una cara de… espera einh! Y no es para menos, ya que el supuesto “Carillón de la muerte” es un palo con una campanilla que puede controlar los vampiros. Exacto, lo tienen toda la película, pero solo se les ocurre usarlo al final. Oh! y deberíamos estar agradecidos, si lo hubieran usado al principio no habríamos podido disfrutar de una hora de saltos y más saltos.

En fin, las actuaciones son deplorables, la historia es vergonzosa, el maquillaje y efectos especiales son de rastrillo… “The Jitters”, bienvenida a la lista de las películas más malas de la historia.

Resumen:

Si Bram Stoker levantara la cabeza…

Melchian

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Esto lo he visto antes… “El humanoide” y “Star wars”

El cine italiano, en el ámbito del terror y la ciencia ficción y sobre todo en los años 70 y 80, se caracterizaba por un subgénero muy odiado o muy alabado. Estamos hablando de las películas de exploitation, largometrajes que se valen de la fama películas anteriores copiando escenas, personajes, títulos e incluso la trama entera.

Dentro de la exploitation, no solo de la italiana, podemos hablar de numerosos grupos como la  blackexploitation, con películas como “Blacula” o “Dracula negro” y “Abby” exploitation del exorcista. Algunos de los mejores ejemplos de exploitation italiana tienen como objetivo películas estadounidenses bastante afamadas como “Tiburón”  cuyas exploitations son infinitas, o el mundo de los zombies con secuelas no oficiales de películas de Romero.

Dentro de la ciencia ficción la película que mas acapara las exploitations es, como no, “Star wars”. De esta existe una versión italiana que sigue al pie de la letra todas y cada una de normas de una buena exploitation, “El humanoide” o “L’umanoide”.

Este largometraje de ciencia ficción italiana nos sitúa en Metrópolis donde reina la paz y se reniega de la guerra. Su máximo dirigente, llamado “Gran hermano”, exilió hace mucho tiempo a su hermano de sangre ya que tenía unas tendencias un tanto psicópatas. Cual es su sorpresa que, al cabo de unos años, el hermano sádico regresa con un ejercito de mutantes (los humanoides) indestructibles con el único objetivo de conquistar metrópolis.

Una vez expuesto el argumento vayamos a por las coincidencias…

–          Empecemos con las letras de la introducción que te ponen en situación con el argumento de la película y te avisan de lo que vas a ver…

–          Nada más empezar la película aparece la primera nave enfocada en un plano que ya hemos visto antes…  pero no solo eso… sino que la nave en si es un destructor imperial exacto.

–          El hermano malvado y sádico viste una túnica negra, con un panel de control en el pecho y un casco un tanto oriental… solo le falta la voz robotizada.

–          El planeta de los “buenos” se parece enormemente al paisaje desértico de Tatooine donde vive Luke Skywalker.

–          La princesa Leia de turno…

–          Los soldados rasos del malo malísimo tienen cierto parecido a los “Stormtroopers” pero en negro.

–          El Gran hermano tiene un soldado especial (que es quien reparte las ostias a los malos) que hace el papel de Luke.

–          Los androides no faltan y en este caso se sustituye a R2D2 por un perro robótico que emite los mismos sonidos que la cafetera de “Star wars”.

–          Sustituyen las espadas de luz por flechas de luz que se disparan desde arcos cristalinos por dos misteriosos personajes con poderes sobrenaturales… es decir, los hermanos cutres de los jedis.

–          La famosa escena de Luke en la torreta del Halcón Milenario disparando a troche moche contra las naves del imperio… también… idéntica.

–          ¿No os suena esta escena? El pasillo… Darth Vader…

–          Este pasillo se reutiliza numerosas veces protagonizando una de las mas grandes plagiadas de la película… la lucha entre los stormtroopers contra Luke y su equipo… Por cierto, los laseres tienen exactamente el mismo sonido que en “Star wars”.

