Aventura


Ciclo cine friki: Vicious lips

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En la década de los ochenta el alcohol, el heavy, el glam, el maquillaje, las drogas y las pelucas hicieron mella en más de un energúmeno que se las daba de director de cine creando películas “direct to video” de lo más interesantes. Algunas de ellas han sobrevivido hasta nuestros días para hacer las delicias de un grupo muy reducido de personas.

En este tipo de películas son varias las consideraciones a tener en cuenta pero una las resume todas a la perfección: “Todo vale”. Da igual lo que esté pasando en una escena, en la siguiente puede suceder todo lo contrario. Desde zombies rockeros a vampiros grupies pasando por naves espaciales y atomizadores. Bienvenidos al mundo de las películas frikis.

Uno de los exponentes menos reconocidos de este género es un título sugerente nacido en 1986. “Vicious lips”, o como se le conoce por estos lares “El planeta del placer”, no es una película erótica como deja entrever su título sino que forma un conjunto de ciencia ficción-musical-terror bastante extraño.

El argumento se sitúa en un hipotético futuro en el que el espacio está más que colonizado y la civilización ha experimentado una transformación espectacular reduciendo a todos los humanos a camioneros interestelares gordos con barba, prostitutas glam y managers sin escrúpulos. En este escenario aparece una banda de rock descafeinado que acaba de perder su cantante y para sustituirla se agencia a una niñita celestial de un instituto. El drama comienza cuando la vixen más dominante de la galaxia les ofrece una oportunidad para triunfar y deben viajar hasta “el sueño”, que está en la otra punta de la galaxia, en tiempo record.

El desarrollo de la película recuerda a otras producciones similares como “Gira sangrienta”, “Hard rock zombies”, “Black roses” o “Rock ‘n’ roll nightmare”, plagado de extraterrestres con prótesis dentales, guitarras fluorescentes de tres cuerdas, efectos láseres, maquetas espaciales y sobre todo mucho humo. Y es que a este último factor se le podría considerar como un actor más ya que está presente en todas las escenas de la película, da igual que estén en un planeta desértico gigante, que en un camerino o un callejón, el humo lo inunda todo.

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Guitarras fluorescentes tocadas con arte

Mención a parte se merecen las protagonistas que lucen peinados glam que cambian cada minuto gracias al gran surtido de pelucas con las que vienen incorporadas de serie. Esto sumado al fútil pero divertido intento que tiene el guion de ahondar en la compleja psique de cada una de ellas hace que se conviertan automáticamente en el mejor cuarteto protagonista de las películas frikis de la historia.

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La banda protagonista al completo

Por muy desfasadas e independientes que sean las mujercillas de marras se les ponen las cosas difíciles un par de veces gracias al gran repertorio de enemigos que consiguen reunir a lo largo de la muy escasa hora y media que dura la película. Comenzando con los mirones que las espían en su camerino (a los cuales sacan los ojos), siguiendo con el asesino múltiple con más de 5.000 mujeres destrozadas en su cuenta personal, pasando por los “zombies caníbales punks” que las persiguen sin descanso y terminando con las dos succubos devora hombres que intentan darse una meriendilla con el manager. Todos ellos hacen que no te aburas demasiado excepto en los casi 20 minutos de charla inconsistente que mantienen las integrantes del grupo demostrando que su estupidez es más que considerable.

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Zombies canibales punks everywhere

Al final, y tras haberte divertido de lo lindo, los sucesos surrealista e imposibles hacen que la película no pueda continuar lógicamente por lo que el director se saca un recurso aún más surrealista y, sobretodo, más inexplicable de la chistera convirtiendo al conjunto en una muestra de cine friki con todas las de la ley.

No olvidar la pegadiza canción que cierra la película y la liga con los títulos de crédito:

 

Resumen:

Coctelera de géneros con tópicos de todas y cada una de las películas de terror y ciencia ficción del haber cinematográfico. Drogas, láseres, pelucas, maquillajes y rock adolescente para echarse unas risas.

