Las peores películas de la historia


Las peores películas de la historia: “Robo vampire”

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Como no podía ser de otra manera volvemos con nuestro gran compañero Ho, Godfrey Ho, el cual, va a ser un invitado especial en numerosas ocasiones por estas páginas virtuales. Y es que no podía ser de otra manera, unos meses después de terminar el rodaje de “Thunder of gigantic serpent”, y descansar un par de horas, nuestro director favorito volvió a la carga con otra maravilla fílmica: “Robo vampire”.

La “trama” se forma de la siguiente manera: Unos americanos malotes quieren traficar droga y protegerla de la policía china por lo que optan por la opción más sencilla, contratan a un chamán chino para que cree vampiros y así poder utilizarlos para transportar la droga. En respuesta los científicos crean un robot a partir de un militar americano muerto por los vampiros para que acabe con la amenaza. El problema viene cuando esta premisa se acaba a los 5 minutos de metraje por lo que Ho tiene que llenar los 85 restantes con subtramas sin ningún tipo de sentido. Entre ellas nos encontramos la historia de amor entre una bruja/fantasma china, encarnada por una actriz estadounidense, y un vampiro con cara de mono. El amor entre ellos es tan profundo que convencen al chaman de turno para que los case salvando su vida en más de una ocasión, debido a que los vampiros y el robot tienen un sentido de amor platónico muy desarrollado.

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Amor a primera vista

Otra de las subtramas que desearas que no exista es la del secuestro de una monja (¿) china por los malotes que ayudan a los de la droga… convirtiéndose en el hilo conductor una vez que te cansas de ver pelear a los vampiros y robots.

Cuando consigues abstraerte de las historias inconexas y sin sentido que te presenta la cinta intentas centrarte en otros aspectos de la película en los que buscas cierto alivio visual encontrándote con las dos criaturas protagonistas.

Las leyendas cuentan que alguna vez se hizo una película sobre vampiros chinos que no diera vergüenza ajena y este es un punto donde debemos exculpar al pobre Godfrey, por que los vampiros mitológicos de origen asiático son un tanto esperpénticos. Ahora os voy a redireccionar a la crítica de este mismo ciclo “Las peores películas de la historia: The jitters” para que veáis de que estoy hablando. Se repiten los mismos tópicos vampíricos:

  • Los vampiros siguen desplazándose a saltitos en una posición un tanto agarrotada (brazos estirados hacia adelante, palmas hacia abajo y pies juntos).
  • Siguen abundando los talismanes paralizantes en forma de papeles con letras chinas, los cuales llevan un adhesivo especial que hace que se peguen y despeguen en situaciones comprometedoras.

Aun así, el gran Ho, añadió unos cuantos elementos para darle originalidad a su obra maestra:

  • Los vampiros no chupan sangre, comen carne, una única vez en toda la película.
  • Tienen un vínculo especial con la droga X (polvo blanco del que no se específica su origen) y se cabrean cuando les timan sustituyendo la droga por harina de arroz.
  • Dependiendo de complejas características genéticas implícitas en el material ribonucleico de la mitocondria derecha de la célula del lóbulo de la oreja izquierda de cada espécimen mutan de forma diferente. A saber, vampiro con pústulas por toda la cara, vampiro con familia de gusanos en fosas nasales, vampiro con cara de King Kong, vampiro modelo de belleza…
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Vampiro 1

Además, nuestro amado chamán chino ha conseguido mejorar tecnológicamente a los vampiros. El nuevo modelo de criaturas de la noche lleva incorporado ciertos gadchets que les convierten en armas de destrucción masiva, desde cohetes (petardos) en las mangas, pasando por vapor comprimido en manos y boca (extintores) y lanzallamas que se basa en la misma tecnología que los sopletes utilizados para construir al robot (bengalas).

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¡Por el poder de Grayskull!

Y así, como por arte de magia, llegamos a la parte donde se crea al antagonista de los vampiros, una suerte de robocop último modelo (tal y como se puede ver en el cartel de la película) al que le patean el culo más de una vez debido a su insistencia por matar a los vampiros a base de balas. La explicación que monta la película para intentar dar un sentido a la ineficacia de este androide es simple, tiene el corazón roto por que su novia lo dejó hace escasas semanas y su nuevo estómago metálico no le permite atiborrarse de helado y chocolate.

