Infantil


El cuento de Juan

Karel Zeman es uno de esos directores que no sabes a que esta jugando. Sus películas denotan componentes claramente infantiles: argumentos de cuentos de hadas, personajes demasiado estereotipados y simplistas, desarrollo pausado y relativamente corto… Pero aun así tiene un arte, una forma de hacer cine, una inventiva, un estilo visual que cautiva no solo a los más pequeños de la casa.

Considerado por unos el genio de la animación checa y por otros el Méliès del cine moderno, Zeman, se ha labrado una carrera impecable dejándonos puras obras de arte. Desde sus comienzos con cortometrajes animados en stop motion, su salto al uso de maquetas, siluetas y personas reales,  hasta sus mejores películas de animación pura y dura.

Su película más conocida quizás sea “Krabat, el aprendiz de brujo”. Penúltimo trabajo realizado en dibujo y que poseía una calidad que hacía prever lo que habría por llegar, que no era mucho.

Su última película “El cuento de Juan” revive la esencia de Krabat con un aire completamente perfeccionado. Este largometraje cuenta la historia de Juan que con la ayuda de tres enanos guardianes emprende una aventura en la que participarán dragones, ninfas, demonios, caballeros, ladrones y reyes.

El argumento sigue siendo un cuento de hadas al uso, destinado a los más pequeños de la casa. Su metraje se escapa por escasos minutos de la hora de rigor, sus personajes son simplistas y muy reducidos en número, sus voces son caricaturescas y deformadas adaptándose en demasía a la personalidad del personaje. En definitiva, únicamente falta un “Erase una vez” al principio y un “Fueron felices y comieron perdices” al final para adoptar ese formato recurrente en los cuentos infantiles.

Pero como casi toda obra de Zeman ese estilo simplista esconde increíbles maravillas que no pueden ser percibidas por el público a quien está destinada la cinta. A destacar por encima de todo el gran trabajo de animación. Los personajes se mueven por marionetas planas y maquetas coloreadas. Un ejemplo de arte laborioso y con un resultado muy sobresaliente.

El detalle de la pintura es también uno de los puntos fuertes. En Krabat se podía ver un coloreado algo simplista que se contrarrestaba con la gran caracterización de los personajes. Aquí tanto los escenarios, como cada uno de los protagonistas, luce un diseño detallista que recuerda en enorme medida a los cuadros e imágenes renacentistas transmitiendo una sensación de perfección y tranquilidad que, al igual que en Krabat, se rompe con la aparición de los “malos” de turno,  en este caso son soldados feos, con cicatrices, narices enormes, bigotes despeinados y barbas desaliñadas. Así, Zeman, crea una barrera infranqueable entre los buenos y los malos, entre los odiados y los amados.

El resultado final es una película corta pero muy bien llevada. Un pequeño trago de calidad que demuestra que Zeman es uno de los grandes en este pequeño mundillo de la animación.

Resumen:

No dejarla pasar por nada del mundo. Representa el culmen de una carrera prolífica y la perfección de una técnica trabajada durante años. Simplemente escenifica lo que debería ser una muy buena película de animación.

Melchian

Anuncios

Enredados

En un fútil intento de independencia, Disney intenta volver a levantar cabeza dentro del mundo del cine animado sin ir de la mano de su gallina de los huevos de oro, Pixar. El resultado es más que predecible, una factoría antológica como Disney, poniendo todos sus esfuerzos bajo una misma producción no podía mas que crear una obra que linda con el sobresaliente, si no fuese por ese animo, ese intento de similitud hacia las obras de Pixar.

Enredados” lo tiene casi todo, una animación mas que decente en la que sobresale de manera desmesurada la calidad del pelo de la susodicha Rapunzel, gags continuos que varían en su grado de humor adulto e infantil, una historia que explotar algo distinta, todo ello adornado con un aire adolescente que no termina de despegarse de ese aire infantil tipo “cancionero” que siempre persigue a Disney. En resumen es una película que alegra el día, no aburre, entretiene y te hace soltar alguna que otra carcajada, incluso a los mas hábiles reticentes.