Melchian

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El cuento de Juan

Karel Zeman es uno de esos directores que no sabes a que esta jugando. Sus películas denotan componentes claramente infantiles: argumentos de cuentos de hadas, personajes demasiado estereotipados y simplistas, desarrollo pausado y relativamente corto… Pero aun así tiene un arte, una forma de hacer cine, una inventiva, un estilo visual que cautiva no solo a los más pequeños de la casa.

Considerado por unos el genio de la animación checa y por otros el Méliès del cine moderno, Zeman, se ha labrado una carrera impecable dejándonos puras obras de arte. Desde sus comienzos con cortometrajes animados en stop motion, su salto al uso de maquetas, siluetas y personas reales,  hasta sus mejores películas de animación pura y dura.

Su película más conocida quizás sea “Krabat, el aprendiz de brujo”. Penúltimo trabajo realizado en dibujo y que poseía una calidad que hacía prever lo que habría por llegar, que no era mucho.

Su última película “El cuento de Juan” revive la esencia de Krabat con un aire completamente perfeccionado. Este largometraje cuenta la historia de Juan que con la ayuda de tres enanos guardianes emprende una aventura en la que participarán dragones, ninfas, demonios, caballeros, ladrones y reyes.

El argumento sigue siendo un cuento de hadas al uso, destinado a los más pequeños de la casa. Su metraje se escapa por escasos minutos de la hora de rigor, sus personajes son simplistas y muy reducidos en número, sus voces son caricaturescas y deformadas adaptándose en demasía a la personalidad del personaje. En definitiva, únicamente falta un “Erase una vez” al principio y un “Fueron felices y comieron perdices” al final para adoptar ese formato recurrente en los cuentos infantiles.

Pero como casi toda obra de Zeman ese estilo simplista esconde increíbles maravillas que no pueden ser percibidas por el público a quien está destinada la cinta. A destacar por encima de todo el gran trabajo de animación. Los personajes se mueven por marionetas planas y maquetas coloreadas. Un ejemplo de arte laborioso y con un resultado muy sobresaliente.

El detalle de la pintura es también uno de los puntos fuertes. En Krabat se podía ver un coloreado algo simplista que se contrarrestaba con la gran caracterización de los personajes. Aquí tanto los escenarios, como cada uno de los protagonistas, luce un diseño detallista que recuerda en enorme medida a los cuadros e imágenes renacentistas transmitiendo una sensación de perfección y tranquilidad que, al igual que en Krabat, se rompe con la aparición de los “malos” de turno,  en este caso son soldados feos, con cicatrices, narices enormes, bigotes despeinados y barbas desaliñadas. Así, Zeman, crea una barrera infranqueable entre los buenos y los malos, entre los odiados y los amados.

El resultado final es una película corta pero muy bien llevada. Un pequeño trago de calidad que demuestra que Zeman es uno de los grandes en este pequeño mundillo de la animación.

Resumen:

No dejarla pasar por nada del mundo. Representa el culmen de una carrera prolífica y la perfección de una técnica trabajada durante años. Simplemente escenifica lo que debería ser una muy buena película de animación.

Melchian

Esto lo he visto antes… “El humanoide” y “Star wars”

El cine italiano, en el ámbito del terror y la ciencia ficción y sobre todo en los años 70 y 80, se caracterizaba por un subgénero muy odiado o muy alabado. Estamos hablando de las películas de exploitation, largometrajes que se valen de la fama películas anteriores copiando escenas, personajes, títulos e incluso la trama entera.

Dentro de la exploitation, no solo de la italiana, podemos hablar de numerosos grupos como la  blackexploitation, con películas como “Blacula” o “Dracula negro” y “Abby” exploitation del exorcista. Algunos de los mejores ejemplos de exploitation italiana tienen como objetivo películas estadounidenses bastante afamadas como “Tiburón”  cuyas exploitations son infinitas, o el mundo de los zombies con secuelas no oficiales de películas de Romero.