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Antes

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Después

La excitación llega a cotas desbordantes cuando la pelea final se desarrolla no entre el super capo de la droga y el robot asesino, como sería lógico, sino entre la bruja/fantasma china/americana y el chamán crea vampiros. Manteniendo como premisa que se han enfrentado con anterioridad en dos ocasiones en las que la bruja le ha pateado el culo al chino convenciéndolo para que la uniera en santo matrimonio con un vampiro, el espectador no guarda mucha expectación en este combate. La bruja vuelve a patear el culo al malo crea vampiros, los monstruos desaparecen y todos viven felices.

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Electrocardiograma de tecnología punta oiga.

Esta es una película que toma la excusa del transporte de drogas para crear vampiros que, en definitiva, no transportan drogas que a su vez sirve de excusa para que unos científicos creen un robot mata-vampiros que, en definitiva, no mata vampiros con el máximo objetivo de entretener al espectador que, en definitiva, no entretiene ni al propio Godfrey.

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¡Viva la interpretación!

Resumen:

Peor que “Thunder of gigantic serpent” en todos los niveles. Ed Wood debe de estar removiéndose en su tumba.

Melchian

Las peores películas de la historia: “Thunder of gigantic serpent”

 

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Godfrey Hoo. Este curioso nombre es aplicable a cierto “cineasta” de origen asiático que ostenta el orgulloso título de haber creado algunas de las peores producciones cinematográficas de la historia del cine. En su haber se cuentan más de un centenar de películas rodadas, casi todas, en la década de los ochenta. Es un hombre polifacético de su tiempo, guionista, productor, director y actor. Todas estas habilidades las usa en conjunto con una calidad espasmódica para crear las películas de ninjas más chusteras jamás vistas. Lo que no todo el mundo sabe es que nuestro querido amigo Godfrey, después de una noche dándole al sake, rodaba películas de “terror” mientras se le pasaba la resaca. De estas mañanas de Domingo nefastas nace la producción que hoy nos atañe, “Thunder of gigantic serpent”, o como el bueno de Godfrey diría “Daai se Wong”.

Antes de nada, permitiros un momento para echar un ojo al poster publicitario de la película. Retenedlo en vuestra memoria, absorbed todos esos pequeños detalles y atesorarlos como si se os fuera la vida en ello, porque no vais a ver nada parecido en la más de hora y media de metraje. Ese caos, esa destrucción, esas llamas, esa serpiente gigante escupiendo fuego por la boca mientras un rayo prácticamente le da en la cabeza. Dios bendiga a los dibujantes de posters de los ochenta.

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Surprise!

La trama se centra en una familia china en la que la hija pequeña tiene una extraña mascota. Nada más y nada menos que una serpiente. Pero no es una serpiente cualquiera, qué va, este reptil tiene la capacidad de entender a los seres humanos e interactuar con ellos. El lazo afectivo que se forma entre la chiquilla y la serpiente durante la película es una de las historias más desgarradoras y emotivas del panorama fílmico pasado, presente y, seguramente, futuro.

Bueno, como os podréis imaginar, a lo largo de la película, entran en escena científicos locos con buenas intenciones, un grupo terrorista más desorganizado que una caja de chinchetas y un cuerpo policial completamente inútil. La historia de siempre: científicos crean “formula” que agranda animales, terroristas intentan robar “formula”, niña encuentra “formula”, serpiente toquitea formula, terroristas secuestran niña y serpiente tira millas para salvarla, lo normal.

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Toma pixel eléctrico

Entre todo este algarabío de balas de fogueo, serpientes de goma y muchos, muchos efectos especiales a base de hilos nos encontramos con actuaciones de infarto. La pareja que ha conseguido criar a la infante tienen tres frases en toda la película siendo la más impactante la siguiente:

  • Cariño, ¿no crees que nuestra hija está un poco extraña? – Dice la madre preocupada tras ver a su hija hablar con una serpiente de plástico gigante.
  • Cómete la cena – Contesta el marido mientras sorbe fideos.
  • Si – Contesta la madre.

Después de esta demostración de maestría “guionística”, que provoca que la cerveza que estas tomando decida irse por otras vías inexploradas, descubres que la película no puede deparar nada bueno. Es entonces cuando la maestría de nuestro amigo Godfrey salva la situación incluyendo un nuevo personaje, un tipo rubio y mediomusculado que dice ser del FBI (o de cierta agencia en la sombra super secreta y mortal). Este personaje se carga a los malos antes de saber que son malos creándose así una cuenta de víctimas que, al finalizar la película, es mayor que la de los terroristas y la serpiente juntos. Lo mejor es que casi no tiene minutos en el metraje, protagoniza dos o tres escenas de presentación, mata a casi todos los terroristas a nivel mundial y desaparece. Mejor.