–          En la lucha final sustituyen las espadas de luz por… manos de luz…

–          Al acabar la pelea, el hermano sádico, malo donde los haya, se desvanece quedando en el suelo únicamente su ropa. ¿Un guiño a la muerte de Obi-Wan Kenobi?

A pesar de todas estas coincidencias el visionado de la película se hace muy pero que muy ameno. Los efectos especiales son decentes, las actuaciones no destacan por su cutrez, la fotografía no es mala y el guion, y sus frases estúpidas con moralejas infantiles que no vienen a cuento, centra lo peor de toda la película.

Resumen:

Palabras imposibles, explosiones, laseres, androides y mutantes se dan cita en una de las mayores exploitations italianas. Si George Lucas dejara de hacer gilipolleces con la franquicia y levantara cabeza… seguro que les pedía derechos de autor.

Melchian

Immortals

Desde hace cinco años han ido saltando a la palestra del cine varías películas cuyo único objetivo era provocar en el espectador un sincero “oooooh” al ver miles de colores atravesando la pantalla, explosiones, salvajes batallas multitudinarias, escenarios imposibles… y si era en 3D mucho mejor. En esa lista de películas podemos destacar “300“, “Sin city“, “Watchmen“, “Avatar“, “The Fall“… y un largo etcétera.

En las puertas casi del 2012 se estrena en cines “Immortals“…  De los productores de “300” reza su eslogan. Y es que son muchas las cosas que unen ambas producciones a parte de los tipos que ponen la pasta, ya que en un principio se publicitó como una secuela, luego pasó a ser un spin-off y por último su relación se ha limitado únicamente a ese eslogan publicitario que tanto se utiliza hoy en día.

Immortals” pretende ser una visión épica de la película “300” pero sin conseguirlo. Su guión se sustenta en unos protagonistas planos que conducen una historia simple, que promete grandes cosas pero que luego se queda en cuatro puñetazos amistosos.  Henry Cavill encarna a Teseo que protegido por Zeus intenta derrotar a Hiperión para evitar que este consiga el arco de Epiro con quien liberar a los titanes. Por partes.

El Teseo de marras no da la talla. Segundo tras segundo podemos ver una continua sobreactuación del personaje que se debate entre caras forzadas de pensamiento profundo que no dan el pego y gritos de ira de los que sus compañeros se tienen que aguantar la risa. Recuerda un poco a la historia de David y Goliat, sobre todo porque Hiperión está encarnado por el mastodonte Mike Rourke, que desde su aparición en “El luchador” le llueven los papeles.

El toque de humor se lo da un pequeño ladrón que acompaña al protagonista. Versado en el robo y el engaño es capaz de sobrevivir al ataque de miles de expertos y sanguinarios soldados, pero no solo sobrevivir, ya que protagoniza alguna de las mejores coreografías bélicas del metraje lo que no deja de ser paradójico.

El resto de personajes se encuentran dentro del rango “normal” de este tipo de producciones, ni brillan ni dan vergüenza, simplemente están. Caso aparte es la aparición de los inmortales de marras, entre ellos destacamos a Zeus, Ares, Poseidon, Hera y alguno más. Pese al reducido número de divinos causan estragos tanto en la tierra como en la película. Sus actuaciones altivas se asemejan más a estatuas en movimiento que a personajes de carne hueso. Con trajes dorado brillante y almidonados hasta la médula intentaran no intervenir en una lucha que dicta su futuro y el del mundo entero por lo que las caras de frustración se reparten por doquier.

Pero bueno, no todo es malo, en estás películas los efectos especiales son los que mueven todo el engranaje y “Immortals” no es una excepción. Paisajes, dioses a cámara lenta, haces de luz, batallas multitudinarias y coreografías espectaculares llenan los ojos de los espectadores pero sin llegar a una calidad que consiga ese “ooooh” tan esperado. Incluso, en algunos momentos, la espectacularidad de ciertos elementos contrastan enormemente con los paisajes consiguiendo una fusión de los objetos muy deficiente creando una sensación de animación por ordenador demasiado evidente.

