Romance


Cuatro bodas y un funeral

four-weddings-and-a-funeral.31166

En el verano de 1994 se produjo un hecho un tanto insólito: una película de producción inglesa se coronaba como la comedia romántica del año conquistando los corazones (y la cartera) de los grandes EEUU. “Cuatro bodas y un funeral” conseguía adjudicarse casi 250 millones de dólares a nivel mundial compitiendo con otras comedias como “La máscara” y con dramas como “Forrest Gump”. No sé si el hecho de su éxito estuvo influido por la falta de comedias románticas en ese año pero alcanzó cotas de popularidad muy altas.

Este largometraje nos presentaba a un elenco de actores de calidad creciente y una historia conducida de forma original. El título de la película es un fiel reflejo del desarrollo de la trama ya que las situaciones que la componen se reparten entre los 5 acontecimientos que se nombran en el mismo. Aun así el hilo conductor de la película se antoja genérico, a saber: Chico se enamora de chica al primer vistazo, chica abandona chico, chica se promete, chico se declara, a la chica le da igual, chica se casa, chico se deprime, chica se separa, chica no dice nada al chico, chico se promete, chica va a la boda para hacerla más agradable al chico, chico abandona a su prometida en el altar, chico y chica acaban juntos.

La pareja protagonista, encarnada por Hugh Grant y  Andie Macdowell, no puede parecer más convencional. Charles representa todos los tics y características que forman los personajes de Hugh Grant a lo largo de su carrera haciendo que todas sus películas parezcan formar la tortuosa vida de un único individuo tímido y tartamudo que se ha casado y le han abandonado mil veces. A Andie Macdowell, sin embargo, no le dan casi tiempo a desarrollar su personaje entre las escenas de sexo que protagoniza y los planos de su nuca.

Four Weddings and a Funeral 1994 720p BRrip_sujaidr.mkv_000704986

Plano común de Andie Macdowell en toda la película

Y es que se crea una pareja central tan cliché que la película te pide a gritos que te centres en el gran conjunto de actores y personajes secundarios que revolotean alrededor de los protagonistas esgrimiendo unas historias que se antojan más interesantes que la trama principal. Una de las constantes de la película es ver a Grant sumido en un pozo de desdicha y preocupación por que no puede encontrar a una mujer para casarse con ella. El ambiente de melancolía es tal que resulta un tanto exagerado al compararlo con las desdichas de sus compañeros de viaje. Entre ellos tenemos a Simon Callow y John Hannah, en dos actuaciones muy memorables, encarnando a una pareja de homosexuales que viven en la clandestinidad (incluso de sus propios amigos) que se destapa al final de la película con la muerte de uno de ellos; Kristin Scott Thomas encarna a la mejor amiga del protagonista, sarcástica y pesimista, pasa toda la película metiéndose con todo el mundo para desvelarnos al final de la misma que lleva enamorada en secreto de Hugh Grant desde que lo conoció y que ha decidido que la vida es una mierda; James Fleet forma un personaje estúpido que ya no busca el amor sino a alguien que le soporte, cuando por fin siente ese flechazo mutuo es en relación a una pariente suya. Estos factores crean un sentimiento de simpatía hacia las desdichas de los personajes secundarios y una desidia hacia lo que le pase a la pareja principal de una forma continua y en crescendo a lo largo de la película.

Four Weddings and a Funeral 1994 720p BRrip_sujaidr.mkv_001407518

– Qué misería de vida la mia…

Otra característica constante a lo largo de todo el metraje es la alusión al fenómeno de la boda como el éxito final en la vida de todos y cada uno de los personajes que desfilan en la película. Incluso, en una de sus últimas líneas, Simon Callow dice lo siguiente, tras hacer una alegoría hacía el amor único:

  • Esta noche, estas son vuestras órdenes: Salgan ahí y relaciónense. Encuentren maridos y esposas.

Esta frase resume el objetivo último que plasma la película en cada uno de sus fotogramas. Crea un monumento ficticio y vacío en honor al matrimonio con el único objetivo de poder derruirlo al final.