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– Llamada a cobro revertido por favor…

Os habréis fijado que siempre que me refiero a la “fórmula” que causa tal algarabío en la película utilizo unas precavidamente unas comillas, esto es porque el susodicho invento no es más que una caja de metacrilato que proporciona descargas eléctricas a todo lo que haya dentro. La máquina plastiquera ésta funciona de forma espontánea, sin interruptor, sin corriente, únicamente obedece las ordenes de su maestro y señor, el gran Godfrey.

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Sapito

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Sapazo

Al final de la película se consigue desahogar toda la tensión acumulada durante el metraje en un combate intenso cuando la serpiente intenta aparearse de forma infructuosa con el edificio donde tienen capturado a su amor platónico, los terroristas vuelan el edificio, la serpiente hace chucrut, la niña llora, todos se ríen y tu intentas borrar esta última hora y media de tu cabeza. Godfrey se ríe.

Resumen:

Terror chino del malo. Es Godfrey en horas bajas. Por favor, ni con un palo.

Melchian

Las peores películas de la historia: “Laserblast”

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Algo ocurrió en 1978 que hizo este mundo un poco peor. Michael Rae (si, como la R.A.E) hizo su única internada en el mundo cinematográfico para parir una película que quedaría desterrada de cualquier estantería por el resto de los tiempos. “Laserblast” o “El rayo destructor del planeta desconocido” (si, no estoy de coña) había nacido.

El engendro cinematográfico que nos atañe cuenta la historia de un chaval tonto, un poco subnormal y muy cortico a quien todo el mundo odia. Su madre huye de él de viaje a Cancún (aunque, como bien nos recuerdan en la película, ya había estado cinco veces) sus compañeros lo insultan, la policía abusa de él con multas injustas y palizas bien dadas y, como si fuera poco, el padre de su novia lo maltrata psicológicamente.

En uno de sus maravillosos días de excluido social va conduciendo por el desierto cuando se topa con una silueta misteriosa en el suelo (causalmente tiene forma humana pero de esto no se da cuenta el lumbreras) y repara en una especie de aspiradora alienígena que nos intentan pasar por láser. Esta arma de destrucción masiva hará que nuestro protagonista mute en una especie de zombi verde alienígena que va por el pueblo haciendo explotar coches.

LaserBlast(1978.DVD+VHS)[TerrorFantastico]by.Bloodyask&JABPC.avi_001149356Nuestro protagonista feliz con la aspiradora alienígena.

Y así se resume una hora y media de gilipollez tras gilipollez, toneladas de frases estúpidas e inconexas, actuaciones de rastrillo y efectos especiales que harían sonrojarse al mismísimo canal Scyfy.

Si todo acabara ahí la película no pasaría de ser infumable, pero acumula tal cantidad de fallos a lo largo del metraje que alcanza unas dimensiones de desastre catastrófico universal. La mayoría de estos fallos se concentran en la sala de montaje, esa fase de la producción de una película que puede hacer maravillas o reducir una obra maestra a condición de bazofia. En el caso de “Laserblast” cualquiera podría pensar que nunca se pudiera empeorar. Craso error.

El fallo que más se repite está relacionado con el dichoso collar que tiene que llevar puesto el protagonista para usar el láser. Aparte de que parece una piña enorme tiende a aparecer y desaparecer continuamente, me explico: en una escena está en el cuello zombificado del subnormal, en la siguiente en la mano, en la siguiente en el cuello, en la siguiente en la mano, en otra está volando pero en la siguiente vuelve a estar en el cuello… y así hasta que acaba la película.

LaserBlast(1978.DVD+VHS)[TerrorFantastico]by.Bloodyask&JABPC.avi_004661907Aunque parezca mentira tiene más cara de listo así que de normal…

La continuidad de las diferentes escenas es incomprensible e inexistente, siendo el propio espectador el que tiene que inventársela creándose situaciones tan variopintas como el mismo coche yendo en direcciones opuestas, saltos temporales sin sentido o cambios de vestuario repentinos.