¿Cuál es el problema entonces? Muy sencillo. Disney intenta llegar a tocar las obras de su compañera de juegos, la excelentísima Pixar. Esta persecución, este intento de emulación es lo que hace que no llegue a cuajar la nueva obra de Rapunzel. Un quiero y no puedo, un intento de revolución, de innovación pero siempre quedándose atrás.

A lo largo de la hora y media de metraje se reconocen aportes de grandes películas de animación, los paisajes y la ambientación recuerdan demasiado a la trilogía de “Shrek”, incluso el tipo de comedia ayuda a trasladarte una vez más a “Muy muy lejano”. La clara evolución hacía un publico que ya no se mee en la cama puede hacernos recordar a grandes películas como “Toy Story 3” estrenada hace medio año, una reminiscencia demasiado reciente como para dejarla pasar.

A pesar de todo esto hay que decir que “Enredados” innova en casi todos sus aspectos pero manteniendo puntos clásicos como la madrastra malvada y egoísta, el pícaro ladrón con enorme corazón, la cómica y demasiado humanizada mascota, enemigos tontos y fuertes… y un sinfín de tópicos que se desarrollan en un marco de innovación. ¿Qué hay de nuevo? Básicamente el carácter de Disney representando una obra con la que se puedan sentir identificadas mas de una adolescente con las hormonas un tanto revueltas, pasando del príncipe idílico, añadiendo trasfondos realistas en los personajes y sobre todo intentando que el conjunto parezca algo suficientemente bueno como para que les saque de esa ola de películas olvidables sobre Hanna Montana, los Jonas Brothers y muchos mas subproductos televisivos. Eso sí, sin dejar un momento atrás a esas canciones que, por mucho que se esfuercen, siguen sin pegar con el conjunto.

Resumen:

Una película que hubiera tenido el doble de éxito si no se hubiera estrenado tras todas las grandes obras de Pixar. Agradable, entretenida y divertida pero con un sentimiento de innovación que se esfuerzan en plantear pero no consigue despegar lo suficiente.

Melchian

Rare exports

Rare exports” fue una de las películas más esperadas en el pasado festival cinematográfico de Sitges.  El primer largometraje de Jalmari Helander causó grandes discrepancias entre las opiniones de los espectadores que acudieron a verlo. La verdad es que no es para menos.

Rare exports” es una mezcolanza agridulce de numerosos tópicos ya vistos en otros trabajos, pero que precisamente por ese batiburrillo en el que están inmersos suenan originales. Con esto no quiero decir que el largometraje sea una pérdida de tiempo. Las características de su historia han sido desencajadas de sus moldes originales para crear algo cuanto menos curioso, y más en el panorama de cine actual, sobre todo en el fantástico.

Estamos ante una película oscura, tenebrosa e inquietante, pero de corte infantil, algo facilona para una mente adulta pero totalmente disfrutable para una panda de pequeñuelos. ¿Cómo es posible? Precisamente es eso lo que hace de “Rare exports” un trabajo especial. Logra unir en un mismo fotograma un sentimiento lúgubre, oscuro, sucio y lo rodea de niños héroes, sentimientos simples y actos imposibles. Este es el punto del éxito y del declive de esta producción.

Los escasos 70 minutos que dura el metraje están plagados de altibajos, tan pronto disfrutas con escenas sanguinarias y algo crueles como te extrañas de sucesos incongruentes e imposibles. Los actores realizan un trabajo muy soso, no consiguen llamar la atención y si lo hacen generalmente es para sacarte de esa ambientación tan bien conseguida. La mayoría no dan la talla.

El argumento esta llevado con cierta maestría pero sin darle toda la excelencia que podría aguantar una historia de semejante magnitud. La trama se logra desarrollar casi por los pelos en el escaso metraje de la cinta, corriendo, como si alguien estuviese persiguiendo al director, y no es para menos, ya que la duración es excesivamente corta. Los efectos especiales son casi inexistentes, básicamente porque no son necesarios. Únicamente se han excedido en el uso del ordenador en un par de tomas.