Four Weddings and a Funeral 1994 720p BRrip_sujaidr.mkv_004381048

– ¡Viva el amol! ¡Y los bodorrios!

Independientemente de lo dicho son los detalles los que hacen sobrevivir a esta producción, los toques cómicos de un Grant tópico, la camaradería que se percibe entre el grupo variopinto de amigos y sobre todo esos personajes secundarios, destacando por encima de todos a Rowan Atkinson en el papel de sacerdote primerizo. Factores que hacen que al final la película te entretenga y te frustre a partes iguales al darte cuenta que, al final,  nunca vas a saber cómo acaban las decenas de historias que si te importan.

Resumen:

Largometraje tópico y típico salvado por los pequeños detalles y ese elenco de actores secundarios que crean historias paralelas que roban el protagonismo a la pareja principal.

Melchian

 

Anuncios

Midnight in Paris

Paris, la ciudad de los sueños, y como no, la ciudad del amor. Woody Allen crea con esta película el retrato de una ciudad. Intenta hacer lo que hace años hizo con “Manhattan”. La ciudad vuelta poesía. Con Nueva York le quedó de lujó, pero con París ha sobrepasado sus propias expectativas. Y es que, la capital francesa no es Nueva York. París está repleto de historia, de cultura, de pintores, escritores, mecenas, dibujantes, músicos. Woody Allen se recrea en la historia de una ciudad que ya no existe.

Superficialmente nos cuenta la historia de un escritor frustrado, tanto en el amor como en el papel, que viaja a Paris, su ciudad idílica acompañando a su suegro en un viaje de negocios. Pero esas son las frases que aparecen en los periódicos para que la gente vaya a verla al cine, o en las páginas especializadas siguiendo a la palabra “Sinopsis”, pero la realidad es mucho más extensa, más profunda.

Midnight in Paris” es un recorrido cultural por los mejores años de la capital Francesa. Ante la pantalla desfilan Picasso, Buñuel, Dalí, Hemingway y muchos otros personajes culturales de importancia relevante. Pero esto tampoco es lo que de verdad describe a la película, su verdadera esencia. El alma de este trabajo lo encontramos en el contraste de la fantasía, de los sueños, con la misma realidad. El metraje está repleto de sueños irreales, desde la mujer ansiosa por una cultura de mercadillo, falsa y pomposa, hasta el suegro, repleto de odio hacia los franceses, pero bebiendo su vino, comiendo su comida y fusionándose con sus empresas.

Cada uno de los personajes de la película vive su propia fantasía, su propio sueño que extrapola a la realidad, pero el caso de Gil, el protagonista, es algo que se sale de la escala. Toda su vida ha sido un sueño. Siempre ha soñado con escribir un libro, con venir vivir a Paris, con casarse con una mujer idealizada (Inez) y que no es más que otro sueño irreal al fin y al cabo. Es un personaje que ha pasado la vida idealizando las cosas que no tenía y por lo tanto idealizando las cosas que tenía para acercarlas a aquellas que idealizaba. En Paris, la ciudad de los sueños, todas esas fantasías cobran vida, aunque solo sean para demostrar que no son más que fantasías y que, cuando se tornan reales, no son más maravillosas que la propia realidad.

Así termina este cuento, con un sentencia un tanto catastrofista, nuestros sueños, nuestras fantasías son exactamente eso, fantasía, irrealidad y que, si por algún casual, alguien tiene la enorme suerte de hacerlas realidad, con el paso del tiempo, volverá a crear otras fantasías que evocaran otra realidad. Y es que el hombre es así, siempre anhela lo que no tiene y ridiculiza lo que vive.

Al final, Allen, esboza un pequeño rayo de luz que deja incompleto, sin definir, para que cada uno monte su propio final. ¿Es cierto que la realidad es insatisfactoria por muy bonita que se nos presente? ¿El ser humano no para de soñar con mundos mejores, inalcanzables, fantásticos y maravillosos? Y, si los alcanzáramos ¿Estaríamos contentos?