Dentro de la ciencia ficción la película que mas acapara las exploitations es, como no, “Star wars”. De esta existe una versión italiana que sigue al pie de la letra todas y cada una de normas de una buena exploitation, “El humanoide” o “L’umanoide”.

Este largometraje de ciencia ficción italiana nos sitúa en Metrópolis donde reina la paz y se reniega de la guerra. Su máximo dirigente, llamado “Gran hermano”, exilió hace mucho tiempo a su hermano de sangre ya que tenía unas tendencias un tanto psicópatas. Cual es su sorpresa que, al cabo de unos años, el hermano sádico regresa con un ejercito de mutantes (los humanoides) indestructibles con el único objetivo de conquistar metrópolis.

Una vez expuesto el argumento vayamos a por las coincidencias…

–          Empecemos con las letras de la introducción que te ponen en situación con el argumento de la película y te avisan de lo que vas a ver…

–          Nada más empezar la película aparece la primera nave enfocada en un plano que ya hemos visto antes…  pero no solo eso… sino que la nave en si es un destructor imperial exacto.

–          El hermano malvado y sádico viste una túnica negra, con un panel de control en el pecho y un casco un tanto oriental… solo le falta la voz robotizada.

–          El planeta de los “buenos” se parece enormemente al paisaje desértico de Tatooine donde vive Luke Skywalker.

–          La princesa Leia de turno…

–          Los soldados rasos del malo malísimo tienen cierto parecido a los “Stormtroopers” pero en negro.

–          El Gran hermano tiene un soldado especial (que es quien reparte las ostias a los malos) que hace el papel de Luke.

–          Los androides no faltan y en este caso se sustituye a R2D2 por un perro robótico que emite los mismos sonidos que la cafetera de “Star wars”.

–          Sustituyen las espadas de luz por flechas de luz que se disparan desde arcos cristalinos por dos misteriosos personajes con poderes sobrenaturales… es decir, los hermanos cutres de los jedis.

–          La famosa escena de Luke en la torreta del Halcón Milenario disparando a troche moche contra las naves del imperio… también… idéntica.

–          ¿No os suena esta escena? El pasillo… Darth Vader…

–          Este pasillo se reutiliza numerosas veces protagonizando una de las mas grandes plagiadas de la película… la lucha entre los stormtroopers contra Luke y su equipo… Por cierto, los laseres tienen exactamente el mismo sonido que en “Star wars”.

–          En la lucha final sustituyen las espadas de luz por… manos de luz…

–          Al acabar la pelea, el hermano sádico, malo donde los haya, se desvanece quedando en el suelo únicamente su ropa. ¿Un guiño a la muerte de Obi-Wan Kenobi?

A pesar de todas estas coincidencias el visionado de la película se hace muy pero que muy ameno. Los efectos especiales son decentes, las actuaciones no destacan por su cutrez, la fotografía no es mala y el guion, y sus frases estúpidas con moralejas infantiles que no vienen a cuento, centra lo peor de toda la película.

Resumen:

Palabras imposibles, explosiones, laseres, androides y mutantes se dan cita en una de las mayores exploitations italianas. Si George Lucas dejara de hacer gilipolleces con la franquicia y levantara cabeza… seguro que les pedía derechos de autor.

Melchian

Immortals

Desde hace cinco años han ido saltando a la palestra del cine varías películas cuyo único objetivo era provocar en el espectador un sincero “oooooh” al ver miles de colores atravesando la pantalla, explosiones, salvajes batallas multitudinarias, escenarios imposibles… y si era en 3D mucho mejor. En esa lista de películas podemos destacar “300“, “Sin city“, “Watchmen“, “Avatar“, “The Fall“… y un largo etcétera.