Resumen:

Si quieres ver una película con efectos especiales algo decentes y donde se hace gala de una ostentosidad que no se posee dejando atrás el guión y el arte dramático “Immortals” es tu película.

Melchian

Cobra, el brazo fuerte de la ley

Durante el largo recorrido que el cine ha descrito en nuestras pantallas se han ido creando una serie de iconos generacionales o intergeneracionales que han puesto cara a diferentes géneros, temáticas, roles e historias. Durante la década de los 80 un género en concreto experimentaba una creciente oleada de actores y películas que marcaron un antes y un después. Entre estos personajes estaban Arnold Schwarzenegger, Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal, Chuck Norris, Sylvester Stallone y un largo etcétera. Todos y cada uno de ellos se enfrentan tanto a grandes retractores como a incondicionales fans, a cada uno la historia del cine les ha tratado de forma diferente, pero marcaron una época y un estilo palomitero donde la ficción era mas que palpable, la fantasía constante y sobre todo muchas balas, peleas y golpes a diestro y siniestro.

Como un representante principal en este estilo peliculero, “Cobra, el brazo fuerte de la ley”, se yergue de sus cenizas ochenteras para renacer en un 2011 donde la mayoría de sus clichés y tópicos se han quedado obsoletos. La industria del cine de acción en nuestros días se basa en fuertes efectos especiales, volteretas y acción trepidante relegando al guión y la trama a un segundo plano, quedando olvidada en la mayor parte del transcurso de la película y que choca técnicamente de lleno con el trabajo que nos atañe.

Cobra” presenta todos los elementos del típico film de acción de los 80, un tipo duro, muy duro, con unos principios muy marcados, con una puntería de fama mundial, una actuación irreverente constante hacía la policía o la institución de seguridad de turno y el indescriptible canguelo que produce en los malos malisimos durante toda la película. El tipejo arriba descrito esta encarnado por un Stallone ya curtido en películas de esta índole que no hace mas que dejarse llevar por el aura de violencia, heroísmo y chulería que se desarrolla a lo largo del metraje. El villano de turno esta a cargo de Brian Thompson, un tipo de lo más peculiar y también un habitual en este tipo de películas.

El resto de la película no es más que un intercambio de balas, golpes, explosiones y frases que quieren ser ingeniosas entre Cobra y todos los tipos que se le cruzan por delante. La trama queda relegada al fondo más oscuro de la cinta, la fotografía y la escenografía son meros recuerdos en la mente del director. Stallone recorre una trama hecha a su medida donde los demás actores, formados principalmente por extras que se limitan a saltar y correr al paso de nuestro antihéroe, crean la escénica perfecta para el desarrollo de una película que se contenta con hacer crepitar un par de hachas, soltar cuatrocientas frases cómico-ingeniosas que producen un sentimiento incontenible de risa burlesca y hacer volar a cada uno de los tipos que crucen su mirada con la de Stallone. Eso sí, no se que le pasa a este tío, causa una sensación de asexualidad haya por donde pasa. Una de las pocas películas de acción donde el protagonista no se empecina en tirarse a todo bicho viviente.

Resumen:

Clásico exponente del cine de acción de los 80. Tiros, malos malísimos y buenos no tan buenos confluyen en cada segundo de metraje para hacer que se te salga la coca cola por la nariz mientras te ríes con cada una de las escenas de “quiero y no puedo”.

Arma fatal

El título de “Arma fatal” evoca películas de tipo muy definido, de sábado por la tarde, tele films de tiros y explosiones en los que el musculitos de turno se marca un par de volteretas y puñetazos mientras salva a su chica y a EEUU de una hecatombe nuclear. La cosa cambia cuando advertimos el nombre del director y de los personajes principales, Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost, participes en conjunto de “Zombies party” una de las mejores comedias de este milenio. El título que nos atañe describe una estela menos caricaturesca que su predecesora pero tratando de igual forma un tópico desgastado del cine actual.