Resumen:

Una maravillosa película que recorre un Paris irreal, preciosista, de en sueño. Un drama que ensalza las maravillas de sueños y fantasías para luego despojarlas de su resplandor y transformarlas en mero inconformismo, en realidad. No dejéis de verla ni de buscar en cada pequeño rincón de ese Paris surrealista una pizca de fantasía, porque a pesar de lo que diga Allen, de los sueños vive el hombre.

Melchian

Bright Star

Drama que narra el romance que, en el siglo XIX, y durante tres años, mantuvieron el poeta inglés John Keats y Fanny Bawne, una intensa historia de amor trágicamente interrumpida por la repentina muerte de Keats a los 25 años.

La directora neozelandesa Jane Campion vuelve al panorama cinematográfico con una película que lleva su sello personal: la sensibilidad. “Bright Star” nos cuenta los últimos años del poeta romántico John Keats y su primer y último amor, antes de su prematura muerte. Sin la pasión desbordada de “El piano” pero con la emotividad contenida que la caracteriza, la directora se centra más en transmitir los sentimientos amorosos de la pareja que en hacer un retrato del creador torturado, el espíritu romántico y la existencia de la musa, y le sale una película delicada y deliciosa, aunque no tenga mucha trascendencia.

La historia, algo tópica en cuanto a la temática de romances victorianos, empieza con un John Keats irónico que ve en Fanny a una relamida joven, que a su vez no le impresiona en lo más mínimo los versos del poeta. A partir de ahí se van desarrollando los acercamientos, hasta que el amor se desencadena. Y él escribe para ella, la estrella brillante.

Estamos pues, ante una película que muestra contrastes con una uniformidad visual palpable. El amor entre los jóvenes es, como mandan las convenciones, tímido y contenido, pero que desborda euforia amorosa en cada gesto. Aunque unos besos en el bosque sean el culmen de la pasión. El amor es intrascendente, pero a la vez eterno e inmutable, en el que una desgracia parece ahogar a los protagonistas, que como buenos amantes, sienten hasta en la punta de los dedos. Entre la generosidad y el egoísmo del primer amor. De la alegría más intensa al dolor más desgarrador.

Dos horas de ritmo pausado pero sin que nunca decaiga. Una ambientación visual preciosista, puntada a puntada, palabra por palabra. Las mariposas, las cartas, los juegos… cada detalle es fundamental para transmitirnos la delicadeza y sutileza de este amor, espiritual, tierno y verdadero.

Estrella brillante, si fuera constante como tú,
no en solitario esplendor colgada de lo alto de la noche
y mirando, con eternos párpados abiertos,
como de naturaleza paciente, un insomne Eremita,
las móviles aguas en su religiosa tarea
de pura ablución alrededor de tierra de humanas riberas,
o de contemplación de la recién suavemente caída máscara
de nieve de las montañas y páramos.
No, aún todavía constante, todavía inamovible,
recostada sobre el maduro corazón de mi bello amor,
para sentir para siempre su suave henchirse y caer,
despierto por siempre en una dulce inquietud,
silencioso, silencioso para escuchar su tierno respirar,
y así vivir por siempre o si no, desvanecerme en la muerte.

Resumen:

Harta difícil tarea la de adaptar a imágenes la poesía de John Kets, pero dejándonos llevar por el tono nostálgico, conseguiremos añorar el primer e inocente amor. Ideal para almas perdidamente románticas, como yo.