En las puertas casi del 2012 se estrena en cines “Immortals“…  De los productores de “300” reza su eslogan. Y es que son muchas las cosas que unen ambas producciones a parte de los tipos que ponen la pasta, ya que en un principio se publicitó como una secuela, luego pasó a ser un spin-off y por último su relación se ha limitado únicamente a ese eslogan publicitario que tanto se utiliza hoy en día.

Immortals” pretende ser una visión épica de la película “300” pero sin conseguirlo. Su guión se sustenta en unos protagonistas planos que conducen una historia simple, que promete grandes cosas pero que luego se queda en cuatro puñetazos amistosos.  Henry Cavill encarna a Teseo que protegido por Zeus intenta derrotar a Hiperión para evitar que este consiga el arco de Epiro con quien liberar a los titanes. Por partes.

El Teseo de marras no da la talla. Segundo tras segundo podemos ver una continua sobreactuación del personaje que se debate entre caras forzadas de pensamiento profundo que no dan el pego y gritos de ira de los que sus compañeros se tienen que aguantar la risa. Recuerda un poco a la historia de David y Goliat, sobre todo porque Hiperión está encarnado por el mastodonte Mike Rourke, que desde su aparición en “El luchador” le llueven los papeles.

El toque de humor se lo da un pequeño ladrón que acompaña al protagonista. Versado en el robo y el engaño es capaz de sobrevivir al ataque de miles de expertos y sanguinarios soldados, pero no solo sobrevivir, ya que protagoniza alguna de las mejores coreografías bélicas del metraje lo que no deja de ser paradójico.

El resto de personajes se encuentran dentro del rango “normal” de este tipo de producciones, ni brillan ni dan vergüenza, simplemente están. Caso aparte es la aparición de los inmortales de marras, entre ellos destacamos a Zeus, Ares, Poseidon, Hera y alguno más. Pese al reducido número de divinos causan estragos tanto en la tierra como en la película. Sus actuaciones altivas se asemejan más a estatuas en movimiento que a personajes de carne hueso. Con trajes dorado brillante y almidonados hasta la médula intentaran no intervenir en una lucha que dicta su futuro y el del mundo entero por lo que las caras de frustración se reparten por doquier.

Pero bueno, no todo es malo, en estás películas los efectos especiales son los que mueven todo el engranaje y “Immortals” no es una excepción. Paisajes, dioses a cámara lenta, haces de luz, batallas multitudinarias y coreografías espectaculares llenan los ojos de los espectadores pero sin llegar a una calidad que consiga ese “ooooh” tan esperado. Incluso, en algunos momentos, la espectacularidad de ciertos elementos contrastan enormemente con los paisajes consiguiendo una fusión de los objetos muy deficiente creando una sensación de animación por ordenador demasiado evidente.

Resumen:

Si quieres ver una película con efectos especiales algo decentes y donde se hace gala de una ostentosidad que no se posee dejando atrás el guión y el arte dramático “Immortals” es tu película.

Melchian

Ciclo cine friki: Las aventuras de Buckaroo Banzai a través de la octava dimensión

Pensando una tarde de domingo fui consciente de la cantidad ingente de cine palomitero que existe y cuyo único propósito es hacer perder el tiempo a la gente. El quiz de la cuestión es que estas películas sobreviven al paso del tiempo mejor que cualquier otra y, lo que es peor, aumentan en calidad frente a los ojos de los millones de fans que las secundan, se compran camisetas, hacen festivales absurdos y se disfrazan en Halloween de su personaje favorito. Estoy hablado del archiconocido cine “friki”.

Para los frikicinéfilos, entre los que me encuentro, no hay mejor momento que sentarse en el sofá con unos amigos con palomitas y cerveza (refresco edulcorado en sustitución) en mano y darle al play para que comience una hora y media de fantochada tras fantochada. En conmemoración a todas estas películas inservibles y deplorables para la mayor parte de la humanidad, elixir y santo grial para otros, he decidido hacer un pequeño ciclo en el que se intentarán recoger algunas de ellas. Comencemos…

Existen una serie de patrones o reglas, llamémoslas reglas, si, como las de los gremlins, que hacen que una película se alce dentro del glamour barriobajero del cine “friki”. Para los entendidos les parecerán familiares  y seguro que me ratificarán, al resto os sonarán a chino y me tildaréis de loco (no os quito la razón) pero solo tendréis que ver un par de las películas que os voy a resumir para darme la razón también.