Una de los puntos fuertes del largometraje es el uso de la animatrónica para representar a los extraterrestres, punto que se realiza de forma pasable sino fuera porque el diseño de los extraterrestres es el más cutre que he visto en una pantalla, siendo las escenas protagonizadas por ellos las más infumables de la película. Algunas duran cinco minutos en los que se ven a las dos babosas hablando en un idioma inteligible (sin traducción, por supuesto) y gimiéndose unos a otros. La conjunción entre la animatrónica y la realidad es nefasta produciendo claros desajustes como el tamaño de los aliens que pasan de ser como los humanos a ser igual de anchos que un edificio.

LaserBlast(1978.DVD+VHS)[TerrorFantastico]by.Bloodyask&JABPC.avi_000254671Babosas armadas…

Dejando a un lado los fallos técnicos y volviendo a centrarnos en el apartado de la trama cabe destacar que el único objetivo de nuestro subnormal verde es ir explotando coches alrededor de los cuales hacer un bailecito de victoria bastante ridículo mientras levanta el brazo en el que tiene la aspiradora alienígena metida hasta el codo. Es gracioso ver como al levantar el aparato de marras el brazo no soporta el peso y se dobla hacía atrás convirtiendo al zombi en una versión verde de Quasimodo.

El film llega a su culmen cuando el adolescente subnormal dispara con su laser a un cartel publicitario de “Star wars” haciéndolo añicos mientras resuena esa risa gutural que lo acompaña durante la hora y media de película. Es cuanto menos irónico, ya que el láser utiliza los mismos efectos que los láseres de “Star wars” salvo que en esta película se permite el lujo de cambiar de color, unas veces es rojo, otras azul, amarillo o verde.

LaserBlast(1978.DVD+VHS)[TerrorFantastico]by.Bloodyask&JABPC.avi_004367237“Star wars” si…

LaserBlast(1978.DVD+VHS)[TerrorFantastico]by.Bloodyask&JABPC.avi_004368947“Star wars” no…

Al final los mismos aliens que aparecen al principio lanzan un rayo arcoíris sobre el protagonista dejándolo inconsciente y desintegrando la susodicha aspiradora “laser”. En ese punto es cuando uno se pregunta: ¿No podríais haber hecho esto hace hora y media?

Resumen:

Al director del film aun le deben de estar dando patadas en los huevos como castigo por engendrar esta bazofia.

Melchian

Las peores películas de la historia: Bigfoot sangriento

El bigfoot, al igual que otros muchos monstruos de leyenda, ha sido protagonista de alguna que otra producción de terror. Cierto es que ha sido mucho menos explotado que otros congéneres, como Nessi, pero aun lleva a sus espaldas una muy orgullosa lista de películas:

Desde “Bigfoot y los Henderson”, una comedia familiar de finales de los 80, hasta “Bigfoot at Holler Creek Canyon”, una nefasta producción del 2006, pasando por varias pequeñas películas de los 70, 80 y del nuevo milenio, como la saga “Return to Boggy Creek”, “Bigfoot” de 1970 o su homónima del 2006.

La película que nos atañe ostenta como título “Night of the demon” que la hace confundible con la producción del 57 del mismo nombre. En España, y siguiendo esa afanosa “buena” costumbre de respeto hacía los títulos originales, se llamó “Bigfoot sangriento”. A decir verdad es un título que describe la película a la perfección, sino fuera por la censura a la que fue sometida al traspasar la frontera.

Esta pequeña producción de 1980 cuenta la historia de un tipo, único superviviente de una expedición, que se encuentra postrado en una cama de hospital debido a las grandes heridas que presenta. Allí, un psiquiatra y un detective le interrogan por su expedición fallida donde han muerto todos y cada uno de sus integrantes, menos él. Así comienza un relato “espeluznante” de cómo una criatura casi extinguida mata, y sigue matando.

A diferencia de otras muchas películas consideradas puras y hediondas bazofias, “Bigfoot sangriento” no te hace reír, es tan mala, que ni siquiera logra arrancar una risilla de “oh dios mío, lo que estoy viendo”. Los protagonistas son de espectáculo callejero circense. No saben actuar. Apostaría lo que fuera a que ni siquiera se leyeron el guión, punto que comprendo, por que visto lo visto… Miradas a cámara, frases de desolación tipo: “Dos amigos míos han muerto hace cinco segundos” son dichas una y otra vez con cara de impasibilidad absoluta. Cuando llega el momento en el que el bicharraco peludo se los carga a todos me hubiera alegrado de no ser por la visión de esa criatura, por llamarla de algún modo, consistente en un tipo cualquiera con una manta de pelo por los hombros.