El argumento nos presenta a Nicholas Angel, un superpolicia londinense de película, hace piruetas, atrapa a los malos y mantiene a raya (él solito) a todo criminal que se atreva a pasear por las lluviosas calles de la capital inglesa. Debido a su gran eficiencia es trasladado a un pequeño pueblo donde nada es lo que parece.

La película tarda en arrancar acumulando toda la acción para la media hora final de metraje. El resto conforma una sucesión de chistes sencillos posibles culpables de una media sonrisa o de la carcajada más sonora. Los personajes te hacen adentrarte poco a poco en ese pequeño pueblo de vecinos cotillas, policías paletos y buenas intenciones hasta que al final todo se vuelve del revés mientras Edgar Wright deja salir toda la anarquía, todo hecho absurdo e incomprensible que se le ocurre para transformar lo que sería una película cómica del montón en un gran ejercicio de crítica y situaciones esperpénticas e hilarantes que hacen brillar a su trabajo con una luz propia.

Hablando en términos generales la película se situaría en un punto intermedio entre “Zombies party” y su reciente “Scott Pilgrim contra el mundo” donde se pueden ver numerosos movimientos de cámara, planos y conjuntos que ya utiliza en “Arma fatal”. Si lugar a dudas la guinda la ponen Pegg y Frost, demostrando una vez más la excelente química que puede llegar a crear. Pegg está increíble sobre todo por el cambio de papel que se puede apreciar tanto en el transcurso de la película como desde “Zombies party” hasta aquí. Pasando de un tipo despistado, del montón, sin personalidad a un policía estricto, serio, sin vida social. Un aporte de calidad al conjunto final de la película.

Resumen:

Quizás no te rías tanto como en “Zombies party” pero seguro que la sensación final es la misma, satisfacción por haber visto una película bien llevada, cómica sin forzarlo y diferente. El humor inglés aderezado con el estilo comic más esperpéntico.

Melchian

Resident Evil: Afterlife

Debo reconocer que no soy un gran jugador de la saga Resident Evil. Por mis manos han pasado el primero, el cuarto y el quinto describiendo una trayectoria de diversión decreciente. Hago este apunte porque creo conveniente dejar reseñado mi posición frente a la saga de videojuegos a partir de la cual se ha hecho esta película.

Siguiendo la trayectoria de la saga y, refiriéndome únicamente a términos cinematográficos, nos encontramos ante una serie de películas vastas, con demasiadas licencias en las dos primeras y libres de las cadenas de la similitud argumentativa con el juego homónimo en la tercera. Partiendo de estos hechos no esperaba gran cosa de la cuarta entrega, aunque me había creado ciertas expectativas debido a la vuelta a la franquicia de Paul W.S. Anderson, el director de la primera entrega que, a mi entender, es la mejor de las cuatro.

Mis premisas se confirmaron a los veinte minutos de metraje y la ilusión de la incorporación de Anderson al proyecto se desmoronó completamente.

La película comienza de una forma trepidante, casi sin saber que está pasando, sobre todo para espectadores que se inician con este largometraje al mundo de Resident Evil en el cine. A partir de ahí, la acción desarrollada, cae en un picado absoluto. El resto de los minutos son una soporífera acumulación de toscos detalles argumentales, vueltas de guión y reminiscencias no demasiado lúcidas hacia el videojuego.

Para hacer un pequeño resumen, las actuaciones son esperpénticas, esbozando unos personajes de libro, el tipo “guay”, el mañoso, el malo, el lameculos del malo y la pobre fémina desamparada. Todo esto sin olvidar a nuestra protagonista que esta más dopada que nunca, y eso que pierde sus habilidades sobrehumanas al principio de la película. Los malos, un Albert Wesker muy cutre y con leds rojos en los ojos; unos zombies  invisibles, ya que no aparecen en casi todo el metraje; un super malo zombificado en el que se les ha ido la mano con los gráficos 3D y unos “infectados” que hacen clara alusión a la quinta entrega del videojuego pero que no dejan de ser zombies a los que se les ha aplicado un extra con el ordenador de turno.