Helen

Cashback

Existen algunas películas que deben clasificarse en un género aparte, deben  ser excluidas del cine en general, aisladas de sus semejantes. Este tipo de películas son las que nos hacen volar con cada segundo de metraje, en las que las líneas de dialogo necesarias para expresar las emociones y sentimientos son mínimas, ínfimas. Son aquellas películas en las que la magia de cada fotograma nos llena de una sensación indescriptible, irrepetible. Lo malo de estos largometrajes es, básicamente, su no universalidad, es decir, la necesaria existencia de una conexión entre la película y el espectador, una relación especial que hace que lo descrito anteriormente tome forma. La mayoría de los largometrajes no lo consiguen, y los que lo consiguen con unos pocos espectadores fallan estrepitosamente con otros, y es que, esto es lo  mágico de estas películas, lo caprichoso de su excelencia, su variabilidad. A pesar de esto hay trabajos en los que confluyen una serie de características que aumentan la probabilidad de que ocurra este fenómeno. Una de estas películas, bajo mi punto de vista, es “Cashback”.

¿De qué va “Cashback”? Es una pregunta algo difícil, ya que el hilo argumental de la película está escondido, enterrado entre miles de fotogramas sensacionales, escenas preciosistas que, como bien dice el protagonista, te permiten advertir la belleza de la realidad. Durante el metraje nos presentan a Ben Willis, un estudiante de arte que sufre insomnio provocado por la reciente ruptura con su novia. Para aprovechar esas horas de más, empieza a trabajar en un supermercado, en el horario nocturno. Allí conoce a variopintos personajes que protagonizaran las diferentes escenas de su nueva vida. Como he puntualizado antes, el argumento, es meramente circunstancial, ya que lo que de verdad importa es la filosofía que transmite la película, y que por lo tanto usa su protagonista, admirar la belleza de cada segundo de la realidad.

Ben, para soportar las largas horas nocturnas plagadas de creciente dolor por su ruptura, desarrolla la habilidad de parar el tiempo. Esta estratagema le permite vivir cada segundo como si fueran días, pintar a cada personaje que pase a su lado, desentrañar los misterios, la belleza que se esconde en un paquete de guisantes abierto. Con este simple planteamiento, “Cashback”, se yergue como un conjunto de escenas congeladas, de  segundos que desbordan belleza, de negros rostros plasmados en carboncillo. La película se convierte en una galería de arte viviente donde se nos muestran los pensamientos de su protagonista, sus relaciones, sus emociones y sensaciones, en definitiva, su vida.

Debido a este curioso planteamiento, la más de hora y media que dura el largometraje, se puede hacer pesada, lenta, si no consigue que te zambullas en esa sucesión armonizada de belleza realista, pero ahí radica su singularidad, la característica que la hace especial y que por lo tanto nos permite incluirla en ese reducido conjunto de películas personales esenciales.

Resumen:

Largometraje de argumento meramente circunstancial para no desviar la atención de los numerosos ejemplos de belleza cotidiana plasmados en segundos congelados de la realidad. Película algo lenta y especial, con muchas posibilidades de agradar a aquellas personas que consigan conectar con ella.

Melchian

I’m Here

Una historia de amor en un mundo absoluto.

Navegantes, quedáis avisados.

Spike Jonze sencillamente es un genio. Tanto como guionista como director nos ha dado obras que desbordan imaginación e innovación visual. Desde su opera prima “Cómo ser John Malkovich” (fascinante y divertida) hasta la reciente “Donde viven los monstruos“, Jonze ha concebido el cine más allá de un mero medio para entretener a través de historias e imágenes. El cine como vehículo de los sueños.

Jonze presentó en el pasado festival de Sundance este cortometraje para la compañía Absolut Vodka que le encargó al director trasladar a la gran pantalla su consigna publicitaria “In an absolut World”. Permitiendo a Jonze total libertad creativa, he aquí el resultado: una historia de amor entre robots. Con una campaña viral desde su propia página web, el corto ha obtenido una acogida excelente tanto de público como de crítica.

Estamos en un mundo normal, donde humanos y robots conviven en armonía… o casi. Sheldon es un gris asistente de bibliotecario que vive en L.A. Un día conoce fortuitamente a Francesca, alegre, transgresora -¡conduce su propio coche!- y creativa, que le saca de su tedio, y juntos se embarcan en un romance más humano que cualquiera de los mezquinos ciudadanos que les rodean.