El diseño de los personajes, tanto de los “elfos” como lo que te dejan intuir de “Santa, están muy logrados, siendo este uno de los grandes puntos álgidos de la película. Los elfos incluso llegan a tener ciertas reminiscencias a la famosa “niña Medeiros” de Rec. Todo un éxito.

Resumen:

Un argumento increíble que podría haber dado muchísimo más de sí. Una película empañada por actuaciones pobres, que intenta hacer algo difícil, unir lo adulto y lo infantil consiguiendo una mezcla que quizás solo agrade a los fanáticos de lo fantástico. Creo, que es una de las pocas películas de la que espero un remake que aporte algo de técnica y arte, porque imaginación e instinto no le falta.

Melchian

Toy Story 3


Muchos años han pasado desde que en 1986 se estrenara “Luxo Jr.“, un cortometraje de escasos dos minutos en el que se narran las peripecias entre un joven flexo y una pelota. Por aquel entonces su joven creadora no intuía el gran éxito que iba a alcanzar en el panorama de la animación actual. Hoy en día, después de un año desde su último estreno, Pixar, con Luxo ya incluido en su logotipo, presenta la que parece el fin de la saga que protagonizó el inicio de su carrera en los largometrajes cinematográficos, “Toy Story“. Cuando en 1995 surgió la idea de que una panda de juguetes animados estuvieran repletos de conflictos interiores, intentando resolverlos, con moraleja incluida, se abrió un filón  de oportunidades que fueron perfectamente aprovechadas.

Tras el éxito de la primera entrega, en 1999 se creó una segunda parte, con más personajes, nuevos problemas y más moraleja, que es un clásico en esta saga animada. Esta película se adueñó casi instantáneamente con el título de mejor secuela animada de la historia. Con estos resultados todo el mundo esperaba una tercera entrega, y al fin, ese deseo se ha hecho realidad.

Toy story 3” es una película de animación que se aleja del típico largometraje infantil para acercarse al público adulto, pero lo hace de tal manera que no deja atrás las bazas que jugó en 1995 y que la elevaron a lo más alto. Es la conjunción completa entre la diversión adulta e infantil, con numerosos guiños hacia la primera de las películas, con la misma entrañabilidad y compañerismo que arrastraba desde sus comienzos. Señoras y señores, estamos ante un “Toy Story” renovado, un “Toy Story” magnífico. Pixar no podría haber cerrado de mejor manera una de sus más exitosas sagas.

Esta vez la historia nos presenta a un Andy mayor, a punto de partir hacia la universidad. Nuestros queridos protagonistas yacen abandonados en un viejo baúl, sustituidos por el teléfono móvil y el ordenador, esperando ansiosos que aquel con él que tanto habían disfrutado volviera a jugar con ellos una vez más. El problema empieza cuando Andy debe elegir que se llevará a la universidad, abandonará en el desván o tirará a la basura. Es en esta difícil elección cuando Woody se separa de sus amigos, elegido como único juguete en el campus y los demás son relegados al desván. En este momento comienza la verdadera aventura de la película, salpicada de innumerables momentos memorables.

La parte artística es increíble, la animación es de una calidad poco antes vista. Consigue transmitir unas texturas casi reales, el pelo de los personajes, las vetas de la madera, los desgastes en el papel y fotografías, además el 3D con el que se puede visionar no hace más que engrandecer estas características. El guión es muy bueno, incluyendo chistes fáciles, graciosos, inoportunos y dispares, pero nunca descolocan, siempre son realizados en el momento ideal, y si no, se amoldan al ritmo del film.

La historia es original dentro de la temática, aunque sigue construyéndose sobre las mismas bases, la amistad y el compañerismo, que son tópicos morales presentes en toda la saga y que en esta última parte no iban a ser relegados.