Los pocos alicientes que tienen este tipo de producciones fallan estrepitosamente. Las muertes en vez de ser segregadas a lo largo de todo el metraje se concentran al final, en cinco minutos. Eso si, cada cuarto de hora más o menos, los integrantes de la expedición se sientan alrededor del fuego y el más feo de todos se pone a contar una historia sobre el bigfoot de marras. Esas narraciones se presuponen verídicas y van acompañadas de un flashback que te muestra con pelos y señales (censurados) lo que ocurre. Normalmente son protagonizadas por dos o más actores secundarios (muchísimo peores que los protagonistas… llamémoslos “tipos”) que mueren a manos de la criaturilla. En dichas escenas retrospectivas aparecen planos de cinco minutos, estáticos, sin ningún tipo de valor dramático, en los que se muestra a uno de los “tipos” gritar, correr, o simplemente estar. Maravilloso uno en el que dos colegialas corren escapando del Bigfoot, en una toma este esta a medio kilómetro, pero en la siguiente las chicas se chocan con él de bruces… no se si echarle la culpa al montaje, al director o a la inquisición.

Dejando de lado los dichosos flashbacks encontramos las típicas frases “perla”:

– No, tu has venido aquí a limpiar y a cocinar, ese era el trato. (dirigiéndose a una de las pocas integrantes femeninas del grupo)

– ¡Ves! Sabía que era una especie en vías de extinción… (cuando al mismo tiempo se da cuenta de que ha asesinado a dos amigos suyos, violado a una mujer y que clama venganza por su hijo deforme)

De todas formas, y tras todas esas características detestables, la película se presenta como una producción “ultra” gore, pero en España actuó la censura, recortando las escenas más fuertes y, seguramente, ayudando a conseguir ese aire de incongruencia que el metraje rezuma por cada uno de sus fotogramas. Aun así, si la película dura ya casi 100 minutos no quiero ni pensar en que bicho se hubiera transformado con las escenas integras. Más minutos de sufrimiento.

Intentando buscarle algo positivo (¡Ja!) se podría decir que es una producción muy completa, tiene de todo, mutilaciones, criatura monstruosa, sexo, sangre, violaciones, sacrificios, policía corrupta, campistas subnormales, sectas satánicas, suicidios, infanticidios, niños deformes, más campistas subnormales, paletos de pueblo, sacerdotes locos… y un largo etcétera. A decir verdad, algunos de las características que le hubieran dado un valor añadido a la película son olvidadas nada más aparecer. Un ejemplo podría ser la secta satánica que intenta que el bigfoot viole a una mujer para crear más mini bigfoots. Solo sale en una escena. Además, entre sus integrantes encapuchados esta el jefe de la policía. Dato que es mostrado casi con secretismo, en un plano inclinado desde el suelo, con música misteriosa que te hace pensar que será un punto posteriormente explotado o que, por lo menos, con algo de peso en el desenlace final. Nada. Ahí desaparece todo.

Resumen:

Odiosa, fastidiosa, exasperante, infumable producción de los 80 con actores de rastrillo, efectos especiales del Ikea y una calidad técnica ínfima. No se como su director puede dormir por las noches.

Melchian

 

Las peores películas de la historia: The Jitters

A lo largo de la historia del cine se nos ha presentado diferentes variables dentro del arquetipo vampírico. Desde el conde Drácula, romántico, con su capa negra y roja de cuello alto, el terror de las nenas; vampiros modernos al estilo niños malos como los representados en “Jóvenes ocultos”; vampiros zombificados como los de “El último hombre vivo” y sus repetidos remakes; evolucionados y mutados como los de “Blade”… y así un largo etcétera.  Pero en 1989 una pequeña producción estadounidense rompió el molde.

The Jitters” es la inclusión en el cine palomitero de una versión china del clásico de los vampiros. Empecemos…

El argumento es de lo más original. Un abuelo chino llamado Frank (todo el mundo sabe que los abuelos chinos se llaman Frank) regenta junto con su sobrina una tienda de regalos chinos en Chinatown ¿tópico, que es eso?.  La sobrina del susodicho esta saliendo con un tipo de negocios del centro, urbanita a más no poder. El problema viene cuando una banda zarrapastrosa de maleantes ataca la tienda y mata al abuelo convirtiéndolo en un vampiro asiático con muy mala leche.