Dentro de estas reglas una de las más importantes es que la película se haya rodado dentro de las décadas de los 70 u 80, siendo esta última la más prolífica de las dos. Además, el personaje debe de ser carismático, todopoderoso, universal y encima tiene que darse cuenta de que lo es. También un gran punto a favor es que deben de reunirse varios tópicos en el argumento, aliens y zombies, vampiros y payasos, artes marciales y viajes espaciales… Una de las películas que cumple a perfección con todas estos puntos es “The Adventures of Buckaroo Banzai Across the 8th Dimension”, o “Las aventuras de Buckaroo Banzai a través de la octava dimensión” título muy fidedigno con el que se comercializó en España.

La película va de un tipo que aúna numerosas habilidades en su persona, es cirujano,  estrella del rock (Canta, toca la guitarra, el piano y la trompeta), cinturón negro (a falta de más colores) de karate, experto en numerosas artes marciales, científico especializado en materia cuántica, protagonista de varios comics, presidente de un instituto (llamado, cómo no, instituto Banzai) que sirve a su vez como base secreta de operaciones, amigo íntimo del presidente de los EE.UU y propietario de un ejército privado de seguridad al que llama “Los chaquetas azules”; además acaba con superpoderes al final de la película, siendo capaz de revivir a la gente. Una vez presentado al susodicho protagonista nos centramos en la banda que le acompaña que es una serie de clones de Banzai pero un poco desactualizados, rockeros, científicos y pistoleros.

Bueno, la excusa para hacer la película vino de lo siguiente:  Banzai trabajaba en un prototipo de coche que le permitiera alcanzar una velocidad increíble y con la ayuda de un aparato (de su propia invención) poder atravesar la materia sólida alegando que puede pasar entre el huevo vacío existente entre los neutrones y electrones de los átomos. El caso es que al hacer la prueba atraviesa la barrera del sonido y no sé qué más giliflauteces y se encuentra cara a cara con los electroides, extraterrestres de una dimensión desconocida encerrados en la 8ª dimensión que es a la que accede Banzai con su invento. Este hecho desencadena una especie de invasión alienígena un tanto descabellada y estúpida en la que Buckaroo y su grupo rockero harán todo lo posible por evitar. Además, un gran añadido es la amenaza de una segunda banda de extraterrestres que pretenden bombardear a los rusos e iniciar de esta forma una tercera guerra mundial si Buckaroo no derrota a los aliens convictos. Lo más gracioso es que todos los alienígenas “buenos” son negros rastudos con un claro parecido a Bob Marley.

Como podréis imaginar la cosa se desmadra bastante conforme avanza la película hasta tal punto que pierde todo significado cinematográfico y su guión se sustenta en cuatro caras de estreñimiento (bien puestas eso sí) del gran Buckaroo. Dentro de las fantasmadas podríamos destacar un par, como en la que Banzai roba una Harley Davison delante de sus dueños y estos se limitan a saludarle con la mano (no era un gesto amenazante, era un claro adiós acompañado por sonrisas complacidas). Más tarde en esa misma persecución, con nuestro Buckaroo a los mandos de la moto, intenta lucirse describiendo un círculo en el asfalto sin ningún tipo de objetivo, mientras los susodichos extraterrestres se le escapan.

La nombrada banda “Los chaquetas azules” está formada por un hombre y su hijo, este último es quien recoge las llamadas, ayuda a buckaroo, empuña rifles, retiene al malo de la película y hace la pelota al resto de los asistentes. El padre se limita a sonreír y a darle permiso al pequeño (de no más de 7 años) a ir en el coche supersónico (si, así lo llaman).