La historia es casi redonda: original y tierna, humana y melancólica… porque son robots. Humanizados ellos y robotizados los humanos, unos tienen sentimientos y otros tienen conductas mecanizadas. Incluso si atisbas el desenlace, no puedes menos que emocionarte una y otra vez. ¿Hasta dónde llega el poder del amor?.

Cabe destacar la banda sonora, que incluye música original de Sam Spiegel y canciones originales del músico de L.A. Aska Matsumiya y de otros artistas indie.

Podéis ver el cortometraje completo (en inglés) en la web oficial:

www.imheremovie.com

Helen

Alta fidelidad

¿Quién no ha le ha puesto alguna vez banda sonora a su vida? ¿Quién no ha ido por la calle cambiando de canción continuamente porque no encontraba ninguna en la que encajase ese estado de ánimo momentáneo? Todos y cada uno de nosotros componemos, voluntaria o involuntariamente, la banda sonora de nuestra vida, pero no es más que eso, nuestra vida acompañada de la música que elegimos. A Rob Gordon parece que le ocurra al revés. Su vida acompaña a las canciones, se ve limitada y conducida por estas. “Alta fidelidad” es una oda a la música y la forma en la que esta influye en su vida, el resto de la historia sólo sirve como canalizador para esta gran idea que se desarrolla en los 107 minutos de metraje.

Alta fidelidad” nos narra la vida de Rob Gordon, encarnado por el carismático John Cusack. Toda la película recorre cada una de los desastres amorosos que han marcado la vida de Rob. Ahí se acaba la cosa.

En realidad esta película es una continua exposición de música itinerante. Rob es el propietario de una tienda de discos y es allí donde se van sucediendo los detonantes de la trama. Acompañando a Rob en este fanatismo melódico tenemos a Barry, un loco entusiasta de la música interpretado por Jack Black que vuelve a repetir un papel que parece constante en su carrera, rockero loco, que interpreta en “School of rock” entre otras. En el extremo opuesto está Dick, una persona tímida e introvertida que se inclina más por los cantautores británicos de los setenta, esta interpretado por Todd Louiso, que realiza un trabajo muy parecido al compañero de Hugh Grant en “Notting Hill“. Como actores relevantes también encontramos a Catherine Zeta-Jones que interpreta a una de las muchas exnovias, Tim Robbins y Joan Cusack, que encarna al pañuelo con el que todos se secan las lágrimas, vamos, como siempre.

En el papel principal tenemos a un John Cusack que no consigue despegarse ese look de romantico fracasado que se le ha ido asociando gracias a las muchas películas que ha hecho, “El niño de marte”, “Y que le gusten los perros…” y “Un gran amor” entre muchas otras. Lo que hace que esta película brille con luz propia es el carácter que Cusack consigue aportar al personaje. Hace que la música parezca viva, ¿o es la música la que lo hace vivir a él?

La película puede resumirse en una única escena:

Dick entra en el apartamento de Rob a darle unos discos y le pregunta: ¿Qué haces? A lo que Rob contesta: Ordenar los discos. ¿Por año de producción, alfabéticamente, por color, géneros?, le insiste un curioso Dick. No, por orden autobiográfico, responde Rob comenzando un nuevo flashback.

Resumen:

Una película altamente recomendada para los amantes de la música, para los acérrimos de Cusack y para todo aquel que le guste ver las desgracias amorosas ajenas aderezadas con una buena cantidad de excelente música.

Melchian

The Life Aquatic

¿Qué pasa cuando juntas en una habitación a Bill Murray, Wes Anderson y Owen Wilson? El resultado es una de las comedias más hilarantes de esta primera década del siglo XXI. En muy pocas películas he podido leer críticas tan dispares. “The Life Aquatic” es un largometraje que no deja indiferente. Muchas personas la tachan de pretenciosa, sosa e incluso estúpida, otras, en cambio, la califican como una película soberbia, con humor especial y con una esencia que la hace sencillamente irresistible. Bien, como amante del cine que soy, y gran fan de Bill Murray, todo hay que decirlo, me dispuse a ver esta película. La historia se me presentaba de la siguiente manera.