Ese es el desencadenante de una tremebunda cantidad de gags sin sentido, chorradas infinitas y diálogos absurdos. Para empezar hay que introducir a lo que en esta “película” llaman “Giong shi”, el vampiro de turno. Se supone que cuando algún chino muere por causas no naturales, es decir, por el mal (léase con voz tenebrosa), se vuelve azul, le salen orejas puntiagudas, colmillos, sufre de ciática y le da por vestir un ridículo traje tradicional. Me explico. Estos seres no saben andar, se trasladan dando pequeños saltitos siempre en una posición. Juntas las piernas, doblan las rodillas, alzan los brazos cual Boris Karloff y van dando saltitos cual conejitos. El traje consiste en una túnica negra con letras chinas, un sombrero con ponpon, un faldón blanco y una pluma de metro y medio toda desgastada que les sale del gorro. Vamos, verlos en solitario traumatiza, pero cuando se juntan son todo un espectáculo.

Ni el ajo, ni los crucifijos, ni la luz del día y, por supuesto, la cruz y el agua bendita les hace algo. Estos vampiros asiáticos solo pueden controlarse por métodos cuanto menos curiosos. Guía para matar un Guiong shi:

–          Deja de respirar. Eso les confunde. Empiezan a dar vueltas completamente aturdidos.

–          Sopla a través de una caña. Si, de esas junqueras que encuentras en la rivera de los ríos.

–          Utiliza un espejo. No los golpees con el, no, eso no es efectivo. Limítate a enfocarlos como si fueran hormigas bajo una lupa gigante. Eso les hace daño, empiezan a supurar y pasados unos 30 segundos se transforman en un ser más poderoso, con exoesqueleto y una lengua un tanto serpentina. Pero no os preocupéis, seguir enfocándoles y se derretirán.

–          Este es mi favorito. Pegarles una especie de etiqueta de papel amarillo con unas letras chinas en la frente. Eso les paraliza.

Una vez que ya sabemos que tenemos entre manos y como destruirlos nos centraremos en la película. Básicamente no hay más. Bueno si, se inventan muchas tramas secundarias a las que no prestas la mínima atención, ya que la tensión a la que estas sometido vigilando cada uno de los saltos de esos vampiros es demasiado intensa. A parte de los chupocteros malvados hay una especie de banda super mafiosa y agresiva formada por seis panolis, el jefe, la tía buenorra y cuatro descerebrados. Entre todos montan un sarao de no te menees con rehenes, dinero, pistolas, emboscadas, magia y muchos, muchos saltos vampíricos.

Cuando llega el final y tras haber estado toda la película siguiendo la pista a los vampiros, viendo como mataban gente y no paraban de saltar, y de repente llega el chino medio mago tipo “guru” y saca una especie de bastón con campanilla y dice:

–          ¿Nunca te he hablado del carillón de la muerte?

Al urbanita se le queda una cara de… espera einh! Y no es para menos, ya que el supuesto “Carillón de la muerte” es un palo con una campanilla que puede controlar los vampiros. Exacto, lo tienen toda la película, pero solo se les ocurre usarlo al final. Oh! y deberíamos estar agradecidos, si lo hubieran usado al principio no habríamos podido disfrutar de una hora de saltos y más saltos.

En fin, las actuaciones son deplorables, la historia es vergonzosa, el maquillaje y efectos especiales son de rastrillo… “The Jitters”, bienvenida a la lista de las películas más malas de la historia.

Resumen:

Si Bram Stoker levantara la cabeza…

Melchian

Las peores películas de la historia: Kiss meets the phantom of the park

Después de iniciar este ciclo con la película  “Agresión en la casa del terror” nos seguimos preguntando, “¿Por qué?”, “¿En serio?”, “¿Era necesario?” Y de nuevo “¿Por qué?”. Sin quererlo ni buscarlo nos siguen apareciendo como por arte de magia ese tipo de producciones sin sentido,  que nos hacen dudar de si la humanidad ha perdido completamente la razón. Hoy le toca el turno a un trabajo (si se le puede llegar a llamar así) un tanto curioso.

Kiss meets the phantom of the park” es un batiburrillo de imagenes que no tienen ningún objetivo, se suceden unas a las otras sin pensar, de forma caótica. El argumento (si, aunque parezca mentira, lo tiene)  se desarrolla en un parque de atracciones dirigido por un codicioso tipo y montado, organizado y creado por un científico loco. Este último secuestra a sus propios trabajadores para convertirlos en robots obedientes. El problema se desata cuando el tipo rico y codicioso contrata a la banda “Kiss” sustituyendo el espectáculo de la foca malabarista (uno de los entretenimientos favoritos de nuestro mad doctor) y despide al susodicho científico loco por motivos totalmente razonables, se está volviendo loco. Es ahí cuando el malo decide vengarse de su avaro amigo suplantando a la banda “Kiss” por robots idénticos que inciten al destrozo del parque de atracciones. Si alguien se lo está preguntando, no, no sale ningún fantasma aunque el título lo anuncie a voces.