Teniendo ante nosotros a tal ejemplo de excelencia sobrehumana no podríamos pensar que la película nos deparara alguna sorpresa que supere lo visto: como siempre, nos equivocábamos. La sorpresa de la película es la aparición de Jeff Goldblum (si, el actor de “Jurassic park” y protagonista de su segunda parte) pero no su presencia, no, sino su atuendo. Acompañando al resto del equipo con un atuendo más que rockero y glamuroso (atención, estamos hablado de los 80) aparece nuestro amigo Jeff vestido de vaquero canadiense, con sobrero, camisa roja, chaleco, tejanos y esas perneras blancas con pelo de vaca… No fuimos los únicos a quien sorprendió ya que uno de los rockeros dice:

–          Tio, ¿En New Jersey vestís así?

A lo que Jeff contesta (con amplia sonrisa en la boca y gesto despreocupado)

–          Eres muy gracioso ¿no?

Escribiría y escribiría varias páginas resumiendo una y otra vez los grandes momentos de la película pero prefiero que los comprobéis vosotros mismos, eso sí, os dejo la escena de los créditos finales, un momento impagable.

Resumen:

Película ochentera plagada de fantasmadas y sin sentidos, una de las grandes del cine friki. A destacar su secuencia final de créditos con pasos de baile incluidos.

Melchian

Rare exports

Rare exports” fue una de las películas más esperadas en el pasado festival cinematográfico de Sitges.  El primer largometraje de Jalmari Helander causó grandes discrepancias entre las opiniones de los espectadores que acudieron a verlo. La verdad es que no es para menos.

Rare exports” es una mezcolanza agridulce de numerosos tópicos ya vistos en otros trabajos, pero que precisamente por ese batiburrillo en el que están inmersos suenan originales. Con esto no quiero decir que el largometraje sea una pérdida de tiempo. Las características de su historia han sido desencajadas de sus moldes originales para crear algo cuanto menos curioso, y más en el panorama de cine actual, sobre todo en el fantástico.

Estamos ante una película oscura, tenebrosa e inquietante, pero de corte infantil, algo facilona para una mente adulta pero totalmente disfrutable para una panda de pequeñuelos. ¿Cómo es posible? Precisamente es eso lo que hace de “Rare exports” un trabajo especial. Logra unir en un mismo fotograma un sentimiento lúgubre, oscuro, sucio y lo rodea de niños héroes, sentimientos simples y actos imposibles. Este es el punto del éxito y del declive de esta producción.

Los escasos 70 minutos que dura el metraje están plagados de altibajos, tan pronto disfrutas con escenas sanguinarias y algo crueles como te extrañas de sucesos incongruentes e imposibles. Los actores realizan un trabajo muy soso, no consiguen llamar la atención y si lo hacen generalmente es para sacarte de esa ambientación tan bien conseguida. La mayoría no dan la talla.

El argumento esta llevado con cierta maestría pero sin darle toda la excelencia que podría aguantar una historia de semejante magnitud. La trama se logra desarrollar casi por los pelos en el escaso metraje de la cinta, corriendo, como si alguien estuviese persiguiendo al director, y no es para menos, ya que la duración es excesivamente corta. Los efectos especiales son casi inexistentes, básicamente porque no son necesarios. Únicamente se han excedido en el uso del ordenador en un par de tomas.

El diseño de los personajes, tanto de los “elfos” como lo que te dejan intuir de “Santa, están muy logrados, siendo este uno de los grandes puntos álgidos de la película. Los elfos incluso llegan a tener ciertas reminiscencias a la famosa “niña Medeiros” de Rec. Todo un éxito.

Resumen:

Un argumento increíble que podría haber dado muchísimo más de sí. Una película empañada por actuaciones pobres, que intenta hacer algo difícil, unir lo adulto y lo infantil consiguiendo una mezcla que quizás solo agrade a los fanáticos de lo fantástico. Creo, que es una de las pocas películas de la que espero un remake que aporte algo de técnica y arte, porque imaginación e instinto no le falta.