Steve Zissou, comandante y director de documentales, presenta su nueva aportación a la humanidad en un cargado anfiteatro. Todos los asistentes se quedan atónitos al observar que el esperado documental dura unos minutos escasos y se cierra súbitamente con la muerte del mejor amigo de Zissou a manos de una misteriosa criatura a la que Steve bautiza como tiburón jaguar. Una vez que la pantalla de proyección se ha quedado en blanco, Zissou expone a los atónitos espectadores su siguiente travesía: encontrar al tiburón jaguar, no por amor a la ciencia, sino por venganza. A partir de ese momento la película se embarca en un viaje difícil y surrealista donde se nos presentan al resto de personajes.

Cuando las dos horas de película pasaron ante mis ojos no pude más que esbozar una de las mejores y más sentidas sonrisas. Cierto es que la película hace gala de un humor un tanto excéntrico, incluso macabro, pero esta llevado de una forma tan magistral que no resulta chocante, sino anecdótico. Bill Murray encarna a la perfección a Steve Zissou, un amago de Jack Cousteau con gorro rojo incluido, que, al mando del Belerofonte, nos conduce por un camino de intensas, ridículas y arriesgadas aventuras. Esto último es una de las cosas que mas me llamó la atención, es una película en la que encontraremos escenas de piratas, tiroteos, infiltración, inmersión, romance, documental e intriga familiar, todo esto aderezado con ese toque de humor que ya hemos comentado antes. Una vez descrito esto nadie puede dudar que Bill Murray encaja a la perfección en este personaje, un ser amargado, orgulloso y algo infantil, muy parecido a algunos papeles que ya había interpretado como Bob Harris, principal de “Lost in translation” y posteriormente como Don Johnston, protagonista de “Flores rotas”.

El resto de interpretaciones son muy correctas, destacando a la ex esposa de Zissou, encarnada por Anjelica Huston que repite con Wes Anderson en “Viaje a Darjeeling” o en “Los Tenenbaums” y participa en “Misterioso asesinato en Manhattan” o en “Delitos y faltas” del genio Woody Allen. William Dafoe también aporta algo importante al desarrollo de la película encarnando al mejor amigo de Steve Zissou, casi un hijo. En cambio, Owen Willson se repite en otro de sus papeles insulsos, que pasa sin pena ni gloria, y por último destacar la a parición de Jeff Goldblum, un veterano que aparece en películas como “Parque Jurasico” y “Mundo Perdido”, que encarna al enemigo de Zissou, coprotagonizando las mejores escenas del largometraje.

Comentario especial referido a la banda sonora de la película. La parte cantada corre a cargo del fantástico Seu Jorge, que reinterpreta las mejores canciones de David Bowie, las cuales toca en directo en la película, ya que también encarna a un miembro de la tripulación del Belerofonte, acompañado únicamente de una guitarra acústica. Esta música mágica acompaña a Zissou durante todo el viaje e imprime un aura cálida y familiar que hace que la película llegue al espectador.

En la película se suceden escenas insólitas que sorprenderán a todo el mundo, como por ejemplo, las escenas documentales grabadas por la tripulación del Belerofonte, en las que la vida marina se plaga de criaturas fantásticas de cuento de hadas que pueblan unas imágenes en las que para simular el agua solo es necesario un filtro azul y unas burbujas.

En definitiva es una película que da un soplo de aire fresco a las comedias que últimamente se paseaban por el panorama actual, original, surrealista e incluso ridícula. Fundamental no perderse la escena de los cascos de buzo con radio, como bien dice mi amigo Steve:

– Cousteau los inventó, pero nosotros lo mejoramos.

Resumen:

Película magistral que aúna escenas de variopintos géneros, todas ellas unidas por un humor ridículo y surrealista que te obligará a mantener una sonora carcajada, cuando menos una sonrisilla, a lo largo de todo la película. Especialmente recomendada la banda sonora de Seu Jorge.

Melchian

Página siguiente »