Bueno, eso es todo. El resto son pormenores que han ido añadiendo para rellenar metraje. Y es que la película es eso, mero relleno, ya que el argumento se desarrolla en un cuarto de hora. Los restantes 60 minutos  están formados por imágenes del concierto de la banda (con un sonido pésimo), secuencias de tipos desconocidos poniendo caras raras en sus respectivas atracciones (hay un plano que dura cuatro minutos), demostraciones y más demostraciones del científico loco con sus robots multiusos (los hay actores de teatro, chinos, japonés, astronautas, cantantes de capela, monstruos de la hammer, karatekas, monos, sadomasoquistas, obedientes esclavos, delincuentes reformados y el novio de la protagonista)… ¡Ah! ¡Sí! También vuelven a salir Kiss.

En cuanto a las actuaciones son de risa, irremediablemente. No se salva nadie, incluso los extras que hacen bulto miran a la cámara. El científico loco, el tío avaro, la tía a la que roban el novio… todos, penosos. Pero, de entre toda esta bazofia dramática hay cuatro energúmenos que destacan, brillan con luz propia. Me refiero a los cuatro integrantes de la banda rock del momento, “Demonio”, “Hombre estrella”, “Hombre del espacio” y “Hombre gato”, aunque también se denominan entre sí con sus nombres en inglés, poliglotas. El caso es que existe una leyenda urbana (que solo conoce la protagonista de la película) que dice que cada uno de los integrantes de la banda tiene un talismán que les confiere poderes. “Demonio” puede echar llamaradas por la boca, emitir gruñidos guturales y tiene una fuerza y resistencia sobre humana; “El hombre estrella” puede lanzar rayos de energía multiusos por su ojo estrellado (pueden hipnotizar, aumentar el sonido, crear explosiones… envidia le deben tener los suizos); “El hombre del espacio” puede teletransportarse y “El hombre gato” salta mucho, aunque esto lo hacen todos… Al final parece que estás viendo el espectáculo de un circo.

También hay que alabar las cosas buenas o decentes o más bien normales, vamos, que no son un desastre. No hay tomas en blanco ni momentos tras las cámaras involuntarios, tampoco asoman micrófonos, aunque fijándonos en la calidad del sonido me temo que no los utilizaron. No usaron demasiado cartón piedra y no te da la sensación de estar en una maqueta ya que el escenario es completamente real… y… creo… que… no, nada más, ahí se acaba la lista.

Una de las cosas más curiosas es que, una vez que “Kiss” ha derrotado a la banda robotorizada de impostores se ponen a cantar “Rock & Roll all nite” y no sé qué le pasa a la cámara que de repente cambia de lugar instantáneamente situándonos en el laboratorio del mad doctor con la protagonista llorando para que devuelva a su novio a la normalidad. El caso es que debieron de quedarse sin rollo de película, ya que en ese espacio inexistente entre el concierto y el final al científico loco lo han convertido en una especie de robot, todas sus creaciones desaparecen y si, al científico loco le ha crecido el pelo y le han salido canas. Pero no os preocupéis, aún tenemos a la maravillosa banda de rock para sacarnos las castañas del fuego…

Imperdible la voz alterada que le han puesto al supuesto “Demonio”.

Resumen:

Fantochada publicitaria de una banda de rock un tanto traspuesta. Fantasmas inexistentes, robots suplantadores, atracciones divertidas, algodón de azúcar, cantantes que no saben actuar y mucha muchísima caspa.

Melchian

Peores películas de la historia: Agresión en la casa del terror

Desde los años 70 la industria del cine ha crecido de manera exponencial hasta nuestros días. En los años 50 y anteriores para hacer una película era necesario uno de los pocos monstruos productivos de la época. La inversión privada era casi nula. Estos factores provocaban unos números bastante reducidos en cuanto a la cantidad de largometrajes, pero también, la calidad de la mayoría de ellos era bastante decente.