Melchian

La vida privada de Sherlock Holmes

Existen numerosas adaptaciones del carismático personaje londinense al dinámico celuloide. Desde series de televisión con decenas de capítulos, obras animadas de países orientales, películas destinadas al oscuro sector del telefilm y trabajos en blanco y negro que plagan la gran y fructífera década de los 40. Antes de que todos estos trabajos salieran a la luz se rodó un pequeño mediometraje en blanco y negro, mudo y dirigido por uno de los baluartes del cine clásico. Buster Keaton presentaba su propia visión de Holmes a través de un título cuanto menos atrevido en el que se mezclaban las andanzas de un joven detective plagadas de momentos cómicos. La película se llamó “El moderno Sherlock Holmes”.

En el cine tienden a repetirse estos actos aislados cada cierto tiempo. Haciendo pues referencia a esta última sentencia Billy Wilder rodó su peculiar adaptación del detective ingles, por supuesto, no exenta de comicidad, romance y libertinaje.

La vida privada de Sherlock Holmes” se nos presenta con un comienzo un tanto inusitado, 50 años después de la muerte del Dr. Watson, los albaceas abren la caja que legó a la sociedad. En ella se descubren varios objetos de la vida personal de Holmes y un manuscrito que relata una aventura inédita. Wilder se sacó esta excusa de la manga para poder hablar sin tapujos del detective más famoso del mundo, hacerlo hombre, presentarlo con vicios y debilidades. El resultado no puede ser más curioso.

Las secuencias describen un Londres sesgado por la división de clases, desde la casa donde viven los protagonistas, cultos, educados, podemos ver el primer contraste con su ama de llaves, refranera popular y un tanto tosca. Las comparaciones siguen la estela de la película pasando por el barrio obrero donde una anciana en silla de ruedas sobrevive con humor a su vejez; en el teatro donde las grandes estrellas rodeadas de alcohol y bailes se creen el centro del mundo, imaginando que pueden conseguir cualquier cosa e incluso plasman el miedo de Watson por los cotilleos, temiendo el frio y despiadado mundo de la alta sociedad. Todo esto discurre en un Londres de estética modernista con sus heladas y oscuras noches que comparten el día con un sol brillante.

Es curioso analizar el personaje de Sherlock Holmes a través de los ojos innovadores de Wilder. Nos presenta a un detective que es esclavo de su propia deducción, que hace su vida insufrible cuando no encuentra retos grandilocuentes. Heroinómano y misógino. En la película hay intención implícita de recalcar este último papel creando una sensación palpable al comienzo del metraje, que se va deshaciendo conforme avanza la película hasta tornarse en una mera ilusión, de que Sherlock se decanta por sentimientos homosexuales, nada más y nada menos, que hacia su inseparable colega, el Dr. Watson.

En su momento el trabajo de Wilder no cayó en gracia en las salas de cine, lo más seguro es que fuera debido a la proyección del detective, describiéndolo como un ser normal, humano, con fallos y equivocaciones, drogadicto, misógino, egocentrista y homosexual. Talló con demasiadas taras a un personaje que lideraba el orgullo de los habitantes londinenses. A esto hay que sumarle los diferentes problemas en la producción, ya que la película estaba pensada en estrenarse como un serial con un metraje mucho más largo que el que al final lució en cines. El propio Wilder renegó de la película, la cual fue montada por manos ajenas creando lo que para su director fue una aberración.

Aun así, la película no deja de ser una obra curiosa que rompe los moldes de la temática general de Sherlock Holmes embarcándolo en una aventura donde el misterio y las prácticas detectivescas quedan rezagadas en pro de una sátira mordaz al personaje clásico.

Resumen:

Amantes y desaprobadores del detective Holmes, no dejéis de ver esta película donde se dibuja al carismático Sherlock mas humano que nunca.

Melchian

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