Lo más importante, y lo que más me gustó, es que a lo largo de las más de dos horas de metraje se han incluido numerosos guiños al resto de películas de “Toy Story” que los que las han visto no podrán dejar pasar. También se nota la colaboración de un animador de fama mundial como es Hayao Miyazaki, director de “El viaje de chihiro“, “El castillo ambulante” y  “La princesa Mononoke” entre otras muchas, ya que uno de los personajes secundarios es Totoro, el protagonista de “Mi vecino Totoro” de este mismo director. Entre los diferentes juguetes no podrían faltar los más carismáticos del mercado, Barbie y Ken, un osito amoroso, un gusiluz entre muchos otros personajes que nos recordarán vivamente nuestra infancia.

Resumen:

Una película imprescindible, independientemente de si se han visto las anteriores o no. Una obra maestra que sabe sacar el mejor partido a la animación transportándote entre llantos y carcajadas alternativas. Una obra maestra que desde el momento de su estreno se ha incluido entre las obras maestras Disney.

Melchian

Donde viven los monstruos

Existe un tipo de películas en las que confluyen una serie de características particulares que hacen que las agrupemos casi sin quererlo. Estos largometrajes suelen ser un tanto surrealistas, de acción pausada, algo incomprensibles y que pueden llegar a asquear al espectador si su duración se excede en demasía. Un claro ejemplo de esta especie de subgenero improvisado es el director Spike Jonze, hacedor de películas como “Cómo ser John Malkovich”, “Adaptation, el ladrón de orquídeas” y más recientemente “Donde viven los monstruos”. Esta última película es de la que vamos a hablar.

La película comienza en casa de Alex, un niño incomprendido al que le gusta tocar las narices a su madre. Un día ésta llega a su máximo de paciencia y lo castiga sin cenar. El niño se escapa y entra en un bosque creado por su propia imaginación donde se elegirá rey de los monstruos.

El último largometraje de Spike Jonze nos deja un sabor agridulce en la boca. Lejos está de sus predecesores, “Como ser Jonh Malkovich” y “Adaptation”, formando una película en la que no sabes a dónde agarrarte. “Donde viven los monstruos” es una bastante fiel adaptación al cuento infantil homónimo de Maurice Sendak. El resultado es un largometraje con una puesta en escena magistral y un diseño muy bueno, que le hace tener una complicidad aún mayor con su obra escrita. Entonces, ¿cuál es el fallo de “Donde viven los monstruos”?

Principalmente hay uno que me parece importante, ¿De dónde saca trama Spike Jonze para hacer una película de más de hora y media de un cuento corto infantil? Esta pregunta tiene varias respuestas, una de ellas es reducir la velocidad de la trama hasta tal punto que en algunas escenas parece que la película están casi pausadas. Otra de las soluciones es crear conflictos que ni siquiera aparecen en el libro. Spike Jonze se sirve libremente de estas dos alternativas creando un largometraje inconexo, en el que tienes que hacer grandes esfuerzos para no quedarte dormido.

Además, “Donde viven los monstruos”, intenta ser un largometraje infantil aportando cierto toque adulto sin conseguir ni una cosa ni la otra, aburriendo mas a los mas mayores que a los mas pequeños. En definitiva, el público infantil encontrará el largometraje algo más oscuro de lo que están acostumbrados, viendo personajes danzar por la pantalla y sin entender por qué lo hacen. El público adulto, en cambio, comprenderá algo más la psique de unos personajes misteriosos y llenos de enigmas, pero se aburrirá con desarrollo caótico de la película y se hartará de las moralinas de libro de texto.

Todas estas trabas son contrarrestadas en cierta manera por una muy buena puesta en escena, unos decorados de sobresaliente y una ambientación que te hará transportar a ese mundo de fantasía que crea Alex. De sobresaliente hay que calificar los diseños de los monstruos, muy parecidos a los del cuento infantil, que son una de las pocas cosas que hace que mantengas la mirada anclada en la pantalla.