Actualmente cualquier persona puede hacer una película juntándose unos amigos con unos pocos euros. Un caso bastante extremo es el de la reciente “Paranormal activity” que con 15.000 dólares de presupuesto consiguió recaudar más de 100 millones de los mismos solo en salas estadounidenses.

Al contrario que sucedía en los 50 el panorama fílmico actual contiene películas para todos los gustos de casi infinitas temáticas, estilos y géneros. Las películas realizadas son mucho mayores que entonces con la casi indudable pérdida de calidad cinematográfica. Y es que echando un vistazo general este aumento de producciones nos ha dejado películas que desbancan los clásicos tópicos y eufemismos del cine clásico.

Un claro ejemplo es el caso de la considerada peor película del mundo, la archiconocida “Plan 9 from outer space”, un título de culto. Cuando hablamos de cine y sale el tema siempre me quedo un tanto ofuscado. Si, hace 40 años podría ser la peor, pero actualmente tenemos films que le dan 50 vueltas en cuanto a cutrez, tanto argumentativa, artística y dramática. Ejemplos hay muchos: “Deadhunter: Sevillian zombies” es un claro ejemplo de una película de las nombradas características, o “Dard divorce”, producción alemana de gore mal hecho… La lista podría hacerse interminable, y es que hay miles o millones de largometrajes de este estilo.

Uno que he descubierto recientemente y que me ha hecho plantearme todas estas cosillas que os he expuesto antes ha sido “Boarding house” o “Agresión en la casa del terror”, producción estadounidense de principios de los ochenta que narra las desventuras de una panda de tipas en bañador en una casa con poderes sobrenaturales.

La película en si es mala, malísima, pero no mala del tipo graciosa, no, al terminarla sientes ganas de acabar con la vida de su director, los actores, el encargado de fx, el cámara o incluso del tipo que les traía los cafés. Además te consuela pensar que seguramente te agradezcan que acabes con sus vidas.

Las escenas y su desarrollo son inconexas, no te enteras de la historia principal, y de las historietas secundarias de cada uno de los personajes todavía menos.  Sus efectos especiales son de risa, una sombra tipo manta fantasmal para la casa, efecto electrocutamiento hecho con la luz de una linterna, miradas perdidas directamente a la cámara, medio cerdos mutantes (lo de “medio” es porque el actor que hace de ellos solo tiene caracterizada la mitad de su cuerpo), planos inventados que descuadran la dinámica y que se acercan más a un video casero que a una película “profesional”  y así un sinfín de cosas.

Los actores, o mejor dicho, actrices (ya que el género femenino es el que abunda en la mayor parte del film), son penosas, sobreactuadas, solo están allí para enseñar cacho y ponérsela dura al protagonista. También son abundantes las roturas del espacio-tiempo; de vez en cuando se hace de día y al segundo es de noche, o la casa se encuentra en una urbanización y al segundo aparece un enorme cementerio a su vera libre para que las protagonistas corran en ropa interior.

A pesar de todo esto las muertes son las que más grima dan (y eso que hay pocas). Lo que más te sorprende de ellas es que parece que no ocurren, el impacto que generan en el resto de inquilinos de la casa es mínimo. Esto último quizás sea porque cada vez que muere una fémina es sustituida mágicamente por otra sin explicar de dónde sale, solo por hacer bulto, ya se sabe que el número de chicas no puede ser inferior a 10 en una película de este estilo.

Y así, suma que suma, la cantidad de improperios que puedes aguantar en más de hora y media (¡más de hora y media!) se ve sobrepasado por mucho cuando ves aparecer las letras de créditos finales. Es entonces cuando le pides disculpas al señor Ed Wood e incluso a Uwe Boll, (si, a este último también) mientras la lista de peores películas jamás rodada se corre un puesto, dejando el número  uno a esta maravillosa y fantástica producción.

Atentos al principio de la película, donde un narrador misterioso nos avisa:

–          Señoras y señores, una advertencia, para proteger a los propietarios de las salas cinematográficas y a los que han realizado esta película en “Horrorvisión”, los espectadores que padezcan de los nervios o del corazón deberán taparse los ojos y los oídos cada vez que este objeto parezca en la pantalla (guante negro gigante que ocupa toda la pantalla) o cada vez que se escuche este sonido (sonido misterioso de fondo). Gracias.

Gracias por la advertencia, ahora veremos la película mucho más tranquilos.

Resumen:

Algo horrendo, horripilante, desastroso, catastrófico, algo para el que la RAE deberá crear nuevos adjetivos.

Melchian