En cuanto a los efectos especiales no pasan de ordenador, ordenador y más ordenador. Al final se hace demasiado patente en todos los sitios y que con las escenas al estilo “Matrix” alcanza su máximo esplendor. Si por lo menos fueran decentes no protestaría tanto, pero hay momentos en los que se hace muy patente la inclusión de objetos renderizados.

Y al fin llegamos a la joya final, el argumento. La historia se la sacan de la manga completamente y aun así no es original, conformándola clichés de otras películas como la falsa ciudad libre de infección, el edificio rodeado por zombies y las típicas sensaciones de reclusión y claustrofobia que no plasman bien en el transcurso del film.

Resumen

En definitiva una película muy pobre, con personajes planos y sobreactuados, licencias demasiado claras, efectos especiales de telefilm, argumento aburrido y transparente, casi nula presencia de zombies y sobre todo, una sensación de locura transitoria que te invade al final de la película mientras te preguntas a ti mismo: ¿Por qué? ¿Por qué?

Melchian

Machete

Cuando en 2007 visioné por primera vez el dúo de “Grindhouse” formado por “Planet Terror” y “Deathproof” me sorprendió gratamente el trailer que precedía a la película de Rodriguez. Durante ese corto instante en el que se presentaba la película ficticia “Machete” me di cuenta de que “Planet Terror” se podía alzar como una nueva película de culto en mi estantería, aunque luego no fuera así. En todo caso, al cabo de unos meses leí una tímida noticia que divulgaba el sentimiento unánime de los fans del cine casposero hacia el trailer falso y que, sin obviar este sentimiento, Rodriguez tenía pensado transformarlo en una película. Muchas voces se alzaron, tanto a favor como en contra, unos decían que era la peor idea jamás contada, no tenia argumento, plasmaban la dificultad de hacer una película par tan especializado sector del cine, que no iba a reflejar lo mismo que el maravilloso trailer, que iban a hacer una película seria… etc etc. Por eso incluso yo mismo esperaba con temor el estreno de la película, pero debo deciros que Rodriguez lo ha hecho estupendamente.

¿Qué es “Machete”? Es un largometraje de algo más de hora y media repleto de situaciones originales, curiosas, grotescas, excesivas, incongruentes y sobre todo divertidas. Desarrolla la sinopsis anunciada en el trailer, Machete, un ex-federal mejicano es contratado para matar al nuevo candidato al senado en Texas, en el momento de realizar el trabajo es traicionado y se ve envuelto en un circulo de venganza y supervivencia hilarante.

Rodriguez ha cogida cada una de las características que gustaron en el trailer y las ha plasmado en el metraje de la película, incluso escenas sacadas directamente del trailer. Este es uno de los puntos a favor, ya que respeta ese ambiente setentero cutre, de tonos anaranjados y ocres quemados del que hacía gala en el trailer. Además ha completado el resto de la cinta con numerosas escenas de machote renegado, decapitaciones multitudinarias, caza de mejicanos, sexo, egocentrismo concentrado, sobreactuaciones y todo un arsenal que hará que se te desencaje la mandíbula mas de una vez, unas veces por prolongadas carcajadas, otras por asco y otras por vergüenza ajena, pero en todo caso muy divertidas.

El único problema reseñable es que estas situaciones a lo largo de hora y media cansan resultándote al final monótonas y previsibles y por lo tanto haciendo que el film pierda interés. Sobre todo hay que ver esta película convencido de lo que vas a ver, las actuaciones son esperpénticas, sobreactuadas, es decir, siguiendo el tema principal de la película, la historia es estúpida y el guion más simple que un botijo. Lo único que tenéis que hacer es sentaros, relajaros y reíros, tanto de los actores, como de los personajes, al igual que de sus actuaciones y por supuesto de la película, está hecha y rodada para ello.

Resumen:

Un divertido capricho que Rodriguez se ha sacado de la manga. Hora y media de cine gamberro y esperpéntico. Para ver con amigos, en sesión golfa y con toneladas y toneladas de palomitas.

Melchian

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