En definitiva, una película que no es ni infantil ni adulta, un largometraje que a los que leyeron el cuento de Maurice Sendak les dejará un sabor más dulce que amargo, ya que podrán revivir ese mundo fantástico que tantas veces visitaron en la infancia. En cambio, a los que no lo leyeron ni tienen un lazo emocional con la historia la película les parecerá pesada y algo estúpida, aburriéndose en casi la totalidad del metraje, y únicamente despertándose para admirar el trabajo de ambientación del que gozan los habitantes de la isla salvaje.

Resumen:

Solo apta para incondicionales del cuento, ya que transmite de forma fidedigna las sensaciones del corto infantil, y para los amantes de la fantasía más surrealista.

Melchian

Alicia en el país de las maravillas

– ¿Quién eres?

– Soy Alicia.

– ¿Eres tu la verdadera Alicia?

– No lo se.

Las frases que ven aquí arriba describen a la perfección la película que fui a ver hace unas semanas. La nueva Alicia, “Alicia en el país de las maravillas”, del famoso director Tim Burton produce una situación de confusión tan clara como la que presenta Alicia a lo largo de toda la película.

Todo el mundo ha podido ir viendo el desarrollo de este largometraje incluso un año antes de que se estrenara, estamos en una época mediática, y los medios centran su atención en este tipo de obras. Alicia, en un principio, se suponía un remake, personas de toda índole la vapulearon por ello, después se averiguó que era una historia nueva y diferente, esas mismas personas, muy hábiles, volvieron a vapulearla. Todo este revuelo se acrecentó con el nombre de su director, Tim Burton, creador de magnificas y entretenidas películas como “Pesadilla antes de navidad”, “Big fish”, “Batman” y un largo etcétera, por lo cual, sus fans esperaban incondicionalmente otra obra maestra, y los menos fans se cansaban de su estilo repetitivo. Todo el mundo deseaba verla en cartelera para poder opinar con fundamento. Bien, ese momento llegó.

Los primeros pasos de “Alicia en el país de las maravillas” son cautelosos, lentos e incluso predecibles, rozando el topiquismo, hasta que Alicia se cae por la madriguera de un atareado conejo. Es en ese momento cuando la película llega a su máximo pico y a partir de aquí cae estrepitosamente. El mundo fantástico que recorre Alicia en la más de hora y media que dura la película es espectacular, llena los ojos y te deja con la boca abierta, maravillas de la tecnología, pero ahí acaba todo. Los personajes que lo pueblan están vacíos, son desnutridas sombras de las personalidades que plagan la historia original. Un ejemplo claro es el de Johnny Depp encarnando al Sombrerero Loco. Debo reconocer que yo mismo estaba ansioso por ver a Depp desenvolverse en su salsa de excentricidades y locuras, pero me quedé con las ganas. El Sombrerero Loco está menos loco que nunca. Depp encarna a un personaje que esta más cerca de un protagonista dramático de Shakespeare que del sombrerero excéntrico de la historia.

En realidad, la película es una lucha continua entre dos partes bien diferenciadas, ese estilo propio de Tim Burton, algo oscuro y original, con la productora, esa gran amiga, Disney. Esta claro que la lucha final la ganó Disney, poblando ese mundo fantástico de personajes infantiles con comportamientos tópicos y una trama que desde el principio sabías como acababa.

Entre las pocas cosas que quedan por destacar se podría hablar de la Reina de Corazones, encarnada por Helena Bonham Carter, la cual, realiza una interpretación que anima en gran medida el encefalograma plano de película protagonizado por Alicia, el sombrerero y la reina blanca, en orden creciente de hastío producido.

Definitivamente una gran oportunidad desperdiciada en la que abundan los clichés infantiles y escasea la originalidad que caracteriza a Tim Burton.

Resumen:

Solo para fans incondicionales de Alicia, Tim Burton o Johnny Depp, sobre todo si su edad no sobrepasa los 10 años.

Melchian